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Unai Marrero reta a Remiro por la portería de la Real: "Estoy preparado para jugar"

Unai Marrero afronta una temporada clave en la Real Sociedad. Con 24 años y menos de 50 partidos como profesional, el guardameta ha dejado de ser el segundo portero para competir en igualdad de condiciones con Álex Remiro por la titularidad. Una batalla que asume con ambición y sin miedo a la presión

Unai Marrero reta a Remiro por la portería de la Real: "Estoy preparado para jugar"

Unai Marrero quiere ganarse el puestoIMAGO

María FuentesMaría Fuentes 5 min lecturaSin comentarios

Unai Marrero vive una temporada diferente en la Real Sociedad. El guardameta de Azpeitia ha dejado atrás el papel secundario que parecía tener en cursos anteriores y afronta el nuevo curso con la oportunidad de competir de tú a tú con Álex Remiro por la titularidad. Pellegrino Matarazzo dejó claro antes del inicio de la temporada que ambos partían en igualdad de condiciones y el reparto de minutos ya ha comenzado a demostrarlo.

Con 24 años y todavía menos de 50 partidos como profesional, Marrero sabe que tiene margen para seguir creciendo, pero también considera que ha llegado el momento de demostrar que puede asumir la responsabilidad bajo los palos. En una entrevista a MARCA, el portero analiza su nueva situación, la competencia con Remiro y las aspiraciones de una Real Sociedad que quiere volver a ser protagonista.

Marrero cambia de rol en la Real Sociedad

La Copa del Rey ya había servido para que Marrero ganase protagonismo. Ahora, el escenario es diferente. Matarazzo ha decidido no establecer una jerarquía fija en la portería y el guardameta azpeitiarra quiere aprovechar cada oportunidad. "Sí que ha cambiado mi situación, pero lo que me ha llevado hasta aquí ha sido el día a día y tengo muy claro que tengo que seguir trabajando en todos los entrenamientos y lo que tenga que llegar llegará", explica.

Marrero reconoce que existe una mayor exigencia, aunque considera que buena parte de la presión depende de uno mismo. "La presión la pone cada uno. Yo sé que, si trabajo cada día, cuando salgo al campo soy yo. Y la presión de fuera yo no la puedo controlar", señala. La alternancia ya se ha producido en este inicio. Remiro comenzó defendiendo la portería, pero Marrero fue titular posteriormente ante el Elche y el Bournemouth. Una situación poco habitual que el joven portero afronta con naturalidad. "Yo siempre me preparo para jugar, luego es el míster el que decide quién juega", afirma.

"Estoy preparado para jugar"

El propio Marrero admite que todavía está en pleno proceso de aprendizaje. Tiene 24 años, menos de medio centenar de partidos como profesional y considera que los errores forman parte inevitable del crecimiento de cualquier guardameta. "Hay pocos porteros que no fallan. Partidos buenos, malos y regulares los voy a tener hasta cuando tenga 30 o 35 años", explica.

Su experiencia, además, le ha enseñado a convivir con encuentros de máxima exigencia. El portero reconoce sentirse especialmente cómodo cuando los partidos se descontrolan, aunque considera fundamental mantener la cabeza fría. "Me siento muy cómodo en esos partidos en los que hay un punto de locura, pero sí que es verdad que hay que tener un punto de equilibrio mental, cuando ganas y cuando pierdes", asegura.

Respeto absoluto hacia Remiro

La competencia no ha cambiado la relación entre ambos guardametas. Marrero destaca que llevan años compartiendo entrenamientos y que, pese al cambio de roles, mantienen una buena sintonía.

Sobre la situación personal de Remiro y su futuro, el portero de la Real Sociedad prefiere mantenerse al margen. "Es un tema personal suyo, yo le deseo que tome la mejor decisión para él", apunta. En cuanto al futuro del equipo, Marrero tampoco renuncia a soñar. La Real Sociedad tuvo un tropiezo inicial en Europa League, pero el guardameta recuerda que todavía queda mucha temporada por delante. "Esto es como una maratón, hay muchos partidos aún por delante y vamos a tratar de ganar el mayor número de ellos", sentencia. Y si llega la Copa, tampoco quiere poner límites a las aspiraciones: "¿Y en la Copa soñar? ¿Por qué no? Yo tengo mucha confianza en mis compañeros".