El efecto Luís Castro dispara al Levante: de colista hundido a depender de sí mismo para salvarse
El técnico portugués ha sumado 32 puntos en 21 partidos en LaLiga, multiplica los registros de Julián Calero y deja al equipo granota a un punto de la permanencia

Luís Castro lleva al Levante UD hacia la salvaciónIMAGO
El Levante UD está a noventa minutos de completar uno de los grandes milagros de la temporada en LaLiga EA SPORTS. El equipo granota, que llegó a estar colista y a seis puntos de la salvación, depende ahora de sí mismo para seguir en Primera división.
La explicación tiene nombre propio: Luís Castro. Desde su llegada al banquillo el 20 de diciembre de 2025, el técnico portugués ha transformado al Levante en un equipo competitivo, emocionalmente fuerte y mucho más fiable. La victoria por 2-0 ante el RCD Mallorca ha dejado la permanencia a solo un punto.
Luís Castro cambia por completo la temporada del Levante
El Levante parecía condenado cuando decidió mover el banquillo. La etapa de Julián Calero, héroe del ascenso a Primera, se había agotado en la élite. El equipo no encontraba resultados, vivía hundido en la clasificación y transmitía la sensación de no tener respuestas.
Con Luís Castro, el giro ha sido radical. En 21 partidos de Liga, el entrenador portugués ha firmado nueve victorias, cinco empates y siete derrotas, para un total de 32 puntos de 63 posibles.
La media es de 1,52 puntos por partido, una cifra que cambia por completo la dimensión del Levante. Proyectada a una temporada completa de 38 jornadas, ese ritmo llevaría al equipo hasta los 57 o 58 puntos, una puntuación propia de un club capaz de mirar incluso hacia la zona europea.
Actualmente, el Real Betis, equipo matemáticamente clasificado para la Champions League, tiene 57 puntos a falta de una jornada, mientras que el acceso a Conference League está en los 48 puntos del Getafe.
El contraste con Julián Calero explica el milagro granota
La comparación con la etapa anterior es muy clara. Calero dirigió 14 partidos esta temporada, con dos victorias, tres empates y nueve derrotas. Sumó nueve puntos, con una media de 0,64 puntos por partido y un porcentaje de victorias del 14,28%.
Castro, en cambio, ha elevado ese porcentaje hasta el 42,86%. La diferencia no es un matiz, sino un cambio de calidad competitiva. El Levante ha pasado de vivir como penúltimo o colista a llegar a la última jornada fuera del descenso y con la permanencia en su mano.
Entre medias, el tándem interino formado por Álvaro del Moral y Vicente Iborra dirigió dos encuentros, con un empate y una derrota. Pero el verdadero punto de inflexión llegó con el técnico portugués.
Carlos Espí y Kervin Arriaga simbolizan el nuevo Levante
La victoria ante el Mallorca dejó una fotografía perfecta del cambio. Carlos Espí abrió el marcador en una acción de fe, presión y determinación, mientras Kervin Arriaga sentenció en el tramo final para desatar al Ciutat de València.
Los dos representan bien lo que ha construido Castro. El primero, juventud, energía y confianza en una cantera que ha ganado protagonismo. El segundo, jerarquía, físico y equilibrio en una medular que necesitaba orden para competir mejor.
El técnico portugués ha dado galones a futbolistas jóvenes sin romper el bloque. Su Levante juega habitualmente con una estructura reconocible, cercana al 4-1-4-1, con líneas juntas, presión coordinada y mucha implicación colectiva.
El Ciutat de València vuelve a ser un factor de permanencia
Uno de los grandes méritos de Castro ha sido recuperar la comunión con la grada. El Levante empezó el curso sin hacer del Ciutat de València un refugio fiable, pero el tramo final ha cambiado esa relación.
El triunfo ante el Mallorca fue una noche de permanencia emocional. Bajo la lluvia, con tensión y miedo al error, el estadio empujó y el equipo respondió. Esa conexión ha sido clave para que el Levante se levantara cuando parecía más cerca del descenso que de la salvación.
El punto débil ha estado fuera de casa. El equipo ha sufrido más como visitante en el tramo final y llega a la última jornada obligado a puntuar ante el Real Betis en La Cartuja.
Luís Castro rebaja la euforia: el Levante aún no está salvado
Castro sabe que la permanencia está cerca, pero también que pensar antes de tiempo en el objetivo puede ser peligroso. Tras ganar al Mallorca, dejó una frase que define su manera de gestionar el momento: “Está cerca, pero si piensas que está hecho, puedes morir”.
El mensaje no es casual. El Levante necesita no perder ante el Betis para certificar la salvación sin depender de nadie. Tiene ventaja, pero no margen para relajarse: “El mayor error de la temporada es pensar que ya lo logramos”.

El Levante está a un punto de completar el milagro
El Levante ha pasado de estar hundido a depender de sí mismo en la última jornada. Es difícil encontrar una transformación más clara en LaLiga esta temporada.
Los números avalan a Luís Castro, pero la sensación va más allá de las estadísticas. El equipo compite con otra energía, ha recuperado futbolistas, ha conectado con su estadio y ha convertido una permanencia improbable en una posibilidad real.
Ahora queda el último paso. Un punto en el Villamarín separa al Levante de cerrar un milagro que empezó en diciembre, cuando todo parecía perdido. Si lo consigue, el ‘efecto Luís Castro’ quedará como una de las grandes historias de supervivencia del curso.