Estrada Fernández denuncia catalanofobia, opacidad y favores internos en el arbitraje español
Xavier Estrada Fernández, exárbitro internacional de Primera división, ha vuelto a sacudir el debate público tras denunciar prácticas internas, conflictos de intereses y un supuesto clima de catalanofobia dentro del Comité Técnico de Árbitros. Sus declaraciones reactivan la crisis de credibilidad que arrastra el arbitraje español

Estrada Fernández denuncia irregularidades del CTAIMAGO
Xavier Estrada Fernández hace tiempo que decidió abandonar la prudencia institucional que suele acompañar a los excolegiados. Tras más de tres décadas dentro del colectivo, doce temporadas en Primera división, etapa como árbitro VAR e internacional FIFA hasta 2023, su discurso se ha convertido en una radiografía crítica del sistema arbitral. Sus recientes declaraciones, concedidas a Vilaweb y también a ABC, han vuelto a colocar al Comité Técnico de Árbitros, CTA, en el centro de una tormenta que trasciende lo estrictamente deportivo.
Un sistema que, según él, no es transparente
En sus intervenciones públicas, Estrada Fernández sostiene que el principal problema del arbitraje español no es únicamente técnico, sino estructural. Denuncia que el colectivo sigue siendo “opaco” y que no existe una verdadera meritocracia en las designaciones y ascensos. Según su análisis, la clasificación interna de los árbitros no es transparente y se premian dinámicas que poco tienen que ver con el rendimiento sobre el terreno de juego.
El exárbitro considera que el VAR, lejos de solucionar los conflictos, ha evidenciado aún más las carencias del modelo. En su opinión, la falta de explicaciones claras y de acceso público a los audios en tiempo real alimenta la desconfianza del aficionado. La tecnología, sostiene, no ha fracasado por sí misma, sino por la manera en que se gestiona y comunica.

Sus palabras no son neutrales ni tibias. Apuntan directamente a los responsables del CTA y a la Federación, a quienes acusa de no estar priorizando la profesionalización ni la transparencia.
La acusación de catalanofobia
Uno de los aspectos más delicados de sus declaraciones es la afirmación de que existe “catalanofobia” dentro del colectivo arbitral y las federaciones. En su entrevista en Vilaweb, Estrada Fernández aseguró que ese talante está presente en determinadas estructuras institucionales y relató episodios personales vividos tras publicar en 2017 un lazo amarillo en sus redes sociales.
Según explicó, recibió llamadas de compañeros y advertencias internas posteriores a ese gesto simbólico. Más allá de la carga política del asunto, su testimonio apunta a que el entorno arbitral no sería completamente impermeable a tensiones ideológicas.
Estas afirmaciones introducen un elemento especialmente sensible en un debate ya marcado por la polarización y la sospecha. La discusión deja de centrarse únicamente en decisiones técnicas para adentrarse en el terreno cultural e institucional.

El caso Negreira como ruptura definitiva
Estrada Fernández fue uno de los primeros árbitros en activo que reaccionó públicamente tras la explosión del caso Negreira en 2023. Presentó una querella por presunta corrupción deportiva contra el exvicepresidente del CTA y, desde entonces, sostiene que la reacción interna fue defensiva en lugar de depuradora.
En declaraciones recogidas por ABC, el excolegiado calificó el caso como el episodio “más grave” que ha vivido el fútbol español a nivel estatal. Según su versión, la prioridad no fue esclarecer responsabilidades, sino contener el impacto institucional. También explicó que rechazó realizar servicios de “coaching” con el hijo de Enríquez Negreira, al considerar que suponía un evidente conflicto de intereses.

Su relato dibuja un sistema donde las relaciones internas y los equilibrios de poder pueden influir en la progresión profesional. Sin presentar pruebas documentales en sus entrevistas, sí deja una descripción que apunta a un entorno condicionado por dinámicas que van más allá del rendimiento deportivo.
Favores, designaciones y consecuencias
El exárbitro también ha hablado de cómo las designaciones afectan económicamente a los colegiados y de la dependencia contractual anual que, según él, puede generar comportamientos de alineación con la estructura. En su visión, el sistema tiende a protegerse y a premiar a quienes no lo cuestionan.

Estas afirmaciones resultan especialmente sensibles en un momento donde cada decisión arbitral se analiza con lupa. La credibilidad del colectivo no solo depende del acierto en el campo, sino de la confianza en su gobernanza.
Un debate que ya no es técnico
Las intervenciones de Estrada Fernández no son meras opiniones aisladas. Se producen en un contexto donde el arbitraje español arrastra una erosión reputacional prolongada. El caso Negreira, las polémicas con el VAR y las tensiones mediáticas han configurado un escenario en el que cualquier acusación encuentra eco inmediato.
La cuestión de fondo es si el sistema optará por reforzar su transparencia o por mantener el tradicional hermetismo que él denuncia. Porque más allá de la veracidad o interpretación de sus palabras, el impacto ya está hecho: la conversación pública ha dejado de girar solo en torno a penaltis y fueras de juego. Ahora se discute el modelo. Y cuando el debate pasa de lo técnico a lo estructural, la recuperación de la confianza se convierte en un desafío mucho más profundo.