Hueco blanco

'Dani Ceballos, el asíntota': una película sobre expectativas no cumplidas

Después de meses mandando mensajes de amor aderezados, cual perejil de Arguiñano, con corazones verdes, ahora lleva días reculando en su discurso. El Real Madrid le ofrece renovar y la afición del Betis se impacienta

Aitor TorviscoAitor Torvisco
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'Dani Ceballos, el asíntota': una película sobre expectativas no cumplidas
Ceballos, el asíntota - ED

Voy a poner un ejemplo muy personal, pero seguro que a todos os ha pasado esto mismo o algo muy similar. Nos remontamos al año 2003. Entonces, no existía Netflix, ni Amazon Prime, plataformas en 'streaming' ni se vendían 'Smarts TV'. Sólo había dos opciones para ver una película recién estrenada. Una, saltarse la no demasiado alta valla de la ley, recurrir al Emule, al Bitorrent o a cualquier otro programa p2p y descargar una grabación pirata con una calidad de imagen pésima y un audio ininteligible. La otra vía para no tener que esperar a que la emitiesen las televisiones, más cómoda pero también más cara, era ir al cine más cercano a tu casa, pagar la correspondiente entrada, tomar butaca y ver la peli en condiciones.

Esos incondicionales amantes del humor que además somos incorregibles frikis del 'Deporte Rey', teníamos en ese año de 2003 un cita ineludible con 'Días de Fútbol'. Fernando Tejero, Ernesto Alterio, Natalia Verbeke, Nathalie Poza, Alberto San Juan, Roberto Álamo, María Esteve, Pilar Castro, Secun de la Rosa, Lola Dueñas, Antonio de la Torre... Un reparto de lujo, que en su mayoría ya venía de deleitar en 'El otro lado de la cama', precedido de una crítica cinematográfica muy positiva que, sin embargo en mi caso, quedó en una bola de papel arrugado por culpa de mis colegas: "Es buenísima, pero buena, buena de verdad"; "Que 'jartá' de reír"; "Descojone absoluto, no me había reído tanto en mi vida", "la mejor comedia de la historia"... Me reí mucho, por supuesto, pero mucho menos de lo que me habían prometido que lo haría.

Sucede, que cuando alguien te coloca tan arriba el listón de las expectativas, paradójicamente, lo más probable es que te decepcione. Ya no esperas ver una buena película, tienes la intención de ver la mejor obra que te has echado a la cara y de pasar el rato más divertido de tu vida. A 'Días de Fútbol' no le valió con ser muy buena porque me la habían vendido como aún mejor. Dani Ceballos lleva dos años haciendo con la hinchada verdiblanca lo mismo que mis amigos en aquel 2003: proclama un amor al Real Betis como el más grande y puro, como el más intenso y más incondicional que pueda existir, insitiendo de manera pertinaz en declaraciones incluso fuera de contexto y aderezando todo lo que toca con corazones verdes, cual plato de Arguiñano con el perejil...

Nadie niega su profundo sentimiento hacia el Betis, pero ha inflado tanto el globo para volver a ganarse al beticismo después de su polémica salida -entendible pero con unas formas no adecuadas- que esa burbuja amenaza con estallar de una manera muy difícil de reparar. Ceballos pudo llegar cedido en la 19/20, pero prefirió al Arsenal; pudo llegar en la 20/21, pero volvió a preferir al Arsenal (que asumía su ficha íntegra) pese a que no tuvo mucho protagonismo el curso anterior; pudo volver en enero pasado, pero no cuadró la situación... Todas sus palabras iban encaminadas a invitar a pensar que este verano era de su regreso, 'sí o sí', y esa puerta evidentemente sigue abierta ("Algún día se cruzarán nuestros caminos", han dicho Haro y Cordón), pero sus últimas declaraciones, recogiendo cable y desandando lo andado cual cangrejo, no han sentado nada bien en Heliópolis.

La situación es complicada, muy difícil de encajar en el delicado espectro económico de un Betis que por el momento mantiene a Guido y a Carvalho. Pellegrini, aseguran diversos medios, es de la opinión de apostar por un jugador libre como Isco Alarcón -siempre que éste acceda a rebajarse mucho la ficha- antes que por pagar un traspaso por Dani Ceballos. Como estrategia, no estaría nada mal pensado eso de esperar hasta enero, comprobar que Carlo Ancelotti le tendrá en muy alta estima pero cuenta con seis centrocampistas 'top' que están por delante del utrerano y que éste se sienta legitimado en el mercado invernal para forzar una salida a precio de saldo o, seis meses después, ya como agente libre.

Sin embargo, si después del esfuerzo que han hecho muchos béticos por confiar en la sinceridad de Ceballos, autoconvenciéndose de que sus declaraciones de amor al Betis no eran mera zalamería y ojana con más maquillaje populista que verdad... Si después de babear imaginando sus conexiones con Canales y Fekir han pasado a tener que escuchar esta semana que "hablar del Betis es faltarle el respeto al Real Madrid" o que el merengue es "el mejor club del mundo y el mejor sitio para jugar" y que él "nunca" ha pedido más minutos a Ancelotti... Si después de todo eso, no sólo no llega -queda mucho verano aún- sino que también acaba aceptando renovar por dos años más como publican hoy la prensa de la capital... Si todo eso sucede, Ceballos va a tener muy complicado explicarlo.

Le sería difícil remontar la confianza de una afición del Betis a la que ya se le está agotando la paciencia. Podría haber esperado su momento de manera más discreta, para luego volver y ser recibido con honores cuando sea, como le pasó a Joaquín. Pero, como hicieron mis amigos con 'Días de Fútbol', optó por elevar el listón de las expectativas. Prefirió relatar la historia de un corazón verde que, por circunstancias de la vida, latía lejos del cuerpo que deseaba. Mejor contexto que el de este verano o, a más tardar, el próximo a coste cero (podría presumir de dejar 17,5 millones en caja y regresar libre) no lo va a haber. El barco del Betis -o mejor dicho, del beticismo- no va a estar esperando en puerto toda la vida. Es más, no sólo importa que acepte volver, sino cómo lo haga. Hasta ahora había empedrado un camino de decisión voluntaria dictada por su corazón. No le va a valer con volver a casa si lo hace con aires de derrota en Madrid, como si no le quedase más remedio. El relato es una parte muy importante de la historia.

Este guion lo ha escrito él y sólo él. "A mí me gustaría que se quedase en el Madrid", le ha dicho el abuelo de Ceballos a Silvia Verde y a las cámaras de El Chiringuito de Mega. Nadie discutiría la lógica de esa afirmación sobre un equipo que acaba de ganar su 35ª Liga y su 14ª Champions y en el que militan algunos de los mejores peloteros del mundo. "El Madrid es el Madrid", añadía con sinceridad y asistido de toda la razón del mundo. Sucede que fue su nieto, casi sin que nadie le preguntase, el que se encargó de decir que no podía disfrutar plenamente de todos esos éxitos y de estar en un club tan majestuoso si no se sentía importante en el equipo, si no jugaba con regularidad y si no tenía oportunidades para intentar volver a la selección en un año de Mundial.

Yo sigo pensando en que pueda que siga en el Madrid y que, si renueva, será sólo porque esa sea la condición que imponga Florentino para cubrirse las espaldas antes de dejarle salir al Betis cedido con una opción de compra asequible (algo similar a lo de Willian). Porque, en definitiva, si después de tanto vender beticismo se acaba confirmando, en forma de ampliación de su contrato y enésimo intento de triunfar en el Madrid. Si resulta que esta historia no era más que otra película de expectativas no cumplidas, entonces será muy poco probable que en La Palmera vuelva a haber comprensión hacia 'Ceballos, el asíntota'.

No hay mejor palabra para definir esta ya cansina situación entre el Betis y el talentoso futbolista utrerano que el término acuñado en 2015 por Whittier y nacido del cálculo integral. "Asíntota: dícese de aquella cosa que se desea muchísimo y que se acerca de manera constante sin que nunca llegue a cumplirse". Pues eso, que de la ilusión desmedida a la frustración y el hastío sólo hay una delgada línea.