Deschamps señala al árbitro tras perder con España: "¿Creen que estuvo a la altura?"
Didier Deschamps asumió la superioridad de España tras la derrota de Francia en semifinales y reconoció que su equipo "no estuvo a la altura". El técnico francés atribuyó la eliminación a los errores propios, el nivel de la Roja y el peso emocional del partido, aunque también deslizó críticas al arbitraje

Deschamps dice adiósIMAGO
Después de llevar a la final del mundo tres veces a su selección, Didier Deschamps y su plantilla tendrá que conformarse con jugar y clasificarse como tercer o cuarto puesto después de caer con claridad ante una España que fue superior durante gran parte del encuentro.
Tras el pitido final, el entrenador compareció en rueda de prensa con un mensaje de autocrítica, aunque sin dejar de destacar el nivel mostrado por la selección española. "España es muy fuerte. No hemos estado a la altura. Cometimos demasiados errores. Y además estaba la gran calidad de España", reconoció Deschamps visiblemente decepcionado.
España marcó el ritmo del partido
El seleccionador galo reconoció que España fue superior desde el inicio y que Francia nunca logró sentirse cómoda sobre el terreno de juego. Explicó que su equipo estuvo lejos del nivel mostrado en los encuentros anteriores del Mundial y admitió que los errores cometidos, tanto en la salida de balón como en defensa, facilitaron el trabajo de la selección española. Aunque recordó que durante el partido tuvo que afrontar algunos contratiempos, como la lesión de William Saliba o la tarjeta amarilla de Adrien Rabiot, dejando claro que esas circunstancias no fueron las que determinaron la eliminación. Para él, el problema estuvo en el rendimiento global del equipo, que no encontró respuestas ante un rival que dominó el encuentro de principio a fin.
"La decepción es enorme. Tuvimos la lesión de Saliba, la amarilla de Rabiot...", señaló el técnico francés, antes de insistir en que Francia simplemente "no estuvo a la altura" de una selección española que aprovechó mejor sus oportunidades y controló todas las fases del partido.
El trabajo defensivo de la selección Española fue lo que esperaba y lo que más le impactó. Deschamps aseguró que sus futbolistas tuvieron muchas dificultades para generar ocasiones claras y que la presión ejercida por la selección española les impidió desarrollar el fútbol que habían mostrado durante el resto del torneo. Además, reconoció que el nivel técnico de Francia estuvo por debajo de lo habitual, lo que aumentó todavía más la superioridad de su rival.
"Que España sabía defender muy bien, ya lo sabíamos. Nuestro nivel técnico fue más bajo que en otros partidos", afirmó Deschamps, quien reconoció que Francia nunca encontró los espacios necesarios para hacer daño ni logró superar la intensidad defensiva de la Roja, un factor que terminó siendo decisivo para que el billete a la final se quedara del lado español.
El factor emocional pasa factura
Mostró como la salud mental tuvo algo que ver en el rendimiento de su equipo. Consideró que el escenario de una semifinal de un Mundial terminó influyendo en varios de sus futbolistas, especialmente en aquellos que afrontaban por primera vez un partido como este de importante. Según explicó, esa presión se reflejó en la falta de fluidez del juego y en la incapacidad de Francia para mostrar la personalidad que había exhibido durante el resto del torneo.
"El componente emocional es importante. No hemos desplegado el juego que queríamos. Notamos que para muchos jugadores era su primera semifinal de un Mundial. No llegamos a dar el 100%", reconoció el técnico.
Esa carga emocional terminó condicionando el desarrollo del encuentro. Francia perdió precisión en la circulación del balón, enlazó pocas jugadas ofensivas con peligro y nunca consiguió imponer el ritmo que necesitaba para competir de tú a tú con España. Para el seleccionador, la falta de experiencia en este tipo de citas acabó siendo un factor más en una derrota que atribuyó, principalmente, al buen hacer del conjunto español.
Desliza dudas sobre el arbitraje
Aunque evitó utilizar que la actuación arbitral fue la justificación de la eliminación como excusa, Didier Deschamps sí dejó claro que no quedó plenamente satisfecho con el trabajo del colegiado. El seleccionador francés fue preguntado por algunas de las decisiones tomadas durante el encuentro y respondió con cautela, evitando alimentar la polémica, pero sugiriendo que el arbitraje pudo no estar al nivel que exige una semifinal de un Mundial.
"No es porque hayamos perdido, pero ¿creen que el árbitro estuvo a la altura de una semifinal? Es una pregunta. Hay que mirar al partido, no solo el penalti. Pero no voy a entrar en eso", manifestó.
Pese a esas declaraciones, Deschamps quiso restar importancia a ese aspecto y dejó claro que el desenlace del partido no puede explicarse por las decisiones arbitrales pero sí tomo presencia algo. El técnico insistió en que Francia estuvo por debajo de su mejor nivel y reconoció que la superioridad mostrada por España fue el factor que terminó decidiendo la eliminatoria.
Defiende las decisiones del cuerpo técnico
El seleccionador francés consideró que el planteamiento por el cuerpo técnico era el adecuado, aunque reconoció que su equipo no fue capaz de interpretar correctamente el desarrollo del encuentro ni de encontrar soluciones ante el dominio que ejerció España. "Ha hecho su trabajo. Pero el rival era excelente. No supimos leer el partido, creo que el mérito es del rival", explicó el técnico, atribuyendo buena parte de la derrota al nivel ofrecido por la selección española.
Asimismo, Deschamps fue preguntado por la titularidad de Lacroix y la suplencia de Ibrahima Konaté. El entrenador aclaró que la decisión respondió exclusivamente a criterios deportivos y al estado físico de sus jugadores, descartando cualquier otro motivo. "Konaté no estaba en su mejor nivel. Lacroix juega en el lado izquierdo. Era una decisión lógica", aseguró, defendiendo una elección que, a su juicio, estaba plenamente justificada por las circunstancias del equipo antes del encuentro.
Mirando ya al tercer puesto
Pese al duro golpe que supone quedarse fuera de la final a tan solo un paso, Deschamps quiso transmitir un mensaje de unidad y orgullo hacia sus jugadores. El técnico aseguró que Francia todavía tiene un objetivo por delante y no quiere que una derrota empañe el camino recorrido durante el campeonato.
"Queríamos la final, pero no importa cómo estoy yo. Nos queda el tercer y cuarto puesto. No vamos a tirar por tierra lo que hemos hecho", aseguró.
Además, evitó alimentar el debate sobre su continuidad al frente de la selección francesa. "No es el momento de hablar del futuro. Estoy muy orgulloso y contento de lo que hemos logrado", concluyó, dejando claro que toda la atención está puesta ahora en cerrar el Mundial de la mejor manera posible.