30 aniversario

El Grito al Silencio de César Azpilicueta, defensa del Sevilla FC: 'Tanguylicueta', de líder humilde a fichaje invisible

Apenas ha podido jugar en los últimos tres meses. Sin inscribir en agosto, sólo tuvo regularidad entre septiembre y octubre, cuando se vio la mejor versión de este irregular Sevilla FC. Salen tan caros sus esfuerzos por recortar plazos, que sería bueno que alguien le sugiriese tomárselo con más calma

Aitor TorviscoAitor Torvisco 6 min lecturaSin comentarios

En otro indicativo muy claro del descenso a los infiernos de un Sevilla FC que sigue en una caída libre sin saber cuándo va a parar de perder altura, a día de hoy habrá poca discusión a la hora de nombrar a César Azpilicueta como el mejor de los refuerzos del pasado mercado estival. Y eso que ha pasado de ser definido por Matías Almeyda como 'El Líder Silencioso' del vestuario, tras una irrupción en la titularidad que provocó una inmediata mejoría en el equipo, a figurar como 'El Fichaje Invisible', ya que lleva tres meses seguidos moviéndose de lesión en lesión. Precisamente por eso, el '3' blanquirrojo es el nuevo protagonista en la sección de ESTADIO Deportivo 'Grito al Silencio'.

Aun así, pese a su desaparición forzosa, Azpilicueta ha aportado mucho más que el no menos frágil Alfon González, otro que no sale de la enfermería; que un Gabriel Suazo tan espartano como poco profundo, a quien el joven Oso ha mejorado sobradamente; y que el casi inédito Fábio Cardoso, a quien ya se le busca salida en enero después de quedar demostrado que el entrenador apenas le contempla y su llegada pinta más a un favor a Jorge Mendes que a razones deportivas.

Con Odysseas Vlachodimos y Batista Mendy hay matices, pues son fijo pero se trata de cedidos que en principio se marcharán en junio. A ver qué hace Cordón en enero, si es que logra traer algo. Así están las cosas a día de hoy en Nervión. La penuria es tan grande que la afición del Sánchez-Pizjuán ya no pide contrataciones de jugadores de calidad que eleven el nivel, no, la gente se conforma ya con que vengan futbolistas que sean capaces de entrenar dos semanas seguidas y enlazar tres partidos consecutivos sin romperse. Es lo que hay.

El vestuario del Sevilla FC está tan huérfano de liderazgo que nadie duda de la veracidad de las palabras del entrenador cuando asegura que el navarro aporta muchísimo aun sin ser alineable; pero es que el equipo necesita imperiosamente efectivos sanos. Por su experiencia, por su carácter de guerrero indomable, por su buena lectura del juego para saber cómo colocarse, por su constancia a la hora de ordenar permanentemente a sus compañeros, por su capacidad para estar conversando constantemente... Es cierto que no está a un nivel físico óptimo, pero es que, de estar al 100% sería imposible que un jugador de la trayectoria de Azpilicueta formase parte de esta plantilla.

Sea quien sea quien juegue al lado de Azpilicueta va a parecer muchísimo mejor defensor de lo que es. Ha sucedido ya con veteranos como Marcao Teixeira, con chavales jóvenes como Andrés Castrín e incluso con efectivos con la moral minada como Tanguy Nianzou. Para eso, claro está, tiene que jugar. Y no lo está haciendo debido a que ha encadenado una racha tan mala de lesiones que bien podría cambiarse el nombre a 'Tanguylicueta'.

Vamos, que de los seis meses que llevan transcurridos en esta 25/26 sólo ha podido figurar con regularidad en septiembre y no debe sorprender que justo ese tramo coincidiese con la mejor versión del equipo nervionense en todo lo que va de temporada. En agosto, cuando fue fichado a coste cero tras acabar su contrato con el Atlético de Madrid, tuvo que esperar a que el Sevilla FC resolviese sus problemas económicos para poder inscribir refuerzos y no pudo debutar hasta la jornada 4.

Su aporte a nivel individual fue inmediato y su mera presencia elevó muchísimo el listón del rendimiento defensivo colectivo -incluso se hablaba ya de una renovación-... hasta que a mediados de octubre llegó su primera lesión. Fue nada más arrancar el duelo con el RCD Mallorca del 18-O y su equipo acabó cayendo por 1-3 ante el entonces colista de Primera división. A partir de ahí está atrapado un bucle: lesión-dobles sesiones de entrenamientos-lesión.

Alguien debería pedirle que deje de hacer tanto esfuerzo por acortar plazos, pues cada vez que consigue recuperarse antes de lo previsto se acaba rompiendo otra vez: sólo pudo jugar dos partidos en noviembre, uno en todo el mes de diciembre y todo apunta a que no jugará ninguno en enero por su enésimo problema en el sóleo. Hay veces que el remedio es peor que la enfermedad. Y más, en este Sevilla FC de cristal. Vamos, que el problema aquí no es suyo por lesionarse, sino que reside más bien en la extrema necesidad de que eso no suceda que sufre este plantel tan cogido con pinzas.