Puntos uno a uno del Sevilla FC en su visita de LaLiga EA Sports al RCD Mallorca: Cordón se queda muy corto
A simple vista, Maupay parece lo que se presuponía, un buen finalizador, pero a los blanquirrojos les faltan muchas cosas más para luchar con argumentos por la permanencia

Mallorca
Sevilla

No tiene mala pinta Neal Maupay. Sería injusto valorarle, para bien o para mal, por un solo partido, aunque enseñó en Palma de Mallorca lo que se presuponía: es un buen finalizador. Participa poco y, dejando a un lado la desaparición (en su caso, vale más la coartada del cansancio) del segundo tiempo, se antoja más un delantero de sorpresa que de insistencia. Para lo poco que tiene el Sevilla FC, sobrado. Pero se va a quedar muy corto el mercado invernal. Diseñó Antonio Cordón una estrategia arriesgada para la recta final, pidiendo mucho por los activos que tiene, pues su idea era no debilitar más el plantel si no llegaba una oferta irrechazable que ayudara también a reducir la deuda. Visto lo visto, quizás no habría sido mala idea, por ejemplo, aceptar las dos cifras a las que llegaban por Kike Salas o Juanlu Sánchez para obrar un rearme en condiciones.

Así jugaron los nervionenses:
VLACHODIMOS: 5
Buena mano abajo a Virgili nada más empezar, pero Muriqi le engañó en el penalti. Lo arregló evitando el segundo en un testarazo ajustado del kosovar a la salida de un córner. El desvío en Darder le deja vendido en el 3-1.
JUANLU: 4
Percutió mucho por su costado y consiguió acular a Mojica, aunque a su espalda pasaban cosas. Virgili lo regatea con facilidad en el 2-1, cuando es cierto que no quiso jugarse el penalti, aunque estuvo blando.
CARMONA: 3
Exigido continuamente por Virgili, que le volvió loco con sus cambios de ritmo y diagonales, cometió penalti al dejar atrás el pie tras un regate del catalán. Se incorporó varias veces desde atrás para intentarlo desde lejos. En la reanudación, evitó en boca de gol el 2-1 de Muriqi a puerta vacía, pero se desajustó enseguida y salió en el resto de fotos de los goles del rival.
CARDOSO: 4
Se emparejó con Muriqi y le ganó varios duelos de inicio, aunque el kosovar está en un momento ahora que parece imparable. Bastante hizo después de una inactividad tan larga.
KIKE SALAS: 4
De más a menos. Intentó lanzar en largo a los delanteros sin éxito. Adelantar la zaga fue letal para sus intereses.

SUAZO: 4
Tan profundo como impreciso. Rompió el fuera de juego en el 2-1.
MENDY: 4
Alternó recuperaciones con pérdidas. Se giró bien y rompió líneas, aunque se vio superado en la fase decisiva por Mascarell y Samú Costa.
AGOUMÉ: 4
Trabajo oscuro que combinó con apariciones en el área contraria, aunque persiguió sombras en la segunda parte.

PEQUE: 5
A sus compañeros les costó encontrarles entre líneas, pero aprovechó un error bermellón para asistir a Maupay en el 1-1. Sustituido en busca de la remontada en pleno cambio de sistema.
AKOR ADAMS: 4
Vuelve a caer continuamente en fuera de juego, lo que afea su constante predisposición y su interesante zancada a la espalda de los centrales. Torpón y fallón en sus decisiones.
MAUPAY: 6
Se ofreció continuamente, tiró desmarques y devolvió paredes de espalda. La primera mitad parecía ya amortizada sin mucho brillo, aunque se sacó en el alargue un latigazo desde 20 metros a la escuadra que da buena muestra de sus ganas y su pegada. Desaparecido luego en la reanudación, como todos sus compañeros.

EJUKE: 5
Aportó mucho desborde por el costado derecho y sirvió centros interesantes no aprovecharían sus compañeros.
ALEXIS SÁNCHEZ: 5
Maffeo le sacó casi en la línea el remate que habría supuesto el empate a dos.
SOW: 4
Salió con todo ya decidido, pero sin alma ni ánimo.
ISAAC ROMERO: 5
No tuvo suerte ni acierto arriba, aunque su carrera para impedir el cuarto a la contra habla bien de su actitud y su profesionalidad.
MATÍAS ALMEYDA: 4
Mantuvo su dibujo más reciente, un 1-5-3-2 ofensivo al mantener a Peque en el trío de la medular en detrimento de Sow y una doble punta natural, con el estreno inmediato y con premio de Maupay. Hizo los cambios tarde, pero lo peor es que desbarató el plan con mucho tiempo por delante, mandando un mensaje quizás erróneo a los suyos, que se partieron ya irremisiblemente.