Monchi quiere recuperar en Sevilla al mejor Banega
El director deportivo apuesta una vez más por un jugador en horas bajas con la esperanza de que recupere en Nervión su mejor nivel.

Banega en un partido con el ValenciaF.M.
El Sevilla ha puesto sus ojos en Éver Banega para reforzar el centro del campo. Unai Emery conoce de sobra al argentino, al que tuvo a sus órdenes durante tres temporadas, y ha convencido a Monchi de las cualidades del aún jugador del Valencia, confiando en que sabrá exprimir lo mejor de su fútbol.
Al contrario de lo que se intuía en un principio, si el rosarino es finalmente el elegido, no habrá que realizar un gran desembolso económico para traer a ese futbolista creativo que venga a cubrir el hueco dejado por Rakitic. Y es que, pese a que pocos dudan de la calidad de Banega, su actual valor de mercado dista muchísimo de los 18 millones de euros pagados en su día por el club che, cuando apenas tenía 19 años.
La razón es bien sencilla: ahora, con 26, su proyección se ha estancado y en Mestalla, tras su cesión en Newell´s, ni siquiera tiene sitio. Esta situación, sin embargo, no es obstáculo para que los técnicos sevillistas lo consideren el refuerzo necesario para dotar de más fluidez el juego de su equipo.
No en vano, no sería la primera ocasión en la que se apuesta por un jugador en horas bajas con la esperanza de que vuelva a ofrecer su mejor nivel del blanquirrojo, pagando así un precio asequible que, en algunos casos, llega a convertirse en una auténtica ganga.
Los más lustrosos exponentes de este particular ´modus operandi´ son, posiblemente, dos de los mejores jugadores de la historia sevillista: Frédéric Kanouté y Luis Fabiano.
Tal y como recordó el propio Monchi en la entrevista concedida a ED a comienzos de julio, en el verano de 2005, tras la marcha de otro baluarte como Julio Baptista, se decidió reforzar la delantera con el espigado ariete malí, que venía de no ser titular indiscutible en el Tottenham, donde únicamente marcó ocho goles, y el brasileño, que venía de estrellarse en el Oporto, con tan sólo tres dianas.
El resultado, a la postre, fue sencillamente espectacular. Y a lo largo de su trayectoria, el de San Fernando ha buscado esa fórmula en más ocasiones. Sin ir más lejos, el verano pasado, cuando se hizo con dos recién descendidos a la segunda inglesa, como Carriço o M´Bia, o un Nico Pareja estancado en Rusia. Del mismo modo llegó Marin, aunque el alemán no corrió la misma suerte, esa que se persigue ahora con Éver Banega.
Al contrario de lo que se intuía en un principio, si el rosarino es finalmente el elegido, no habrá que realizar un gran desembolso económico para traer a ese futbolista creativo que venga a cubrir el hueco dejado por Rakitic. Y es que, pese a que pocos dudan de la calidad de Banega, su actual valor de mercado dista muchísimo de los 18 millones de euros pagados en su día por el club che, cuando apenas tenía 19 años.
La razón es bien sencilla: ahora, con 26, su proyección se ha estancado y en Mestalla, tras su cesión en Newell´s, ni siquiera tiene sitio. Esta situación, sin embargo, no es obstáculo para que los técnicos sevillistas lo consideren el refuerzo necesario para dotar de más fluidez el juego de su equipo.
No en vano, no sería la primera ocasión en la que se apuesta por un jugador en horas bajas con la esperanza de que vuelva a ofrecer su mejor nivel del blanquirrojo, pagando así un precio asequible que, en algunos casos, llega a convertirse en una auténtica ganga.
Los más lustrosos exponentes de este particular ´modus operandi´ son, posiblemente, dos de los mejores jugadores de la historia sevillista: Frédéric Kanouté y Luis Fabiano.
Tal y como recordó el propio Monchi en la entrevista concedida a ED a comienzos de julio, en el verano de 2005, tras la marcha de otro baluarte como Julio Baptista, se decidió reforzar la delantera con el espigado ariete malí, que venía de no ser titular indiscutible en el Tottenham, donde únicamente marcó ocho goles, y el brasileño, que venía de estrellarse en el Oporto, con tan sólo tres dianas.
El resultado, a la postre, fue sencillamente espectacular. Y a lo largo de su trayectoria, el de San Fernando ha buscado esa fórmula en más ocasiones. Sin ir más lejos, el verano pasado, cuando se hizo con dos recién descendidos a la segunda inglesa, como Carriço o M´Bia, o un Nico Pareja estancado en Rusia. Del mismo modo llegó Marin, aunque el alemán no corrió la misma suerte, esa que se persigue ahora con Éver Banega.