La dura vida de Job Ochieng, la nueva estrella de la Real Sociedad: "Le dejaron en la calle y le pagamos la comida y la casa"
El extremo keniata de 23 años, en boca de todas tras firmar un gol y dos asistencias ante el Elche, ha protagonizado una dura carrera hasta llegar a la elite, sin olvidar nunca sus raíces ni el gran favor que le hicieron en el Maspalomas

Job Ochieng se estrenó como goleador en Primera división ante el Elche. IMAGO
Tras arrancar la temporada con dos derrotas consecutivas, la Real Sociedad ha enderezado el rumbo y ha logrado sumar siete puntos de los últimos nueve en juego, encontrando en Job Ochieng a una de sus nuevas estrellas. El extremo internacional keniata de 23 años ya fue titular en la visita al Real Madrid y aprovechó su segundo encuentro del curso, ante el Elche en el Martínez Valero, para darse a conocer en la elite con un gol y dos asistencias, claves para el 2-3 final.
Son muchos los elogios recibidos en estos días por el futbolista nacido en Nairobi, que el pasado curso ya jugó tres encuentros con el primer equipo txuri urdin. Pero detrás de ese golpe sobre la mesa que dio este pasado lunes hay una historia de trabajo y sacrificio que pocos pueden igualar. Porque la vida de Job Ochieng no ha sido precisamente sencilla.
Así fue la llegada de Job Ochieng a España
Fue en 2019, tras acabar los estudios básicos, cuando viajó a Canarias para perseguir su sueño de ser futbolista. Pero no fue fichado por ningún equipo, sino que él mismo tenía que pagar de su bolsillo a una empresa de representación. Nada de ello fue obstáculo. Dejó en su país a sus padres y sus dos hermanas y con apenas 16 años se lio la manta a la cabeza. Aunque ya en España, el camino también se fue complicando por momentos.
"Vino gracias a un intermediario de fútbol que se dedica a traer a la isla a jóvenes talentos, normalmente africanos. Les cobra una cuota por traerles a España, les da alojamiento, comida y les pone a jugar en clubes. Job se retrasa en varios pagos y le dejan en la calle con una mano delante y otra detrás. Nosotros le cogimos y le llevamos a una casa en El Tablero, un pueblito de Maspalomas, donde el presidente del club le alquila una casa con habitaciones compartidas con más gente. Es el club quien paga esas primeras cuotas. No podíamos dejar a un chiquillo tan joven en la calle, sin familia en España y sin recursos", asegura en El Diario Vasco Carlos Gaumet, presidente y director deportivo del Maspalomas, donde el hoy jugador realista encontró a dos 'ángeles de la guarda', el propio Carlos y Orlando Galindo.

"También le pusimos a entrenar en la escuela del club con chavalillos y le dábamos 300 euros, pero Orlando seguía pagando la casa", recuerda el que también fuese entrenador del africano en los juveniles del Maspalomas, hoy en día club convenido de la Real Sociedad, donde fue creciendo a pasos agigantados.
"Una estrella" sobre el campo a quien le costaba socializar
"Vino para el Juvenil B, pero destacó tanto que le pasamos al División y rápidamente al Regional Preferente, donde hacemos una temporada impresionante con Job como estrella. Solo quedamos por detrás de Las Palmas y en la primera vuelta hizo 15 goles y dio 10 asistencias", afirma Gaumet, para quien Ochieng es "como un hijo".
"Está siempre en contacto permanente con su familia que reside en Kenia. Lo que destaco de él es que es un chaval encantador, es un buen niño y super tímido. Se nota que ha tenido que trabajar. Siempre está sonriendo y es cariñoso, pero al principio desconfiado porque como a todos los chicos de su situación al final se terminan aprovechando de ellos. Va con el freno de mano echado en las relaciones personales, es introvertido, pero cuando coge confianza es un crack. Lo tiene clarísimo, quiere ser futbolista, algo para lo que lleva toda la vida luchando", afirma el primer técnico en España del ya internacional absoluto por Kenia.
Su llegada a Zubieta, un vídeo bajo el brazo y una lesión inoportuna
Fue él mismo quien decidió llevarle a Zubieta, junto a un vídeo de sus acciones más destacadas en el conjunto canario. Y pese a que llegó lesionado, consiguió quedarse. "Mi cuñado es representante en el País Vasco y conseguimos que la Real le viese durante una semana. Quedé con Luki Iriarte y le presento cómo trabajamos en el Maspalomas. Pero el chico se hizo un esguince en el tobillo y no fue sencillo que le hicieran esas primeras pruebas", explica Carlos.
Fue en febrero de 2023 cuando Job Ochieng aterrizó en Donostia. Y paso a paso, no sin dificultad, ha ido escalando hasta la cima. "La Real se portó de lujo con él y creyeron en él como proyecto, aunque es verdad que algunos entrenadores creen más o menos. Sus primeros años no fueron buenos y no hacía números, pero Ansotegi le dio galones y empezó a cambiar su situación", dando un gran salto la pasada campaña al anotar ya 9 goles en 25 partidos en Segunda división.
El papel clave de Matarazzo y lo que le queda por mejorar
Tras ello, acababa contrato y tenía varias ofertas sobre la mesa. Pero Pellegrino Matarazzo fue quien instó a que se le renovara, recogiendo ahora los frutos de esa confianza. "Tenía intereses de equipos, pero fue convocado ante el Barcelona en enero, donde no jugó, y es esa semana cuando renueva. Matarazzo insistió en que veía en él un perfil totalmente diferente y que le quería el año siguiente como uno más". Dicho y hecho.
Ahora, con contrato hasta 2028, aquel chico que salió de Kenia hace siete años para ser futbolista profesional "tiene claro que tiene que seguir trabajando para ganarse su hueco en el equipo". Sabe que la vida es una lucha constante. Pero quienes le conocen bien, saben que aún puede dar mucho más. "En cuanto mejore la toma de decisiones, se va a hinchar. Será un cañón. Cuando llegó a la isla no entendía nada del juego, cogía un balón en nuestro área y regateaba. Job es muy técnico, más de lo que parece, pero es que además es potente, con espacios es letal, en carrera imparable, una zancada portentosa... Si Matarazzo le sigue dando confianza lo puede petar. Tiene unas cualidades impresionantes", zanja orgulloso Carlos Gaumet.