Dversnes se impone pero Vingegaard se mantiene de rosa
El danés del Visma, tranquilo en el pelotón, no tuvo problemas para conservar su recién estrenada 'maglia rosa'

El ciclista noruego Fredrik Dversnes celebra su victoria en la decimoquinta etapa del Giro de Italia.@GirodItalia
El ciclista noruego Fredrik Dversnes (Uno-X) se impuso este domingo, después de una larguísima fuga, en la decimoquinta etapa del Giro de Italia, de 157 kilómetros, disputada entre las localidades de Voghera y Milán.
En segundo lugar cruzó la línea de meta Mirco Maestri (Polti VisitMalta) y, en tercero, Martin Marcellusi (Bardiani). El danés Jonas Vingegaard (Visma | Lease a Bike), tranquilo en el pelotón, no tuvo problemas para conservar su recién estrenada 'maglia rosa'.
En una etapa completamente llana, sin más incentivos que el sprint intermedio y el kilómetro Red Bull, el pelotón iba preparado para lo que parecía un largo preludio de la llegada masiva final. Las únicas dificultades podrían estar en los obstáculos típicos del entorno urbano en la ciudad de Milán, por la que transcurrió un circuito al que los ciclistas dieron cuatro vueltas.
Los equipos de los velocistas no querían que se alejara una fuga numerosa ni con nombres relevantes, por lo que controlaron de cerca los primeros intentos. Finalmente, permitieron que se alejara un cuarteto formado por Martin Marcellusi (Bardiani), Mattia Bais, Mirco Maestri (Polti VisitMalta) y Fredrik Dversnes (Uno-X), el único no italiano.

Por detrás, el Lidl-Trek de un Jonathan Milan poco protagonista en este Giro no permitió en ningún momento que la ventaja de la fuga superara los tres minutos. El eritreo Amanuel Ghebreigzabhier asumió buena parte de ese trabajo al frente del pelotón. Recibió la ayuda de los gregarios de Paul Magnier en el Soudal y de los de Dylan Groenewegen en el Unibet Rose Rockets.
Una fuga descontrolada
Sólo hubo movimiento en la cabeza del grupo cuando el pelotón alcanzó el sprint intermedio, para la pelea por los puntos de la 'maglia ciclamino'. Aunque el UAE preparó el ataque de Jhonatan Narváez, no pudo hacer nada en el terreno llano y cómodo contra el mucho más potente Paul Magnier, movimiento gracias al que el francés empató en lo más alto de esa clasificación con el ecuatoriano.

La fuga entró en el circuito de Milán con todavía más de dos minutos de ventaja sobre el pelotón y una velocidad media por encima de los 50 kilómetros por hora. Esa diferencia empezó a bajar desde que el pelotón pasó por primera vez por la línea de meta, pero no al ritmo que habrían deseado los equipos de los velocistas. Los escapados alcanzaron una velocidad media entre las más altas de la historia del Giro, obligando al pelotón a un esfuerzo hercúleo y a los gregarios a sacrificarse antes de lo previsto, incluyendo a algunos de los candidatos para la general, como Derek Gee (Lidl - Trek).
La organización de carrera había dictaminado que la etapa quedaría neutralizada, a nivel de tiempos para la clasificación general, al comienzo de la última vuelta al circuito. Por tanto, en el tramo final, el pelotón había quedado compuesto por un número muy reducido de corredores. La falta de entendimiento entre los diferentes equipos permitió a la fuga soñar con alcanzar la meta. Los cuatro de delante alcanzaron el sprint final y, entre ellos, se impuso Dversnes. A pocos segundos cruzaron la línea los velocistas, que vieron cómo su sprint masivo se les escapaba de los dedos.