La rebaja que tendrá el grupo de Sergio Ramos si compra a un Sevilla en Segunda división
El pasado mes de enero, en la carta de intenciones firmada por Five Eleven Capital, se pactó un precio de 450 millones de euros, si bien se incluyó una cláusula por la cual dicho montante se verá reducido en un 25% en caso de descenso
El Sevilla se juega la vida en las ocho 'finales' que restan para la conclusión de LaLiga. Pero más allá del césped, su futuro también está en el aire en los despachos. Todos los aficionados que acuden cada partido al Sánchez-Pizjuán, y los miles que sufren desde sus casas las desventuras de un equipo a la deriva, rezan para que el club cambie de manos. Encontrar a un solo adepto de los actuales dirigentes sería una misión casi imposible, siempre que no provenga con guasa del eterno rival, claro. Por ello, después de que otros dos grupos inversores salieran por patas al ver el estado de las cuentas del club, todas las esperanzas se centran en Five Eleven Capital, con Sergio Ramos como rostro más reconocible.
Dudas en los accionistas del Sevilla FC
El pasado Viernes de Dolores finalizó la tan famosa 'due diligence' en la que el grupo de empresarios argentinos, que cuenta con el camero como uno de sus socios destacados, ha podido analizar con detalle las entrañas financieras del club y anotar todo lo que haya considerado reseñable antes de poder formular su oferta definitiva. Al respecto, como ha informado ESTADIO Deportivo, los actuales accionistas tienen dudas de que finalmente pongan sobre la mesa los 450 millones de euros en los que quedó valorado el club el pasado mes de enero, cuando se firmó la LOI (carta de intenciones).
Pero el grupo liderado por Martin Ink, de momento, sigue adelante. Cabe recordar que al citado precio hay que restar los 88 millones de euros reconocidos como deuda neta por la entidad, aunque hay voces que apuntan a que este apartado sería mucho mayor. Pero en esta fase de la negociación también se debate la posibilidad de embargar un porcentaje del montante acordado mientras se resuelven pagos pendientes, o bien como fondo ante posibles pleitos no resueltos.
Las dos próximas semanas, clave
Según informa ABC, ambas partes se ha marcado de plazo las dos próximas semanas para arrojar luz sobre una venta que mantiene en vilo al sevillismo. Pero al mismo tiempo nadie quita ojo al devenir deportivo de un equipo que se encuentra a solo dos puntos del descenso. Ni los aficionados, ni los accionistas, ni los posibles nuevos dueños. A todos atañe lo que pueda ocurrir. Porque bajar a Segunda división supondría también un descalabro económico, planeando la sombra de una causa de disolución o quiebra técnica, y el precio fijado, obviamente, no sería el mismo.
En este sentido, el citado medio apunta que dicha posibilidad ya quedó recogido en la carta de intenciones firmada por ambas partes, en la que se recoge una cláusula por la cual el valor del Sevilla FC descenderá en un 25% si da con sus huesos en la Categoría de Plata. Es decir, más de 100 millones de euros menos, por lo que los actuales máximos accionistas, con Del Nido Benavente a la cabeza, verían rebajadas drásticamente sus ganancias: de 3.500 a 2.500 euros por acción.
La espera de Del Nido Carrasco y el rol secundario de Sergio Ramos
Curiosamente, el único que se mantiene a la expectativa, informado de todo pero si tomar parte, es el actual presidente, José María del Nido Carrasco, que no sacaría tajada de la venta y ya ha avisado de que seguirá al frente del club si no se produce la misma. "Si los accionistas deciden vender, yo tengo poco que decir. Si algún día viene un inversor y compra el club, nos iremos y punto. Sé que se está analizando la situación y las cuentas del club, pero no sé si al final esa operación va a salir adelante o no. Dependerá de los compradores y de los vendedores", señaló esta pasada Semana Santa.
Viendo su gestión deportiva y económica, es lógico que todos los sevillistas crucen los dedos para ver por fin un cambio en el palco, con todos los focos apuntando a Sergio Ramos. El ex jugador nervionense, no obstante, se mantiene en un segundo plano en las negociaciones. De hecho, solo acudió a la primera, cuando se firmó la carta de intenciones, siendo informado por sus socios de todo lo que se cuece en una operación que, para bien o para mal, conocerá su desenlace muy pronto.