Eder Sarabia le regaló un punto al Sevilla con el mayor error que puede cometer un entrenador
El técnico vasco se quejó de los árbitros y de la lectura que hicieron sus jugadores con un 2-0 en el marcador, pero se le olvidó recalcar que el primero que se equivocó fue él

Eder Sarabia, posando en el banquillo del Elche.Cordon Press
¿Por qué cuesta tanto escuchar a un entrenador de la elite en una sala de prensa asumir la responsabilidad de una derrota? Los hay, sí, pero son muy pocos. Y la mayoría es porque ya no les queda argumentos para justificarse. No pasa nada por decir "me he equivocado con el planteamiento", "no he sabido leer lo que necesitaba el partido" o "no he tenido un buen día dirigiendo a los míos".
Y lo que no saben ellos es que esa es una de las mejores formas de liderar a una plantilla. El reconocer el error y el pedir disculpas son formas de dar ejemplo al grupo para ocasiones posteriores. Para que nadie se crea superior a nadie, ni siquiera el entrenador. Porque no lo es. El míster no es otra cosa que un eslabón más dentro de la cadena empresarial que todo equipo es.
Y ayer el señor Eder Sarabia salió ante los medios incluso usando la ironía y lanzándole hasta una pulla a los jugadores que salieron en la segunda parte, culpándoles de que el Sevilla les hubiera igualado un 2-0 a falta de quince minutos para el final.

“El partido no estaba por juego para el 2-0, pero nos hemos desordenado, ellos han hecho cambios y no hemos decidido bien. Quizás no he explicado bien a los que han salido lo que hacía falta”, "si hubiéramos estado más precisos en algunas acciones ofensivas habríamos ganado" o “voy a morderme la lengua porque me he marcado ese propósito. Lo más inteligente es centrarnos en lo que podemos controlar e ir a lo nuestro” fueron algunas de sus frases en la rueda de prensa.
Pero lo que en ningún momento reconoció fue su gran error garrafal como entrenador. El preparador bilbaíno hizo un triple cambio en el minuto 68. Lo hizo para dar entrada a Rodri Mendoza, Bambo Diaby y Yago de Santiago en sustitución de Martim Neto, Grady y Josan. Y es un error por varias razones muy sencillas.
En primer lugar, porque le estás transmitiendo a tu equipo que es momento de repartir minutos, cuando veinte minutos en el fútbol son un mundo. O lo que es lo mismo, que ha llegado el momento de relajarse y disfrutar.

En segundo lugar y no menos importante es que cuando esos tres jugadores entran en el campo estás jugando con casi un 30% de tu equipo en frío (el 27,7% concretamente), sin sensaciones de partido cuando el rival está con las pulsaciones a 200%.
Y, por último, porque con un 2-0 si haces los cambios de uno en uno le acabas robando algunos segundos más al cronómetro y enfriando el partido para que el rival no pueda coger el ritmo. Sí, cositas del otro fútbol, pero cuando te juegas el presupuesto de un club y la ilusión de toda una afición es lo que hay que hacer, guste o no. Y si no, que se lo digan a los que estuvieron presentes en el Martínez Valero y presenciaron la igualada en el 92'.
Pienso que es un error de técnico en formación, de intentar quedar bien con esos que juegan menos, así como el hecho de no señalar al culpable del que lanzó la botella en La Cartuja. Se comerá la sanción él por quedar bien con la plantilla, en lugar de castigar al culpable para que el resto aprenda que no son ni valores ni formas de manifestarse en contra de nada ni de nadie. Que hay muchos niños mirando señor Sarabia.