El regreso de Vinícius: desata la polémica en el Etihad y sentencia al Manchester City en Champions
El Real Madrid selló su pase a cuartos de final de la Champions League en el Etihad Stadium con una actuación decisiva de Vinicius Júnior, que marcó de penalti y protagonizó una celebración polémica frente a la afición del Manchester City. El brasileño vuelve a ser clave con Arbeloa y a la par, se centra en el foco de tensión
El Real Madrid volvió a demostrar su jerarquía europea en uno de los escenarios más exigentes del continente. En el Etihad Stadium, el conjunto blanco certificó su clasificación a los cuartos de final de la Champions League con una actuación contundente que dejó sin opciones al Manchester City desde los primeros minutos.
Pero más allá del resultado, el gran protagonista de la noche volvió a ser Vinicius Júnior. El brasileño no solo abrió el marcador desde el punto de penalti en un momento clave del partido, sino que también acaparó todas las miradas por una celebración que encendió a la grada inglesa.
El delantero volvió a moverse en esa fina línea que separa el talento descomunal de la polémica constante. Y una vez más, no dejó indiferente a nadie.

Un gol que sentenció la eliminatoria
El Manchester City llegaba al encuentro con la obligación de remontar, en un intento que ya de por sí se antojaba complicado. Sin embargo, todo se torció demasiado pronto. Un penalti en los primeros minutos, acompañado de la expulsión de Bernardo Silva, dejó al equipo inglés contra las cuerdas.
Fue entonces cuando apareció Vinicius. El brasileño asumió la responsabilidad desde los once metros, a pesar de haber fallado en el partido de ida en el Santiago Bernabéu. Esta vez no perdonó. Engañó al portero y puso el 0-1 en el marcador.

Con cuatro goles de ventaja en la eliminatoria y un jugador más sobre el césped, el tanto fue prácticamente definitivo. El City, que soñaba con una remontada histórica, se encontró de golpe con un escenario imposible.
Una celebración que incendió el Etihad
Pero lo que ocurrió después del gol fue lo que realmente marcó la noche. Vinicius no se limitó a celebrar. Corrió hacia la banda, mandó callar a la grada del Etihad y prolongó la celebración con varios gestos dirigidos a la afición rival. El ambiente se tensó de inmediato.
Sin embargo, el brasileño fue más allá. Se subió sobre el banderín de córner, justo donde estaba el escudo del Manchester City, y miró de forma desafiante a la grada. Un gesto que encendió definitivamente a los aficionados locales.
La escena culminó con unos gestos de llanto dirigidos al público inglés, recordando viejos episodios entre el jugador y la afición skyblue. No era solo una celebración: era una respuesta directa a un historial de tensión acumulada.

Una rivalidad que viene de lejos
La relación entre Vinicius y la afición del Manchester City lleva tiempo deteriorándose. Desde que el brasileño decidió no acudir a la gala del Balón de Oro tras perder el premio frente a Rodri, el ambiente en el Etihad ha sido especialmente hostil hacia él.
En anteriores visitas, la grada ya había cargado contra el jugador con pancartas y cánticos. Uno de los más recordados fue aquel “deja de llorar” que se convirtió en símbolo de la rivalidad.
En esta ocasión, Vinicius devolvió el mensaje sobre el terreno de juego. Y lo hizo a su manera: con gestos, actitud y una personalidad que no pasa desapercibida.
El renacer de Vinicius con Arbeloa
Vinicius ha recuperado su mejor versión bajo la dirección de Álvaro Arbeloa. Tras una etapa irregular en la que sus números estaban lejos de lo esperado, el brasileño ha dado un salto evidente en los últimos meses.

En su anterior etapa, llegó a firmar un promedio de apenas 0,20 goles por partido. Una cifra muy baja para un jugador llamado a liderar el ataque del Real Madrid.
Sin embargo, el cambio ha sido radical. En los últimos encuentros, su promedio ha subido hasta 0,56 goles por partido, reflejando una mejora clara en su impacto ofensivo. Vinicius ha vuelto a ser decisivo. Y eso cambia todo en el Real Madrid.
Más que goles: influencia total en el juego
En el Etihad, el brasileño fue el jugador más activo del partido en ataque. Firmó siete disparos, tres de ellos a puerta, y mantuvo un alto porcentaje de acierto en el último tercio del campo.
Incluso en una noche en la que no estuvo especialmente fino de cara a portería, su capacidad para generar peligro fue constante.

Tras el partido, el propio Vinicius lo reconocía con autocrítica: “¡He fallado muchas! Pero hoy no hemos necesitado tantas!”. Una frase que resume bien su momento actual: decisivo incluso cuando no está en su mejor versión.
Un líder que vuelve a marcar diferencias
Sin Mbappé durante varios tramos de la temporada, Vinicius ha asumido un mayor protagonismo. Ha liderado el ataque, ha tirado del equipo en momentos clave y ha vuelto a ser ese jugador imprevisible que desarma defensas.
Su conexión con compañeros como Brahim o Gonzalo ha funcionado, pero ahora, con el regreso de Mbappé, el Real Madrid recupera un potencial ofensivo aún mayor. Y en ese contexto, Vinicius aparece como una pieza central del proyecto.
Un final de temporada con Vinicius como factor diferencial
El Real Madrid entra ahora en el tramo decisivo de la temporada, con LaLiga aún en juego y la Champions en su fase más exigente, tras lograr el pase a cuartos de final. Y en ese escenario, el nivel de Vinicius puede marcar la diferencia.
Su capacidad para desequilibrar, generar ocasiones y asumir responsabilidades será clave en los próximos partidos. Porque más allá de la polémica, hay una realidad difícil de discutir: cuando Vinicius está a este nivel, el Real Madrid vuelve a ser un equipo temible.