Lamine Yamal, estrella del Barcelona y de España: "Vi a mi madre esforzarse para que yo pudiera jugar al fútbol y a mi padre recoger chatarra para que yo pudiera comer"
El futbolista del Barcelona recuerda las dificultades económicas de su infancia en Rocafonda y el esfuerzo de sus padres para que pudiera jugar al fútbol. Además, explica por qué pidió a su padre que no difundiera la imagen en la que Messi lo bañaba cuando era un bebé

Lamine Yamal recuerda sus raícesIMAGO
La carrera de Lamine Yamal ha avanzado a una velocidad difícil de imaginar. Convertido en una de las grandes estrellas del Barcelona y de la selección española, el extremo ya ha conquistado la Eurocopa y el Mundial antes de cumplir los 20 años. Sin embargo, detrás de los títulos y los focos hay una historia marcada por el esfuerzo de su familia y por una infancia en la que el fútbol era mucho más que una forma de divertirse.
En una entrevista concedida a The Guardian, el internacional español echó la vista atrás para recordar sus primeros años en Rocafonda, el barrio de Mataró en el que comenzó a construir su relación con el balón. Allí aprendió a jugar en el parque, lejos de los focos que hoy acompañan cada uno de sus movimientos, y entendió el sacrificio que sus padres estaban dispuestos a hacer para que pudiera perseguir su sueño.
El sacrificio de sus padres que marcó a Lamine Yamal
Aunque nació en Esplugues de Llobregat, Lamine Yamal pasó parte de su infancia en Rocafonda, un barrio al que continúa sintiéndose profundamente unido. Tras la separación de sus padres, se trasladó con su madre, Sheila Ebana, a Granollers, pero mantuvo el vínculo con el entorno de su familia paterna.
Su infancia estuvo marcada por las dificultades económicas. Su madre se esforzaba para que pudiera seguir jugando al fútbol, mientras que su padre, Mounir Nasraoui, llegó a recorrer las calles recogiendo chatarra para sacar adelante a la familia. El propio futbolista recordó esa realidad con unas palabras que reflejan cómo ha cambiado su vida desde que irrumpió en la élite. "Vi a mi madre esforzarse para que yo pudiera jugar al fútbol. Vi a mi padre recorrer las calles recogiendo chatarra para que yo pudiera comer. Eso sí que es miedo", confesó al periódico británico. Ahora, su situación es muy diferente. El jugador azulgrana reconoce que ha dejado atrás una de las preocupaciones que más le marcaron durante su infancia: no poder ayudar económicamente a sus seres queridos. "Si mi madre o mi padre necesitan algo, puedo ayudarles. Ya no tengo ese miedo", explicó.
Rocafonda, además, sigue presente en su manera de celebrar los goles. El extremo forma con los dedos el número 304, correspondiente a los tres últimos dígitos del código postal de su barrio, como homenaje al lugar donde dio sus primeros pasos en el fútbol.
La Masia y Rocafonda, dos piezas de su identidad
El crecimiento de Lamine Yamal no se entiende sin la combinación de sus raíces y su formación en La Masia. En el parque de Rocafonda aprendió a encarar a sus rivales y a jugar con libertad, mientras que la cantera del Barcelona le permitió desarrollar otros aspectos de su juego hasta convertirse en un futbolista profesional.
El propio internacional español destacó esa combinación durante su entrevista. "El Barcelona te da cosas buenas, pero también necesitas algo propio, tus raíces", señaló. En su opinión, la formación recibida en el club azulgrana le aportó control y comprensión del juego, pero la calle también tuvo un papel fundamental en su evolución. Yamal considera que ambas experiencias se complementaron hasta moldear al futbolista que es hoy.
Su trayectoria demuestra, además, que no quiere renunciar a la personalidad que desarrolló durante aquellos años. Pese a la repercusión mundial que ha alcanzado, Rocafonda continúa siendo una parte esencial de su identidad.
Por qué Lamine Yamal pidió a su padre que ocultara la foto con Messi
Su historia también está ligada a una de las fotografías más conocidas del fútbol reciente. En 2007, cuando Lamine apenas tenía unos meses de vida, Lionel Messi posó con él durante una sesión fotográfica para un calendario solidario impulsado por Sport, la Fundación del FC Barcelona y Unicef. La imagen, tomada por Joan Monfort, muestra al entonces joven futbolista argentino bañando al bebé.
La fotografía no se hizo mundialmente conocida hasta 2024, cuando se descubrió que aquel niño era la futura estrella del Barcelona. Sin embargo, según reveló Lamine a The Guardian, su padre ya había compartido la imagen anteriormente y fue él quien le pidió que la retirara. El motivo era evitar que aquella instantánea condicionara su propia carrera. "Las comparaciones eran demasiado fáciles, de eso era de lo único que hablaba la gente. Yo quería ser Lamine; no quería ser Messi", explicó.
El extremo no quería que su trayectoria quedara ligada desde el principio a la del argentino, considerado uno de los mejores futbolistas de la historia. Su intención era avanzar a su propio ritmo y descubrir hasta dónde podía llegar por sus propios méritos. Por eso pidió a su padre que esperara antes de volver a publicar la fotografía.