'Final' para el Sevilla y para Antonio Cordón
El nuevo año llegará con obligaciones perentorias tanto para el Sevilla, por un estreno de tamaña importancia, como para el director de fútbol, con el devenir del club pendiente de sus próximas decisiones
En el Área Chica cada momento se cotiza a precio de final por la trascendencia de cada acción y las tamañas consecuencias de los errores, y tanto el Sevilla como Antonio Cordón se enfrentan en el comienzo de 2026 a la sensación propia de esta reducida parcela del campo de saltar sin red.
Porque el nuevo año impone de inmediato una obligación perentoria al equipo y una serie de tareas de cumplimiento ineludible al director de fútbol que pueden condicionar sin duda lo que resta de temporada.
Partido crucial para el Sevilla en el arranque de 2026
El Sevilla arranca 2026 con una cita de suma relevancia el 4 de enero para espantar fantasmas antes de que se presenten en las mismas puertas del Sánchez-Pizjuán tanto en cuanto recibe al colista, el Levante, con el imperativo de marcar el territorio y confirmar que su lucha de este curso se aleja, al menos, de los puestos de descenso. No vale nada que no sea el triunfo, no porque otro marcador resultara definitivo ni mucho menos, sino por el impacto moral, por las dudas que generaría dejar escapar puntos contra el peor equipo de la categoría a día de hoy, sin olvidar que el infierno solo se encuentra a cinco puntos.
Es una final. Una final psicológica si quieren. Un test de capacidad sin consecuencias directas pero sí a nivel de sensaciones, y en la fina cuerda sobre la que caminan los nervionenses el factor mental desempeña un rol clave por su relación directa con la confianza.
En las manos de Antonio Cordón
Es tan final como la que afronta Antonio Cordón en este mercado invernal. De él depende en un porcentaje alto el devenir del Sevilla en lo que resta de campaña. Responsabilidad ajustada a su puesto y a las decisiones tomadas el pasado verano, cuando dejó pendiente apuntalar el centro del campo y, sobre todo, dotar a Almeyda de mordiente en la definición. Todo el mundo conoce los recursos de que los que dispone, él mismo los sabía cuando firmó su contrato, y con ellos debe imponerse en esta final invernal para sostener el proyecto con retoques urgentes para sobrevivir.
Tal y como funciona el mundo del fútbol, que no entiende de plazos más allá de los que marcan los resultados, se encuentra en juego su credibilidad al frente de la parcela ejecutiva, independientemente de su trayectoria y de haber exprimido 250.000 euros en verano hasta límites insospechados. Porque su verdadera final se juega ahora y la del Sevilla el próximo 4 de enero contra el Levante.