Pablo Ibáñez, de secundario a imprescindible en el Alavés de Quique
Pablo Ibáñez se ha convertido en uno de los hombres de confianza de Quique Sánchez Flores en el Alavés. El centrocampista navarro ha sido titular en las siete jornadas disputadas y ya es el cuarto jugador de la plantilla con más minutos

Pablo Ibáñez importante para el AlavésIMAGO
Hay futbolistas que necesitan tiempo para hacerse un hueco y otros que, de repente, encuentran su sitio. Pablo Ibáñez está en ese segundo grupo. El centrocampista del Alavés ha pasado de ser una pieza más dentro de la rotación a convertirse en uno de los hombres de confianza de Quique Sánchez Flores. Y los números lo pueden explicar.
El navarro ha salido de inicio en las siete jornadas disputadas hasta ahora y acumula 581 minutos, una cifra que le coloca como el cuarto jugador con más participación del conjunto albiazul, solo por detrás de Sivera, Koski y Tenaglia. Además, es el futbolista del centro del campo que más minutos ha disputado.
Su transformación resulta especialmente llamativa si se compara con el papel que tuvo durante buena parte de la temporada pasada. Con Eduardo Coudet tuvo presencia, pero no llegó a consolidarse como una pieza fija. La llegada de Quique ha cambiado por completo el escenario.
Quique encontró en Ibáñez una pieza para todo
El técnico madrileño le ha dado continuidad desde el comienzo de la temporada y el navarro ha respondido con regularidad. No solo aparece siempre en el once, sino que en cinco de sus siete partidos ha completado los 90 minutos. Sus dos sustituciones llegaron en contextos muy concretos. En San Mamés abandonó el terreno de juego en el minuto 85, mientras que en El Sardinero fue sustituido al descanso después de una primera mitad complicada.
Su aportación tampoco se limita a una única faceta. Ibáñez participa en la presión, ayuda en la recuperación y también tiene peso cuando el Alavés necesita conectar el centro del campo con sus hombres de ataque. Una polivalencia que le ha permitido hacerse con un puesto en una zona en la que existe competencia con nombres como Antonio Blanco, Denis Suárez, Aleñá, Guevara o Protesoni.
Un fijo en un Alavés que llega al parón con 11 puntos
El último ejemplo llegó en San Mamés. Ibáñez formó parte del centro del campo junto a Guevara y Protesoni y ayudó a que el Alavés sacara un empate sin goles de uno de los escenarios más exigentes de LaLiga. El conjunto vitoriano terminó la séptima jornada con 11 puntos y recuperó sensaciones después de dos derrotas consecutivas.
El propio Quique Sánchez Flores destacó después del encuentro la respuesta colectiva de su equipo, especialmente en el trabajo defensivo. Ibáñez fue una de las piezas utilizadas para construir ese bloque que consiguió mantener al Athletic sin marcar. Ahora, con el parón de selecciones de por medio, el centrocampista afronta un escenario que hace unos meses parecía mucho menos probable: ser uno de los futbolistas prácticamente intocables del proyecto.
El gol, la asignatura pendiente
Hay un apartado en el que todavía puede dar un paso adelante: sus registros ofensivos. La pasada campaña terminó con un gol y una asistencia en 41 encuentros, mientras que esta temporada ya ha igualado su cifra goleadora con un tanto ante Osasuna. Aun así, sus números podrían haber sido mejores. Contra el Valencia tuvo dos buenas oportunidades para marcar y, por su posición y la cantidad de minutos que acumula, tiene margen para aumentar su aportación en el último tercio.
El contexto también juega a su favor. Tiene contrato con el Alavés hasta 2030, por lo que el club cuenta con él a largo plazo. Mientras otras piezas del centro del campo afrontan su último año de contrato, el futuro de Ibáñez está mucho más despejado.