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Sergio Camello explica que "no envidia a Lamine Yamal" y reivindica la esencia del Rayo Vallecano

Sergio Camello se sincera en The Guardian sobre la presión del fútbol profesional, la importancia de la terapia y su forma de entender el deporte. El delantero del Rayo Vallecano reconoce que no envidia a Lamine Yamal y reivindica la esencia de Vallecas

Sergio Camello explica que "no envidia a Lamine Yamal" y reivindica la esencia del Rayo Vallecano

Sergio Camello vuelve a disfrutar el fútbolIMAGO

María FuentesMaría Fuentes 5 min lecturaSin comentarios

Sergio Camello, ha encontrado una nueva forma de disfrutar de nuevo del fútbol después de aprender a convivir con una presión que, en determinados momentos de su carrera, llegó a afectar a su bienestar. El delantero del Rayo se sitúa entre los más destacados de Europa gracias a sus cifras goleadoras, sin embargo, el madrileño reivindica algo que considera más fundamental: seguir siendo él mismo.

En una entrevista concedida a The Guardian, el atacante ha reflexionado sobre la fama, la salud mental y las diferencias entre crecer en un club como el Rayo y hacerlo bajo los focos que acompañan a las grandes estrellas.Una conversación en la que también ha puesto como ejemplo a Lamine Yamal, aunque desde una perspectiva muy distinta a la habitual en el mundo del fútbol. "Soy yo, Sergio Camello, una persona normal de un equipo humilde", explica el futbolista, que reconoce que no le gustaría encontrarse en la situación del joven talento del FC Barcelona. "No puedo imaginar lo que es para alguien del nivel de Lamine Yamal. No lo envidio", añade.

Lejos de interpretar esa diferencia como una cuestión de ambición, sus palabras reflejan una preocupación por las consecuencias que puede tener la exposición pública cuando la carrera de un futbolista despega a una velocidad difícil de asimilar.

La presión que le alejó del niño que disfrutaba jugando al fútbol

Camello no esconde que durante una etapa dejó de vivir el deporte como lo hacía cuando era pequeño. La transformación de jugador a profesional, el reconocimiento público y las expectativas que acompañan a cada partido terminaron afectando a su manera de relacionarse con el fútbol.

El delantero recuerda que el cambio puede llegar demasiado rápido y que nadie prepara completamente a los jóvenes para gestionar esa nueva realidad. En su caso, llegó a experimentar situaciones de ansiedad y a sentirse observado cuando empezó a hacerse conocido. Incluso tuvo que abandonar un bar habitual después de sufrir un episodio de ansiedad tras regresar de los Juegos Olímpicos. Para recuperar el equilibrio, encontró apoyo en su entorno más cercano, especialmente en su hermano gemelo, Gonzalo, que detectó que ya no disfrutaba como antes. Las conversaciones con él y el trabajo realizado en terapia le ayudaron a cambiar su mentalidad y a recuperar la libertad con la que quería jugar. "Este es un deporte que elegiste antes de que fuera tu trabajo, porque era lo que te hacía más feliz. Se trata de reconectar con ese niño", reflexiona Camello, que reconoce haber abordado esa idea también durante sus sesiones de terapia.

La clave, por tanto, no ha sido únicamente mejorar su rendimiento o encontrar una nueva posición sobre el campo, sino aprender a competir sin que cada error se convierta en una fuente de frustración. Una evolución personal que coincide con su mejor arranque goleador en Primera División.

Vallecas, el refugio que marca la diferencia

Si hay un lugar que ayuda a entender la personalidad de Camello, ese es Vallecas. El delantero encuentra en el barrio mucho más que un escenario para disputar sus partidos. La cercanía con los vecinos, las caras conocidas y la posibilidad de compartir un rato en los bares de la zona forman parte de una identidad que considera difícil de encontrar en otros clubes. "El Rayo es el último equipo que queda del fútbol de otra época, eso es lo que me gusta", afirma. El atacante destaca que los futbolistas pueden cruzarse con los aficionados en los mismos establecimientos que frecuentan habitualmente, sin que exista una barrera permanente entre unos y otros. "Lo menos importante aquí es el fútbol", sostiene, en referencia a una conexión que trasciende los resultados deportivos.

Esa relación con el entorno cobra un significado especial después de los problemas que han obligado al Rayo a disputar encuentros lejos de su estadio. Tras semanas de incertidumbre por el estado de las instalaciones, el equipo franjirrojo regresa este sábado 10 de octubre a Vallecas para enfrentarse al Athletic Club, recuperando así su escenario habitual. Para el madrileño volver al barrio es recuperar una parte esencial de su vida cotidiana. Un espacio donde puede dejar a un lado la etiqueta de futbolista profesional y seguir siendo el mismo que antes de alcanzar el primer plano.