Carlos Alcaraz manda un aviso sobre su futuro: "No me quiero convertir en esclavo del tenis”
El tenista murciano analiza su relación con Jannik Sinner, la importancia que le da a su salud mental, por encima de la física, y analiza lo que le queda de carrera

Carlos Alcaraz, lesionado en el GodóImago
Carlos Alcaraz evoluciona bien de su lesión y cada vez apunta más a que podría regresar en Wimbledon tras perderse la gira de tierra batida casi al completo y ver cómo Jannik Sinner se afianzaba, en su ausencia, como número uno del mundo.
Pese a estar ausente desde la primera ronda del Conde de Godó, Alcaraz se ha dejado ver en Madrid y ha sido noticia estas semanas. Y ahora también lo es por una entrevista concedida a Vanity Fair, donde habla de temas personales, de cómo afronta su carrera o su relación con Jannik Sinner. Y en la que se puede ver al Alcaraz más auténtico.
Especial es su relación con el italiano, con el que pelea por ser el mejor del mundo, se ven en las finales de los grandes torneos y luego mantienen una relación cordial e, incluso, comparten avión o entrenamientos en alguna ocasión. “Estamos mostrando al mundo que podemos salir a jugar y dar lo mejor, intentar hacernos el mayor daño posible deportivamente hablando, intentar ganarnos, y luego fuera de la pista ser simplemente dos chicos que se llevan muy bien", señala sobre su relación con el actual número uno del mundo.
Alcaraz - Sinner, una rivalidad modelo
Alcaraz lo ha repetido en más de una ocasión. Esa rivalidad los hace mejores a los dos. Y queda de manifiesto cuando alguno de ellos falla, ya que el otro no tiene oposición. Al menos hasta ahora. "Nos ayudamos mutuamente a sacar nuestra mejor versión. Estamos luchando por el mismo objetivo, pero no hace falta odiarnos por querer lo mismo. Eso sí, cuando compites a este nivel, tener una amistad cercana es complicado. Se puede tener, yo estoy totalmente a favor, pero son procesos largos. No es comparable a las rivalidades históricas del tenis, porque todavía nos quedan muchos años por delante. Ojalá sigamos jugando muchas veces más, muchas finales y repartiéndonos los grandes torneos” sentencia el español.
Precisamente, sobre su larga carrera, el tenista murciano también tuvo unas palabras en esta charla y, aunque reconoció que es un privilegiado, también sacó a relucir la presión a la que está sometido. “Sé que estoy viviendo una vida soñada, la vida con la que soñaba, pero a veces desearía tener más momentos para mí mismo, para hacer cosas que haría un chico de 22 años", admite.
Un futuro que le produce "agobio"
"Soy consciente de que tengo muchísimo por delante, e intento no pensar que me quedan 12 o 15 años de carrera porque me agobio. No quiero llamarlo vértigo, pero tampoco quiero acabar llevando una vida monótona que me convierta en esclavo del tenis”, añade el tenista de El Palmar.

Esos pensamientos le hacen ver la importancia de la salud mental. De hecho, Carlos Alcaraz reconoce que para él, cuidar su mente es tan importante como su físico. "Ha habido momentos en los que no paré para descansar y eso me llevó a no jugar bien, a lesionarme o, simplemente, a que no acabó bien. Creo que cuidar la salud mental es igual de importante, o incluso más, que cuidar el cuerpo. Hay personas obsesionadas con la estética física y para mí es igual de importante cuidar la cabeza”, indica.
La "estresante" vida de Carlos Alcaraz
El tenista murciano admite, en este sentido, que la fama es a veces "estresante" y que ahora debe tener "muchísimo más cuidado" con lo que dice y hace. "Tienes que pensar en lo que haces, cuándo lo haces y dónde estás todo el tiempo. Como personas que somos, tenemos días buenos y malos. A veces nos despertamos sin ganas de hacer nada, pero aun así tenemos que aparecer y a veces no reaccionamos como deberíamos”, añade.
Pese a todo lo dicho, Carlos Alcaraz tiene claro que por encima de todo él tiene su carrera y quiere que ésta sea la mejor posible. “Hay récords que quiero conseguir y que persigo, pero más bien para cuando pueda mirar atrás al final de mi carrera y ver lo que he hecho y dónde estoy comparado con otros. Tengo que reconocer que es bonito ver tu nombre en ciertos lugares, aunque hemos llegado a un punto en el que las comparaciones ya terminaron. Es bonito escucharlas, sí, pero siempre voy a por mi propio estilo", afirma el murciano, que deja una sentencia final: "Es lo que he creado y lo que he entrenado para perfeccionar, no he copiado a nadie. La gente ya sabe que yo soy Carlos Alcaraz”.