Juan Díaz: "Al Sevilla le debo la vida; ojalá en el futuro nos podamos volver a encontrar"
El otrora ayudante de Mendilibar, Quique o Pimienta, antes técnico exitoso en la cantera y ahora responsable del ascenso a la Premier rusa del Rodina, disecciona en ESTADIO Deportivo el momento actual de los blanquirrojos y sueña con un posible regreso
Juan Díaz, que este domingo se juega abrillantar aún más el ascenso a la Premier Liga del FC Rodina con la consecución del título de campeón de la Segunda división rusa, repasa en la segunda parte de su charla con ESTADIO Deportivo su paso por el Sevilla FC y cómo está siguiendo desde la distancia la crisis blanquirroja, de la que vivió los primeros capítulos. Promocionado al primer equipo en la primavera de 2023 por petición expresa de José Luis Mendilibar, permaneció en el 'staff' hasta el verano pasado, cuando decidió emprender su primera aventura en solitario, culminada con un éxito sin precedentes en tierras moscovitas.

- Es de imaginar que, tras el título de la Europa League en Budapest, muchos, incluso dentro, pensaran en que aquel sufrimiento fue un accidente, pero se convirtió en el hábitat natural del Sevilla FC.
- Primero, cumplí el sueño de cualquier chiquillo que va a la ciudad deportiva como futbolista: intentar llegar al primer equipo. Yo llegué diez años antes de la llamada de Mendilibar a la Carretera de Utrera; empecé entrenando al infantil C y terminé en el Sevilla C. Al final, cumplí mi sueño de llegar al primer equipo, que eso era para mí una utopía, prácticamente imposible, porque realmente casi ningún técnico de la casa llega nunca al A. La vida me fue poniendo ahí, me fue poniendo a Mendilibar por delante. Como tú bien dices, tengo y tenía una relación muy buena con 'Mendi' desde antes y dio la casualidad de que en ese momento yo tenía el Sevilla C arriba (estábamos muy bien) y que él llegó al Sevilla. Entonces, se juntó todos y, a los dos meses y medio, cumplí un sueño increíble, que fue ganar la séptima Europa League desde el banquillo. Y más en la situación en la que yo llegué al primer equipo, que cuando yo lo piso fuimos a Cádiz esa semana a jugarnos el descenso a Segunda división. Y me vi en la Puerta de Jerez levantando la UEL.

Entonces, fueron dos sueños increíbles y, claro que sí, yo en mi cabeza pensaba lo que tú has dicho: 'ha sido un año malo durante un tiempo y lo hemos levantado; ahora, presupuesto Champions, jugamos la UCL y el Sevilla vuelve a ser el Sevilla, ya está'. Pero no. Al final esto siguió enquistándose por una cosa o por otra, cambios de entrenadores... y la verdad es que viví dos años en el banquillo del Sevilla muy duros, muy duros, porque han sido momentos muy difíciles. Lo sufrí igual, como siempre digo, que disfruté la Euroa League como sevillista y como profesional. La disfruté el doble que cualquier sevillista en ese caso, pues los problemas y los años estos duros los he sufrido el doble, como profesional y como sevillista. Entonces, bueno, ahora pues la cosa desgraciadamente tampoco ha cambiado. Este año, es más, ha aumentado un poco esa agonía que veníamos sufriendo en años anteriores. Lo único es pensar, como todos los sevillistas, que después de este arreón sean capaces de sacar los 2-3 puntitos que les hagan falta (que nos hagan falta) y y podamos salir de esta situación. Y a ver si de una vez por todas se produce ese cambio de chip y que el Sevilla vuelva a ser el que sea; no sé cuál es el cambio, la verdad.

- Para los que han vivido dos décadas gloriosas, estos cuatro años serían inimaginables, ¿no?
- Aquí también del cuerpo técnico al completo, que somos seis españoles, cinco respiramos en rojo y blanco, y, cuando tenemos la oportunidad, quedamos para ver los partidos; a lo mejor venimos en el avión y estamos deseando bajarnos para ver cómo ha terminado. Lo estamos viviendo desde desde la distancia y vosotros estáis allí, lo veis más claro. Nosotros estamos aquí y, sin verlo claro, estamos viendo que el equipo no respira, que no responde, que no gana, que todo le sale mal, que todo lo que rodea al club es tóxico. Y, al final, ves que cada vez está más cerca del año que no le salga bien.
Ahora mismo, lo único en que creo es en el Sánchez-Pizjuán y, de momento, así ha sido. Ojalá lo corroboré ya en Villarreal o, si no, el domingo contra el Real Madrid. La afición le ha dado ese oxígeno al Sevilla; ha sido otra vez el Sánchez-Pizjuán. Ya viví desde dentro cómo ganamos una Europa League, formé parte y puse mi granito de arena desde el staff, pero yo siempre digo lo mismo: esa UEL, los títulos, los ganan los jugadores, los cuerpos técnicos, el entrenador, el club y la afición, que pone su granito de arena. En este caso para mí fue al revés: nosotros pusimos nuestro granito de arena (jugadores, técnicos, el club, el equipo), pero la que se echó esa Europa League a la espalda fue la afición del Sevilla, que generó ambientes como estos dos (contra Real Sociedad y RCD Espanyol). Al final, hay pocos que lo puedan igualar; no sé qué tiene esta afición que, cuando se pone, se pone, y ahora se ha puesto, y ojalá termine de ayudar al equipo para salir de donde está y que acabe esta pesadilla de una vez.

- Con 40 puntos al principio de la antepenúltima jornada, lo normal es que la permanencia ya no se escape.
- A ver si puede ya certificar la permanencia. Extrapolándolo un poco a un hospital, estaba en la UCI, muy, muy, muy, muy enfermo, y la afición le ha puesto una bombona de oxígeno increíble con estos seis puntos. Evidentemente, yo sigo viendo que el panorama es feo, está nublado, es difícil, el calendario es complicado, pero bueno, es verdad que estos seis puntos te dan un estado de ánimo y una confianza que no los tenías, pues estabas muerto. Ahora, bueno, ojalá, ya te digo, que el miércoles salga la cosa bien y se acabe esta pesadilla y haya incluso hasta tiempo para pensar en cómo de una vez por todas cambiar este ciclo o este tsunami negativo que está arrasando el club estos años.
- Cuando sale del Sevilla, dentro de lo que quiera y pueda contar, se percibe cierta decepción, cierta resignación, por querer una cosa que el club entendía que no podía dar o que no quería dar en ese momento. Y busca su camino por otro sitio. ¿Queda esa espinita clavada? ¿Le queda algo pendiente?
- Yo te voy a ser claro: yo al Sevilla Fútbol Club le debo la vida; le debo la vida porque yo todo lo que soy como entrenador se lo debo al Sevilla. Yo he aprendido allí, he crecido, he llorado de sufrimiento, porque también he sufrido momentos, porque soy un tío que siempre quiere crecer, que soy muy pesado, que quiero mejorar, y hay veces que no se puede. He llorado de alegría, he vivido 14 años en esa ciudad deportiva, que es mi casa. Entonces, yo al Sevilla le estaré siempre agradecido. Pero había llegado un momento en el cual a mí me faltaba algo, yo ya necesitaba otra cosa. Había dos posibilidades: te conviertes en una persona de club para toda la vida o intentas ser lo que siempre fuiste y por lo que yo he luchado y me he preparado. A pesar ya de mi edad, que tampoco tengo 20 años, sino 48 años ya, yo decidí buscar otra cosa, porque en ese momento el club lo que yo le pedía no tenía en mente darme y yo necesitaba otra cosa que, en este caso, el Sevilla no me lo podía dar. Yo he agradecido al máximo todo lo que me ha dado durante estos años y separamos nuestros caminos profesionales. El fútbol, el futuro, que yo pueda volver algún día al club... Ojalá, porque, al final, es mi casa y a todo el mundo le gusta volver a casa, pero en este caso no tengo, como te había dicho, ninguna espinita, porque he disfrutado mucho dentro del club y únicamente eso.

Simplemente es que yo necesitaba ya una cosa que mi cuerpo me pedía y yo creía que el Sevilla podría hacer el esfuerzo y dármela. Evidentemente, el club en ese momento entendía que no era el momento de lo que yo le estaba pidiendo y me quería dar otras cosas, y no pasa absolutamente nada. Mi relación con toda la gente del club es magnífica; estoy en contacto con ellos constantemente, sobre todo en estos momentos malos hablo mucho con ellos y no hay ninguna herida de dolor por el Sevilla, porque yo merecía esto y no me lo han dado. Lo que ellos han creído conveniente me han dado hasta que han podido, hasta que han creído, y yo, cuando no me gustaba ya o mi cuerpo me pedía otra cosa, separamos nuestros caminos; ojalá algún día en el futuro nos podamos volver a encontrar.

Un reencuentro con el Sevilla en la mente
- Pero sería lícito pensar en llegar algún día a ser el entrenador del Sevilla FC, que sea un objetivo personal, como técnico y como sevillista, ¿no?
- Lo que te digo: al final, a mí me gusta mucho vivir el presente, Óscar, y todo lo que sea pensar más allá, como decía Caparrós, más allá del siguiente partido, creo que es equivocarnos. Ahora mismo, mi posición y mi cabeza están claras. He dado un paso importante (primero, salir del Sevilla), he dado un segundo paso más importante todavía, el irme a un país en guerra, a la Segunda división, sin conocer el fútbol, sin tener idiomas, sin nada de nada, y me he venido aquí. He construido un pequeño castillito de arena, porque eso es lo poquito que he construido, aunque haya sido mucho, porque ascender a la Primera división es lo máximo aquí, ahora mismo, para este club, para nosotros como staff técnico, y, a partir de ahí, vamos a ver qué pasa estas dos o tres semanas, qué es lo que pasa con mi futuro, si continúo en el club, que espero que sí, si no continúo.
¿Volver en el futuro al Sevilla? Si ya me he metido en las ruedas de ser entrenador profesional, estoy aquí, soy entrenador profesional y si el Sevilla es un club profesional, claro que sí, que puedo volver cualquier día. Ojalá en un futuro se pueda dar, pero, si empiezo a pensar en si un día entreno al Sevilla, ahora que ya he ganado, ahora que ya estoy... no, no, no, creo que me equivocaría. Mi cabeza la tengo clara: seguir dando pasitos, seguir creciendo como entrenador y, si llega alguna vez ese momento, lo disfrutaré al máximo, porque es el club de mi vida, en todos los sentidos, sentimental y durante tantos años también profesionalmente.