Álvaro Fidalgo asume "doble responsabilidad" en México para el Mundial 2026: "Me fui al Betis y les da igual"
El centrocampista verdiblanco, asturiano de nacimiento pero mexicano de adopción, explica sus sensaciones desde la concentración con la selección azteca y revela sus manías más curiosas. Nieto e hijo de futbolistas, espera "con nervios" la confirmación de Javier Aguirre

Álvaro Fidalgo debutó con México en marzo y tres meses después jugará su primer Mundial.@miseleccionmx
"La oportunidad de poder representar a México es para mí una responsabilidad que no os podéis imaginar. O sea, si ya tengo responsabilidad, pues me añado todavía. Es una responsabilidad doble, siendo un naturalizado, porque estoy muy agradecido por todo. Soy español pero siento México como mi país". Así se expresa Álvaro Fidalgo, internacional azteca que oficiosamente eleva a seis los representantes del Real Betis en el Mundial 2026. De este modo, la entidad verdiblanca vuelve a batir el récord histórico que ya había renovado hace cuatro años, en Qatar 2022.
"Te mentiría si no te dijera que estoy con nervios, con mucha expectativa... Hay veces que no es bueno crear tantas expectativas en la cabeza. O ya previsualizar partidos antes de que lleguen. Estamos ante el torneo más importante. También esperando, bueno, pues obviamente la lista todavía no salió. Bueno, con muchas cosas en la cabeza", ha respondido con prudencia, recordando que Javier Aguirre no ha dado lista oficial, al ser preguntado por cómo vive este reto en una entrevista con los medios de la Federación Mexicana de Fútbol, en el Open Media Day previo al Mundial 2026.
¿Con quién irá la familia de Fidalgo en un hipotética final México - España?
"Hombre, la familia seguro que va conmigo", ha explicado Álvaro Fidalgo, quien debutó con la selección de México hace dos meses. "Cuando decidí representar a México, en gran parte, fue por la gente. El cariño de la gente hizo que la decisión fuera mucho más fácil. Va a ser difícil que pueda devolverles a la gente tanto cariño que me dan cada día, aunque me haya ido de vuelta y ahora esté en el Betis, da igual, la gente sigue cada día apoyándome", ha agradecido.
"Jugando en América tienes tres clásicos y hay muchos rivales, cada partido con ellos es el más importante. Obviamente, la afición de Pumas, de Cruz Azul o de Chivas tienen una rivalidad muy fuerte con el América pero, más allá de esa rivalidad, la verdad es que nunca sentí que me tratasen mal".
"Siento que todo el mundo en México siempre me tuvo mucho cariño, no sé si por mi forma de ser, pero nunca sentí odio", ha asegurado el 'Maguito', como le apodan en México desde su elogiado paso por la Liga MX. Allí dejó grandes amigos y está feliz por reencontrarse con algunos de ellos en esta concentración mundialista.
Los orígenes futbolísticos de los Fidalgo: de padre a hijo de abuelo a nieto
"El fútbol lo vivo desde niño. En mis primeros años no me gustaba mucho el balón, pero mi abuelo paterno fue futbolista y mi padre también, pero tuvo una lesión muy grave y tuvo que dejar el fútbol. Mi abuelo es de Aragón y jugó en el Huesca, en el Langreo, en Oviedo... Jugó en Segunda división muchísimos años y tuvo una buena carrera".

Siente que perdió el apodo de Maguito tras cambiar el Club América por el Real Betis
"Sí, a ver... el tema del Maguito... ¿Qué pasa? Que era algo que tenía muy arraigado con el América. Como que ahora que me fui obviamente ya no me lo dicen. En España no me lo dicen. Para mí es algo que tenía con el América, igual que tenía mi celebración (saludo en forma de reverencia al público) y tenía ciertas cosas. Todo eso es algo que vas creando en tantos años y en tantas cosas. Y bueno, pues sí, me gusta ese apodo".
Las supersticiones y cábalas a las que ha ido renunciando Álvaro Fidalgo
"¿Mi cábala más loca? Uf, cábalas... es que tenía muchas. Fui quitando mucho, porque a veces me pasaba. Eran seis cosas: despertarme a la misma hora el día del partido, la ducha a la misma hora... O sea, si el partido era a las siete y la charla a las cinco, pues a lo mejor tenía que ducharme a las cinco menos veinte".
"Eran muchas cosas. Si había metido un gol en el partido anterior, pues luego repetía todo en el siguiente. Calzones de la suerte, no, no he tenido nunca; pero calcetines sí tenía unos de la suerte y, en un entrenamiento, Kévin me los rompió", relata en tono simpático Álvaro Fidalgo.
