30 aniversario

La red de mentiras en torno a Sofyan Amrabat

El propio pivote transmite a Betis y Fenerbahçe que sus molestias no son preocupantes, mientras en Marruecos juegan al despiste y no lo descartan ante Camerún, aunque internamente sabían que no estaría

La red de mentiras en torno a Sofyan Amrabat

El de Huizen, sonriente junto a Mazraoui antes del choque de octavos.@EnMaroc

Óscar MurilloÓscar Murillo 5 min lecturaSin comentarios

Sofyan Amrabat está experimentando con cierto retraso los mismos síntomas que Isco Alarcón tras su desafortunado choque en los inicios del Real Betis-FC Utrecht de Europa League el pasado 27 de noviembre de 2025. Inédito desde entonces, el costasoleño sufrió una herida inciso-contusa en la tibia derecha, que derivó en una afección del cartílago del tobillo que le ha obligado a pasar por el quirófano para someterse a una artroscopia. Según las estimaciones más optimistas, el '22' podría reaparecer a finales de este mes de enero de 2026, aunque un experto calculó que su baja duraría "de dos a tres meses". El daño de aquel surrealista episodio fue aparentemente menor para el de Huizen, que, incluso, se sometió a infiltraciones para forzar ante el Sevilla FC y el FC Barcelona, aunque se descartó finalmente para recuperarse con Marruecos. Con su selección, fue titular y disputó sin mayores problemas los dos primeros partidos de la fase de grupos de la Copa de África, pero se ha perdido los dos siguientes y, pese a la red de mentiras tejida a su alrededor, seguirá siendo baja en cuartos de final ante Camerún este viernes (20:00 h).

Amrabat, el supuesto vértice de una 'conspiración'

Por muy fuerte que sea, si Sofyan Amrabat pudo jugar ante Comoras y Malí, coinciden varias fuentes consultas por ESTADIO Deportivo, es imposible que sufra el mismo daño intra articular de Isco. Es cierto que, al no tener una herida en sí sino un hematoma, el pivote ha ido experimentando con unos días de diferencia la misma sobrecarga muscular en la pierna dañada (por eso los 'kinesiotapes' el día de su debut en el torneo) y un mecanismo similar y muy brusco de flexo-extensión en el tobillo al descender el edema. El caso es que el de Huizen está en permanente contacto con el Real Betis y con el dueño de su pase hasta 2028, el Fenerbahçe, a través de determinados empleados también de su confianza, a los que asegura que está siguiendo las pautas de los médicos y fisioterapeutas de los 'Leones del Atlas', pero que está mejor. Sigue sintiendo dolor, pero no se la inflama la zona, que puede apoyar, por lo que se consideraba duda, pero no descarte, ante Camerún. Sin embargo, este jueves volvió a escuchar la charla de Walid Regragui en chanclas para marcharse al gimnasio con una levísima cojera, aunque los medios oficiales de la selección mantenían el apagón informativo al respecto.

Regragui alimenta el despiste: "Podemos usarlo al principio o al final del partido, ya veremos"

"Bueno, tenemos a Amrabat, quien aún lidia con su lesión de tobillo del año pasado con el Betis. Esperábamos tenerlo de vuelta al 100%, pero, desafortunadamente, su dolencia le impide estarlo. Entonces, podemos usarlo al principio o al final del partido, ya veremos. En cualquier caso, se está abriendo (paso) y estamos haciendo todo lo posible para que esté al 100%", explicaba literalmente en rueda de prensa este jueves Walid Regragui, seleccionador de Marruecos, sobre el estado de forma del centrocampista bético. Coincidiría la versión, si bien unas horas después quedó claro por su ausencia del trabajo en grupo que no iba a estar siquiera en disposición de jugar unos minutos ante Camerún. A nivel interno, los periodistas que cubren al combinado magrebí sostienen que ni siquiera llegaría a unas hipotéticas semifinales (ante el ganador del Argelia-Nigeria el próximo miércoles 14 de enero a las 21:00 horas en Rabat), pero que sí podría ser el gran refuerzo en la gran final del 18-E si la anfitriona consigue su objetivo. Por tanto, sin ser lo de Isco (no podría estar disponible ya para los restos de la Copa de África), tiene algo más importante de lo que cuentan. La clave está en la presión que sufre Marruecos y la costumbre allí de jugar al despiste con los rivales.