Alberto Reina lidera la reacción del Real Oviedo y avisa: "La bala ante el Levante no se puede escapar"
Alberto Reina, uno de los jugadores más determinantes del Real Oviedo, ha sido reconocido como mejor futbolista de febrero y ha analizado el momento del equipo. El centrocampista destaca la confianza de Guillermo Almada y señala el duelo ante el Levante UD como una final decisiva por la permanencia en LaLiga

Alberto Reina habla del fin de temporadaIMAGO
El Real Oviedo encara el tramo final de la temporada con una mezcla de urgencia y esperanza. La victoria ante el Valencia en el Carlos Tartiere ha permitido al equipo respirar en la clasificación, pero la situación sigue siendo límite. Cada jornada se presenta como una final, y el margen de error es prácticamente inexistente.
En este contexto, la figura de Alberto Reina ha emergido como uno de los grandes pilares del conjunto asturiano. El centrocampista ha sido distinguido por su club con el premio al mejor jugador del mes de febrero, un reconocimiento que refleja tanto su rendimiento individual como su creciente peso en el equipo. Lejos de centrarse en lo personal, el futbolista ha querido poner el foco en el objetivo colectivo: la permanencia.
Un jugador clave en el momento más delicado
El protagonismo de Alberto Reina no es casualidad. Desde su llegada al Real Oviedo, el mediapunta ha ido ganando importancia hasta convertirse en un fijo en los planes de Guillermo Almada. En una temporada marcada por los cambios, de categoría, de entorno y de entrenadorea, el jugador ha sabido adaptarse y dar un paso al frente cuando el equipo más lo necesitaba.

“Estoy disfrutando mucho, en el verde es donde disfrutamos los futbolistas. Tengo confianza y el míster me la está dando”, explicó tras recibir el galardón, dejando claro que su crecimiento está directamente ligado a la confianza del cuerpo técnico. En un equipo que ha sufrido inestabilidad, Reina ha encontrado continuidad y protagonismo.
La llegada de Almada, punto de inflexión
Sin embargo, hay un factor que ha marcado un antes y un después en su rendimiento: la llegada de Guillermo Almada. El técnico ha conseguido reactivar al equipo y, en particular, potenciar las virtudes del centrocampista. Reina no dudó en reconocerlo abiertamente. “La llegada de Almada ha sido positiva para mí. Me pide que sea yo mismo”, afirmó.
Además, destacó el nivel de exigencia que ha implantado el entrenador en el día a día. “Nos aprieta mucho y eso se nota en el campo”, añadió, poniendo en valor el trabajo físico y táctico que está realizando el equipo.
Ese cambio de dinámica se ha traducido en mejores sensaciones sobre el césped, algo fundamental en un momento tan delicado de la temporada.

La victoria ante el Valencia, un punto de partida
En la última jornada de LaLiga, el triunfo ante el Valencia no ha sido interpretado como una meta, sino como un punto de partida.
El propio Reina fue claro al analizar el impacto de ese resultado. “Nos da aire, pero no hemos hecho nada todavía. Era importante cortar la dinámica negativa”, explicó.
El equipo necesitaba una victoria que frenara la mala racha, pero es consciente de que la permanencia no se consigue con un solo resultado. El camino sigue siendo largo y exigente. El Oviedo ha reaccionado, pero todavía no ha resuelto nada.
El Levante, una final sin margen de error
El calendario no da tregua y el próximo partido, ante el Levante y en el Ciutat de Valencia, se presenta como un duelo directo que puede marcar el destino del equipo. Reina no quiso suavizar la situación y lanzó un mensaje contundente.

“Hablamos de finales desde hace semanas, pero es que la bala del sábado no se puede escapar. Creo que es la última y hay que ir con todo”, aseguró.
Sus palabras reflejan la tensión competitiva que vive el vestuario, consciente de que cada punto puede ser decisivo en la lucha por la permanencia.
Los detalles, una asignatura pendiente
Más allá del rendimiento general, el Oviedo sigue arrastrando un problema que ha condicionado su temporada: los pequeños detalles. Reina lo explicó con claridad al referirse al gol anulado ante el Valencia. “Era el gol de la tranquilidad y encima fue muy bonito. Lo celebras con la gente y luego te lo quitan. Es una jugada dudosa”, comentó.
El centrocampista reconoció que este tipo de situaciones han sido habituales durante el curso. “Cuando estás mal, todo te pasa en contra. Los detalles están cayendo del otro lado”, añadió. Una reflexión que evidencia la fragilidad mental que puede generar una dinámica negativa prolongada.
Crecimiento personal en medio de la presión
Aun así, en lo individual, Reina atraviesa uno de los mejores momentos de su carrera. Procedente de Segunda división, el jugador ha demostrado estar preparado para asumir responsabilidades en un contexto de máxima exigencia. Su adaptación no ha sido sencilla, marcada por cambios constantes y un entorno competitivo complejo.
“Los cambios no son fáciles: nueva ciudad, nueva categoría y varios entrenadores. Prefiero centrarme en el presente y seguir creciendo”, explicó. Esa mentalidad le ha permitido consolidarse como uno de los jugadores más fiables del equipo en el momento más crítico.
Un final de temporada a vida o muerte
El Real Oviedo afronta el tramo final del campeonato con la necesidad de encadenar resultados positivos para salir de la zona baja. Cada partido será una prueba, y cada error puede tener consecuencias irreversibles.
En ese escenario, jugadores como Alberto Reina serán fundamentales para sostener al equipo tanto en lo futbolístico como en lo emocional, mientras que, su gran presente, empieza a abrirle posibles puertas futuras.