30 aniversario

Laporta y Cerezo se ven las caras para poner fin al 'caso Julián': "Ya se ha hablado suficiente"

Los presidentes del Atlético de Madrid y el FC Barcelona protagonizan su primer encuentro en una comida de directivas después de un verano marcado por los reproches, las acusaciones y el frustrado intento azulgrana de hacerse con los servicios del delantero argentino

Laporta y Cerezo se ven las caras para poner fin al 'caso Julián': "Ya se ha hablado suficiente"

Enrique Cerezo y Joan Laporta escenificaron la paz antes del Atlético de Madrid-FC Barcelona.Imago

José Manuel CanoJosé Manuel Cano 9 min lecturaSin comentarios

El Atlético de Madrid y el FC Barcelona se juegan esta noche el liderato de LaLiga en el Metropolitano con el Real Madrid también al acecho. La competición se detendrá durante un par de semanas con las espadas en todo lo alto en lo deportivo, pero con las relaciones institucionales mucho más normalizadas que el pasado verano.

Si en el césped se espera batalla, en los despachos también había cuentas pendientes. Y es que Joan Laporta y Enrique Cerezo han vuelto a sentarse frente a frente por primera vez desde que el intento del club azulgrana de fichar a Julián Álvarez desatase una auténtica guerra dialéctica entre ambas entidades hasta el último día del mercado estival.

Gil Marín no acude a la comida de directivas

La tradicional comida de directivas ha servido para escenificar la paz. Ambos mandatarios han compartido mesa y mantel en el conocido restaurante De María. La comitiva azulgrana estaba citada a las 15:00 horas en el famoso local de la madrileña calle Félix Boix.

Joan Laporta llegó antes de tiempo, un cuarto de hora antes de lo previsto, encabezando la junta azulgrana y acompañado por Rafa Yuste, Elena Fort, Ferran Olivé, Josep Ignasi Macià y Jaume Nicolàs. Por parte del Atlético, les recibieron Enrique Cerezo y David Villa, miembro del Consejo de Administración. No acudió Miguel Ángel Gil Marín, que sí que tiene previsto acudir al palco del Metropolitano.

Pese a la ausencia del consejero delegado, muy crítico con las formas del Barça, las aguas han vuelto a su cauce. La imagen de la buena sintonía entre directivas contrasta con los mensajes que se cruzaron los dirigentes de ambos clubes a lo largo del verano y que demuestra que, más allá de las diferencias institucionales, la relación personal entre los dos presidentes sigue siendo excelente. De hecho, el encuentro ha transcurrido en un ambiente de total cordialidad, con ambos mandatarios coincidiendo en que el episodio está completamente superado.

Laporta y Cerezo entierran el hacha de guerra por Julián Álvarez

El presidente del Barcelona ha sido el primero en dar por cerrado públicamente el asunto. "Las relaciones son buenas a nivel institucional, a nivel personal. Pasaron por un momento difícil, pero la relación ahora es buena y el aprecio es mutuo", ha asegurado Laporta antes de compartir mesa con la representación rojiblanca.

El dirigente azulgrana no ha esquivado las preguntas sobre el delantero argentino, aunque sí ha querido dejar claro que no piensa alimentar nuevamente una polémica que ha terminado desgastando la relación entre ambos clubes. "El tema está zanjado. Julián es jugador del Atlético de Madrid y, como ha dicho nuestro entrenador y creo que Simeone también ha sacado hierro al asunto, es un tema que está aclarado", ha añadido.

Preguntado por la posibilidad de que el Barcelona vuelva a intentar su fichaje en el futuro, Laporta ha preferido esquivar esa cuestión. "No voy a hablar de Julián, ya se ha hablado suficientemente, produjo unas distorsiones entre las directivas, ahora tenemos una gran relación y queremos que siga siendo así. Si seguís por ahí, no voy a decir nada de eso", ha respondido, evitando echar más leña al fuego.

Por su parte, Cerezo también ha querido transmitir un mensaje de normalidad y ha confirmado que, al menos desde la perspectiva del Atlético, no quedan asuntos pendientes con la entidad barcelonista. "Las relaciones son buenas con todos los equipos de Primera, Segunda, Tercera, Cuarta y Quinta Regional", ha comentado con su habitual tono irónico. El máximo mandatario rojiblanco ha insistido en que el episodio pertenece al pasado. "Con el Barcelona el tema de Julián quedó zanjado en su momento. Dijimos lo que teníamos que decir. Ya no tenemos que hablar más sobre el tema de Julián".

"Llevo hablando con Laporta los ocho años que estuvo de presidente, los cuatro que va a llevar ahora, y, o sea, doce años", recordó el mandamás rojiblanco subrayando su larga amistad con el presidente azulgrana.

Una guerra que llegó hasta las instituciones futbolísticas

La cordialidad de este domingo contrasta con lo sucedido a lo largo de todo el verano, cuando el interés del Barcelona por Julián provocó uno de los enfrentamientos institucionales más sonados del mercado de fichajes, sobre todo porque el argentino pidió públicamente salir del club.

El Atlético se negó desde el primer momento a negociar la salida de uno de sus futbolistas más importantes, que tenía contrato en vigor y cuya cláusula de rescisión se encontraba muy lejos de las posibilidades que manejaba el conjunto azulgrana. El malestar rojiblanco fue especialmente significativo por los contactos y movimientos que entendían que se habían producido alrededor de un jugador con contrato en vigor, una situación que llevó al club madrileño a denunciar al FC Barcelona ante la FIFA y la RFEF.

En base a ello, se abrió un expediente extraordinario por parte de la RFEF, el cual se resolvió hace unos días con una multa de 602 euros a los azulgranas, una mínima sanción económica que encuentra su fundamento en el el Artículo 133, titulado 'incumplimiento de órdenes, instrucciones, acuerdos obligaciones reglamentarias'.

Miguel Ángel Gil Marín, consejero delegado del Atlético, fue uno de los dirigentes más guerrillero contra el Barça, mientras que desde el Camp Nou, con Laporta y Rafa Yuste al frente, tampoco dudaron en responder. El enfrentamiento llegó a generar un clima de desconfianza entre las dos entidades que parecía difícil de reconducir.

Finalmente, Julián Álvarez no se movió del Metropolitano. El argentino, que había rechazado otras alternativas interesantes, tenía como destino preferido el Camp Nou en caso de abandonar Madrid, pero la negativa atlética a sentarse a negociar frustró cualquier posibilidad de acuerdo. La polémica tuvo también consecuencias para el propio delantero, que semanas después pidió perdón públicamente a la afición rojiblanca por lo sucedido.

En los últimos días, tanto Deco como los entrenadores de ambos equipos habían contribuido a rebajar la tensión. Incluso Laporta reveló que se había dado un abrazo con Gil Marín en la última reunión de la European Football Clubs (EFC), celebrada en Copenhague, un gesto que anticipaba el acercamiento que este domingo ha quedado escenificado en la comida de directivas.

Cerezo espera la mejor respuesta de Julián: "Dos goles y ganar"

Aunque los presidentes han querido pasar página, el delantero argentino será uno de los grandes protagonistas del encuentro. Cerezo ya había advertido días antes de la importancia especial que tendría el partido para el futbolista, al que considera obligado a responder sobre el terreno de juego después de todo lo sucedido. "Ya se disculpó y reconoció su error, y ahora lo que tiene que hacer es jugar y marcar goles para el Atlético de Madrid", comentó el dirigente rojiblanco, que también fue preguntado por cuál sería el mejor perdón posible del delantero a sus aficionados. Su respuesta no dejó lugar a dudas. "Un gol no, dos y ganar".

Una victoria, además, permitiría al Atlético adelantar al Barcelona y asaltar el liderato antes del próximo parón internacional. "Es mejor ir al parón de líder que ir segundo o tercero", reconoció Cerezo, aunque no escatimó elogios hacia su rival: "El Barça es uno de los mejores equipos de Europa, por no decir el mejor".