Unai Simón y su etapa como compañero de piso de Guruzeta: "Abrías el frigo y había un limón 'pelao' y un yogur caducado. Dejábamos seis bolsas de basura en el balcón"
El meta del Athletic recuerda sus orígenes en Murgia, cómo sus padres no le dejaron ir al club rojiblanco en infantiles o su paso por el caserío al que se mudó antes de entrar en la residencia de Lezama, además de su etapa conviviendo con su actual compañero de equipo

Unai Simón ofrece el Trofeo Yashin a San Mamés. IMAGO
A sus 29 años, Unai Simón ha alcanzando la cúspide de su carrera, al ser galardonado con el Trofeo Yashin en la Gala del Balón de Oro que le reconoce como el mejor portero del mundo, después de haber conquistado el Mundial con España y haber instaurado un nuevo récord de imbatibilidad en él. Pero en su elogiado discurso al recoger tan preciado galardón, el guardameta del Athletic puso de manifiesto su carácter humilde al recordar unos inicios que nunca olvida.
Sus orígenes en el "barrizal" de Murgia
De hecho, para celebrarlo se fue a Murgia, su localidad natal, donde compartió su alegría con su familia y entorno más cercano, demostrando tener siempre muy presente sus orígenes en el valle de Zuia. "Llegué a Murgia en 2002, con cinco añitos. Empezó a haber muchos chavales de mi edad, hicieron un equipo y nos soltaron los padres para que lo pasásemos bien. Yo no era muy activo. Me gustaba estar en la portería tranquilo. Igual era más grande, más potolo... empecé a disfrutar en fútbol 7, con nueve años. Cuando en Murgia teníamos un campo de hierba natural que en invierno era un barrizal. Me encantaba tirarme... que el balón ni rodase. Lo disfrutaba muchísimo. Igual mi madre cuando llegaba con la ropa llena de barro igual no tanto", ha recordado el portero en un repaso de su carrera en Athletic Talks.
El paso por el Aurrera Vitoria: "Mis padres solo querían que entrenase con Javi Barrero"
Pero antes de desembarcar en Lezama en 2011, el internacional español también tuvo un breve paso por el Aurrera de Vitoria, pues sus padres no le dejaron ir tan joven al club rojiblanco. "No me quiero vincular a ningún club. Me vinculo a un entrenador, Javi Barbero, actualmente entrenador de porteros en el Alavés. Me capta y me dice que quiere entrenar conmigo. Mis padres solo querían que entrenase con Javi. Cuando entro en el Aurrera, ese año entrenaba en Lezama también y el Athletic estaba interesado que viniese al infantil. Pero mis padres lo veían prematuro. Tenía que quedarme a vivir ahí. Se han preocupado mucho por el tema académico y que no quedase de lado. Dijeron que si en cadetes seguían interesados... pero que en infantiles en el Aurrera", reveló.
Las amistades que hizo en el caserío de Eguzkiñe y Eduardo: "Aprendí mucho en una etapa muy dura"
Fue entonces cuando Unai Simón aterrizó en la entidad bilbaína y pasó a vivir en un casería junto a otros compañeros, pues en la residencia de Lezama solo se podía entrar con 16 años. Fue allí donde hizo amistades que sigue conservando hoy día. "Los dueños eran Eguzkiñe y Eduardo. Ese momento estaban Alejandro Santamaría y Lander Herranz. Un año mayores los dos. Andrés Barrera venía de Tarazona. Era de mi edad y venía al Cadete B. Compartíamos habitación. Siempre he estado muy enmadrado. Esa noche me hice el duro. Andrés está llorando y le dije 'tranquilo' que nuestros padres vendrán. Él lloraba porque poco tiempo atrás había perdido a su padre y su madre se quedó en casa con dos hermanos y él el mayor. Y pensé 'me estoy preocupando cuando mis padres están a 50 kilómetros y él...'. Luego en el colegio también hicimos muy buena piña. Estamos muy unidos. Con Andrés aprendí mucho en una etapa muy dura", destacó.

Ese hecho de que diera sus primeros pasos en el Athletic dentro de una familia es algo que el cancerbero vitoriano valora de una forma muy especial. "Creo que el Athletic tiene algo muy positivo. Salir de casa y hacerlo a un caserío... los chavales de doce años siguen en un entorno familiar. Andrés no es mi hermano, pero encontré como un hermano. Eguzkiñe no era mi madre, pero te daba cariño. Eso es muy importante. Y luego tenías una figura como la de Koldo Asua que nos hacía entender por qué son importantes los estudios", indicó en su entrevista con los medios oficiales del club vasco.
Las anécdotas junto a Guruzeta: "La 'Roomba' nos hizo hasta manifestaciones"
Después de esa etapa, luego le tocó ir a la residencia del club bilbaíno y tras ello compartió piso con Gorka Guruzeta, su actual compañero, revelando algunas anécdotas de cómo eral el día a día con el delantero rojiblanco, actualmente lesionado de gravedad. "Éramos un desastre. El primer año quieres aparentar que eres buen chaval y limpiabas un poco... luego abrías el frigo y había un limón 'pelao' y un yogur caducado. Dejábamos seis bolsas de basura en el balcón porque nadie quería bajarla... lo que viene a ser un piso de chavales de 18 años, pero me lo pasaba muy bien. Cuando venía mi madre a casa al piso decía 'por favor', la 'Roomba' nos hizo hasta manifestaciones. El fin de semana me iba a Murgia con mis amigos, pero entre semana hacíamos muchos planes juntos", recordó entre risas Unai Simón.