El presidente del Comité de Árbitros de la UEFA, Roberto Rosetti, avisa: "El VAR no puede ir hacia intervenciones microscópicas"
El presidente del Comité de Árbitros de la UEFA, Roberto Rosetti, defendió el uso del VAR pero advirtió que no debe convertirse en una herramienta para revisar cada detalle del juego. Tras una semana marcada por polémicas arbitrales en España y una extensa revisión en el Atlético de Madrid - Barcelona de Copa del Rey, el dirigente confirmó que a final de temporada se evaluarán posibles ajustes

Rosetti analiza el VARIMAGO
El debate arbitral vuelve a estar en el centro mediático. En España, las últimas jornadas han estado marcadas por decisiones controvertidas y revisiones extensas que han puesto el foco tanto en los árbitros como en el videoarbitraje. El episodio más comentado fue la revisión que superó los seis minutos durante el duelo de las semifinales de la Copa del Rey entre Atlético de Madrid y FC Barcelona, una acción que generó frustración en el estadio y abrió un nuevo frente de discusión.
En ese contexto, la voz de Roberto Rosetti, máximo responsable arbitral de la UEFA, no pasó desapercibida. Durante un congreso celebrado en Bruselas, el excolegiado italiano ofreció una reflexión que apunta directamente al futuro del sistema.
“A final de temporada hablaremos sobre ello, porque no podemos ir en la dirección de que haya intervenciones microscópicas del VAR. Nos gusta el fútbol tal y como es”, afirmó. La frase resume una preocupación creciente: que la tecnología, diseñada para corregir errores claros y manifiestos, termine alterando la naturaleza dinámica del juego.

Justicia sí, obsesión no
Rosetti no cuestionó la utilidad del sistema. Al contrario, defendió su razón de ser con claridad: “Tampoco podemos olvidar por qué existe el VAR. Es para hacer el juego más justo. Es bueno para los aficionados, para todo el mundo, porque quieres que se tomen las decisiones correctas sobre el campo, especialmente cuando son acciones claras”.
El matiz es importante. El VAR nació para intervenir en situaciones evidentes como goles, penaltis, tarjetas rojas directas o errores de identidad, pero la frontera entre corrección y sobreinterpretación se ha ido difuminando con el tiempo. En partidos de alta tensión, cada revisión larga multiplica la sensación de incertidumbre y enfría el ritmo competitivo.
La revisión del Atlético de Madrid - Barcelona no fue un caso aislado en el continente, aunque sí uno de los más visibles. El problema, según el dirigente italiano, no es la tecnología en sí, sino su aplicación. Con una pausa prolongada que, con su decisión final, altera la moral de ambos equipos para el resto del encuentro.
Un único lenguaje para Europa
Otro de los puntos subrayados por Rosetti fue la necesidad de coherencia entre competiciones. “No puede haber diferentes lenguajes técnicos por Europa. No es bueno, sobre todo porque hay equipos que juegan en competiciones europeas”, explicó.
La preocupación es evidente: si una acción se interpreta de una manera en una liga doméstica y de otra distinta en un torneo continental, el sistema pierde credibilidad. Por eso insistió en que se está trabajando en lograr “uniformidad e interpretaciones consistentes”.
La estandarización del protocolo es uno de los grandes retos actuales. El fútbol europeo es cada vez más interconectado y la percepción de justicia debe ser homogénea para evitar suspicacias entre las diferentes ligas y competiciones profesionales.

Cambios en el horizonte
El próximo 28 de febrero puede marcar un punto de inflexión. La IFAB estudiará posibles modificaciones que ampliarían la intervención del VAR a acciones como saques de esquina o revisiones de tarjetas amarillas.
Sin embargo, Rosetti lanzó una advertencia que conecta con la esencia del debate: “Es crucial que no retrasemos el inicio del juego. Si algo lo retrasa, no es bueno para el fútbol”. Y añadió: “Nos gusta el fútbol por su intensidad, sus emociones, no por los retrasos”.
El mensaje final combina respaldo y prudencia. El VAR no está en cuestión como herramienta estructural, pero sí su evolución. La UEFA revisará su funcionamiento al cierre de la temporada para ajustar el equilibrio entre precisión y fluidez.
En un deporte donde cada segundo cuenta y cada decisión se analiza al milímetro, la tecnología seguirá siendo aliada. La incógnita es hasta dónde debe llegar su intervención sin desdibujar la esencia del juego, condicionando el desarrollor de partidos o la dinámica de equipos, como lo ocurrido durante las semifinales de Copa del Rey.