El Grito al Silencio de las redes de Nervión: el gran error de la era pos-Monchi
Antonio Cordón está en el disparadero por muchísimas razones, aunque la principal crítica que cabe hacerle es la misma que condenó a Víctor Orta: el Sevilla FC no tiene gol desde que se fue En-Nesyri

Las redes del Sánchez-Pizjuán necesita un '9' que le suministre balonazos.Lince
En las últimas semanas se escucha ruido en torno a la figura del director deportivo del Sevilla FC, Antonio Cordón, poniendo en duda una continuidad que no debería extrañar que esté en el aire. Primero, porque el extremeño siempre tiene mercado (Arabia Saudí, Suramérica, Francia...); y segundo, porque si se consuma la venta del club el grupo de Sergio Ramos lo lógico es que traiga a su gente; pero sobre todo porque su trabajo en Nervión, con el equipo en puestos de descenso, está dejando muchísimo que desear y en las pocas veces que comparece sus discursos le perjudican aún más. Atenuantes los tiene todos. La situación institucional es la que es, apenas tuvo tiempo (se incorporó ya en junio) y el prespuesto de gasto para armar su proyecto ha sido, literalmente, cero; pero el suspenso es rotundo.
Se podía intuir que Matías Almeyda lo tendría difícil, que Gabriel Suazo o Batista Mendy tampoco elevarían mucho el nivel, que lo de Fábio Cardoso olía de lejos a favor a su afamado representante y que César Azpilicueta y Alexis Sánchez fueron dos jugadorazos que ya estaban para sopita y buen vino. No obstante, lo que más pesa a la hora de suspender la primera temporada de Cordón en el Sevilla FC es no haber sido capaz de corregir la alarmante falta de pegada. Por eso, en esta nueva edición de esta columna de opinión en ESTADIO Deportivo, son las redes del Sánchez-Pizjuán las que protagonizan un sonoro Grito al Silencio.

Monchi, Orta y Cordón: cuatro años sin acertar con el '9', cuatro años peleando por no descender
Antonio Cordón un equipo que ya lo pasó muy mal para salvar la categoría en el último año de Monchi -aunque la Europa League ganada por Mendilibar dio billete para Champions- y aún más apuros vivió en los dos años de Víctor Orta. El de San Fernando, al menos, se marchó dejando en la plantilla a los pilares de un equipo que batalla por la permanencia: un porterazo, Yassine Bono, y un delantero prolífico, Youssef En-Nesyri.
Al madrileño no le quedó más remedio que vender a los dos marroquíes; pero no acertó con sus elecciones para el arco, Álvaro Ferllo y Orjan Nyland, y mucho menos con el '9': se fue sin ver marcar en LaLiga a Mariano Díaz, Alejo Véliz, Kelechi Iheanacho y Akor Adams; pero al menos le salió bien la apuesta por Dodi Lukébakio que tantas dudas dejó el primer año. El pacense sí puede apuntarse un buen tanto con Odysseas Vlachodimos, que se ha consagrado entre los cinco mejores porteros de LaLiga EA Sports; pero ha alargado en el tiempo el principal error de la era post Monchi: no tener gol.

Akor Adams, al que trajo Orta, suma la pírrica cifra de 8 goles y es de lejos el mejor anotador de este Sevilla FC. Tras él, cinco de Isaac Romero y de Djibril Sow, cuatro del frágil Rubén Vargas. Muy poco a lo que agarrarse. Poquísimo. En enero tuvo la oportunidad de mejorarlo, pero entonces Akor estaba motivado tras brillar en la Copa de África y apostó finalmente por un perfil más indefinido, con un Neal Maupay que no ha paliado las carencias (2 goles y sensación de apatía).
El equipo nervionense va con tirachinas a un guerra en la que sus rivales directos tienen a un Muriqi, a un Budimir, a un Lucas Boyé, a un Toni Martínez o en el peor de los casos a dos o tres arietes que en su conjunto suman mucha más pólvora que la del peleón pero descordinado delantero africano -fue suplente en El Sadar y se llevó una buena bronca de García Plaza por su anarquía táctica-.

Un portero y un delantero, eternas necesidades del Sevilla FC en el próximo mercado estival de fichajes
Si Antonio Cordón se queda en el Sevilla FC -en todo el artículo hemos mencionado el elevadísimo riesgo de descenso como gigantesco condicionante principal-, volverá a tener esas dos principales asignaturas pendientes en el mercado estival de fichajes. Retener a Vlachodimos se antoja casi imposible y habrá que tener muy ojo clínico con su sustituto.
Tener pólvora -a día de hoy sólo puede aspirar a cedidos o veteranos libres- es obligado y no debería ser tan difícil para alguien con un currículum como el suyo. No se pide un Unzué-Suker, un Palop-Kanouté, un Beto-Bacca ni un Bono-En-Nesyri. Con tener a un '1' y a un '9' dignos de un equipo de Primera división ya valdría, dadas las circunstancias.