El Real Oviedo se complica la permanencia: "El camino para salvarnos es ganar los cinco partidos que nos quedan"
El conjunto asturiano, dirigido por Guillermo Almada, queda muy tocado en LaLiga tras perder ante el Elche CF y necesitar un pleno de victorias en el tramo final de temporada si quiere lograr la salvación

Guillermo Almada analiza el Real Oviedo 1-2 ElcheReal Oviedo
El Real Oviedo cayó derrotado ante el Elche CF en el Carlos Tartiere (1-2) en un duelo clave por la permanencia en LaLiga.
Tras el encuentro, el técnico Guillermo Almada fue contundente en su análisis y reconoció que la salvación pasa por un escenario límite: ganar todos los partidos restantes.
Un inicio que condenó al Oviedo
El partido quedó marcado desde los primeros minutos. El Oviedo encajó dos goles en los primeros quince minutos que, según su entrenador, resultaron determinantes tanto en lo futbolístico como en lo emocional.
“Regalamos 45 minutos”, aseguró Almada, visiblemente afectado por la imagen de su equipo en la primera parte. El técnico explicó que los tantos recibidos golpearon duramente a la plantilla, generando imprecisiones constantes y falta de claridad en el juego. El Oviedo, superado en ese tramo inicial, nunca encontró su ritmo. El equipo se mostró lento, desorganizado y sin capacidad para reaccionar ante un Elche que aprovechó su momento.
Reacción insuficiente tras el descanso
La segunda mitad ofreció una versión más competitiva del conjunto carbayón. Almada apostó por asumir más riesgos, liberando jugadores en ataque y dejando incluso a la defensa en situaciones de inferioridad.
“Tuvimos muchas situaciones, muchos balones en el área, pero no los pudimos empujar”, lamentó el entrenador, que vio cómo su equipo mejoraba en juego, pero no en efectividad.
El Oviedo acumuló llegadas y dominio territorial, pero la falta de acierto volvió a penalizarle. La diferencia entre ambos equipos estuvo en la contundencia en las áreas, un factor que acabó decantando el resultado.
Permanencia en juego: un escenario límite
La derrota deja al Real Oviedo en una situación crítica en la clasificación. Almada no esquivó la realidad y fue claro con el objetivo inmediato. “El camino para salvarnos es ganar los cinco partidos que nos quedan”, afirmó, dejando claro que no hay margen de error en el tramo final de la temporada.
Pese a la dificultad del reto, el técnico confía en la actitud de su plantilla. “Van a luchar hasta lo que no tengan”, aseguró, destacando la reacción del equipo en la segunda parte como ejemplo del carácter competitivo que necesitan.
Rotaciones, calendario y desgaste físico
Otro de los aspectos analizados por Almada fue la gestión física de la plantilla. El técnico reconoció que las rotaciones eran inevitables debido al calendario exigente. “Nos cuesta jugar cada tres o cuatro días”, admitió, recordando experiencias anteriores donde la falta de rotaciones pasó factura al equipo, después de un peleado empate ante el Villarreal el pasado jueves.
El entrenador explicó que el equipo aún no está en el nivel físico óptimo que le gustaría, lo que complica mantener la intensidad durante los 90 minutos. Aun así, defendió las decisiones tomadas como necesarias para competir.

El papel de Cazorla y la gestión del vestuario
Almada también se refirió a Santi Cazorla, uno de los referentes del equipo. El técnico explicó que valoraron su titularidad, pero optaron por utilizarlo como revulsivo. “Preferí que entrase con el rival con las piernas cambiadas”, señaló, destacando su impacto en los minutos finales.
Además, el entrenador abordó el enfrentamiento de David Carmo con la grada, dejando claro que ese tipo de reacciones no deben repetirse. “Somos gente pública y hay que respetar a la afición”, afirmó.
Un Oviedo obligado a reaccionar de inmediato
El Real Oviedo afronta ahora un tramo final de temporada sin margen de error. La combinación de malos resultados y falta de regularidad ha llevado al equipo a una situación límite, siendo colista y a siete puntos de la salvación.
Almada insiste en centrarse en el presente y en el siguiente partido como única vía para mantener opciones. El mensaje es claro: competir como en la segunda parte será clave para seguir con vida.
El tiempo se agota y la permanencia se ha convertido en una misión casi imposible, pero el vestuario aún se aferra a la lucha como último recurso.