De rechazar a España a enfrentarla en el Mundial: la historia de Matías Fernández-Pardo
El delantero del Lille, nacido en Bruselas y con raíces españolas e italianas, se enfrenta con Bélgica a La Roja en los cuartos de final de la Copa del Mundo 2026 después de rechazar a la RFEF en cuatro ocasiones

Matías Fernández-Pardo eligió jugar con Bélgica tras rechazar a EspañaIMAGO
España se juega las semifinales del Mundial 2026 ante Bélgica, pero el partido también guarda una historia con nombre propio. Matías Fernández-Pardo, delantero del Lille, pudo vestir la camiseta de La Roja y ahora aparece en el camino de Luis de la Fuente.
El atacante fue llamado hasta cuatro veces por España en categorías inferiores, aunque nunca llegó a incorporarse. Meses después eligió a Bélgica, entró en la lista de Rudi Garcia y ya es internacional con los Diablos Rojos.
Matías Fernández-Pardo, Lille y Bélgica: el delantero que España tuvo cerca
Matías Fernández-Pardo nació en Bruselas en 2005, pero su historia nunca ha sido de una sola bandera. Su padre es español, de origen gallego, su madre es italiana y él creció futbolísticamente en Bélgica, donde pasó por estructuras de formación como Anderlecht, Mechelen y Gent antes de consolidarse en el Lille.
Esa mezcla convirtió su futuro internacional en un caso especialmente atractivo. Bélgica lo había formado desde categorías inferiores, España lo seguía por sus raíces y por su perfil ofensivo, e Italia también aparecía como posibilidad familiar. Incluso se ha hablado de una opción argentina por ascendencia, aunque el pulso real estuvo entre Bélgica y España.
La RFEF vio una oportunidad tras su irrupción en la Ligue 1. Fernández-Pardo venía de una temporada de crecimiento con el Lille, donde firmó 4 goles y 3 asistencias en 29 partidos entre Ligue 1 y Champions League bajo las órdenes de Bruno Génésio. Un delantero joven, potente, con movilidad y con pasaporte español siempre entra en el radar.
Santi Denia, David Gordo y la RFEF no lograron convencer al atacante del Lille
El caso se fue complicando con el paso de los meses. Primero apareció Santi Denia, entonces seleccionador sub-21, que incluyó al futbolista en sus planes para preparar el Europeo de la categoría. Fernández-Pardo aceptó la llamada, pero no acudió por problemas físicos.
Después llegaron más intentos. España volvió a mover ficha con categorías inferiores y el resultado fue el mismo: el atacante no se incorporó a la Ciudad del Fútbol de Las Rozas. En total, el nombre de Matías apareció hasta en cuatro convocatorias o planes federativos que nunca acabaron con el jugador vestido de rojo.
Ese historial explica por qué su presencia en el España - Bélgica no es una anécdota menor. No hablamos de un futbolista que simplemente podía ser seleccionable por la ascendencia de su padre. Hablamos de un jugador por el que la Federación Española trabajó, insistió y tramitó caminos administrativos.
Fernández-Pardo: infancia española, madurez belga
La historia también tiene un giro de declaraciones. En diciembre de 2024, Fernández-Pardo habló abiertamente de su vínculo con España. Recordó que de niño veía a La Roja, especialmente aquella final de la Eurocopa 2012, y llegó a expresar que su corazón estaba con el combinado español.
Meses después, ya con Bélgica en el horizonte, matizó por completo aquella lectura. En una entrevista con RTBF aseguró: “Nunca dije que quisiera jugar con España”, y defendió que sus palabras anteriores habían sido deformadas.
La explicación del jugador fue más profunda que una simple elección de Mundial. Fernández-Pardo sostuvo que su decisión no respondía únicamente a la posibilidad de disputar la Copa del Mundo, sino a un proyecto a largo plazo. También señaló que las conversaciones con Rudi Garcia y Vincent Mannaert, director técnico de la federación belga, fueron decisivas.
La frase que más pesa es otra: “Mi mentalidad es más belga que española”. Con ella cerró un debate que en España todavía genera ruido, pero que para Bélgica se convirtió en una victoria de despacho.
Rudi Garcia, De Bruyne, Courtois y Lukaku ganan una pieza de futuro
Bélgica no lo llamó por casualidad. La selección de Rudi Garcia necesitaba refrescar un ataque marcado por la edad, las lesiones y la irregularidad de varios nombres importantes. Romelu Lukaku llegó al torneo con poco ritmo, Loïs Openda no atravesaba su mejor momento y el cuerpo técnico buscaba alternativas con profundidad.
Ahí apareció Fernández-Pardo. En mayo, Bélgica convenció al atacante del Lille para comprometer su futuro internacional con los Diablos Rojos. El propio jugador habló entonces de conversaciones “positivas y sinceras” con Garcia y Mannaert, además del apoyo de sus compañeros del Lille Thomas Meunier y Nathan Ngoy.
El contexto belga también ayuda a entender la apuesta. Courtois, De Bruyne, Lukaku, Witsel o Meunier representan una generación de enorme recorrido, pero Bélgica necesita preparar el relevo. Fernández-Pardo no llega para ser el líder inmediato, sino como parte de una transición que ya está en marcha.
Su perfil encaja en ese plan. Puede jugar como extremo, segundo punta o delantero centro. No tiene el talento asociativo de Eden Hazard, con quien él mismo evitó compararse, pero sí velocidad, potencia y agresividad para atacar espacios.
Luis de la Fuente mira a Bélgica, no solo al caso Fernández-Pardo
Para España, el caso Fernández-Pardo tiene valor narrativo, pero no debe distraer del reto real. Bélgica es un rival peligroso por mucho más que una historia de doble nacionalidad. Tiene experiencia, portero de élite, golpeo exterior, talento entre líneas y delanteros capaces de castigar cualquier pérdida.
Luis de la Fuente sabe que el partido se decidirá en detalles. Courtois puede sostener a Bélgica, De Bruyne puede encontrar pases donde no parece haber espacio y Doku puede romper el partido en campo abierto. España necesitará control, paciencia y precisión en los últimos metros.
Aun así, el foco sobre Fernández-Pardo encaja perfectamente en una previa de Mundial. Porque los grandes torneos también se explican por estas historias pequeñas: decisiones tomadas meses antes, llamadas que no prosperan, nacionalidades cruzadas y futbolistas que acaban enfrentándose al país que pudo ser suyo.