Matarazzo celebra el carácter de la Real Sociedad en Anoeta: “Supimos defender, sufrir y seguir siendo peligrosos”
Pellegrino Matarazzo analizó con calma y profundidad la victoria de la Real Sociedad ante el RC Celta. El técnico destacó el equilibrio táctico, la respuesta mental del grupo y el liderazgo de Oyarzabal en un partido exigente, condicionado por la expulsión y por fases de bloque bajo bien trabajadas

Matarazzo elogia a la RealCORDON PRESS

R. Sociedad
Celta

La Real Sociedad dio un paso firme en Anoeta ante el Celta y, su entrenador, Pellegrino Matarazzo, compareció tras el encuentro con un discurso cargado de matices, autoconfianza y reconocimiento al trabajo colectivo. El 3-1 no fue un partido cómodo, y así lo explicó desde el inicio.
“Ellos tuvieron una primera ocasión muy grande al inicio del encuentro”, arrancó el técnico, contextualizando el desarrollo. “Creo que fue un partido igualado. No fue fácil presionar al Celta”. Matarazzo subrayó una de las virtudes del rival: “Saben cómo arrastrar al rival, tuvieron buenas rotaciones y hubo que correr mucho para ganarles la posesión en su campo”.
Saber cuándo defender más atrás
El entrenador txuri-urdin explicó que el plan incluía fases de sufrimiento. “Sabíamos desde el principio que habría momentos en los que tendríamos que defender más atrás, en bloque bajo”, afirmó. Lejos de improvisar, remarcó que fue una idea trabajada. “También fue parte de nuestra semana de entrenamiento, especialmente después del partido contra el Barcelona”.
La expulsión condicionó el guion. “En la segunda parte juegas toda la mitad con un hombre menos”, recordó. Ahí, el bloque bajo cobró un valor clave. “Estoy contento de que lo hayamos entrenado, porque fue muy importante para nosotros”. Según su análisis, el equipo respondió bien: “No concedimos muchas ocasiones y seguimos siendo peligrosos a la contra”.
El triunfo se encuadra en una dinámica positiva. “Hemos tenido una semana muy especial con estas tres victorias”, recordó Matarazzo, que valoró poder trabajar con tiempo. “Ahora tenemos una semana para entrenar y seguir conectados”. El calendario aprieta, pero ilusiona: “Viene una semana grande, con Copa, antes el derbi y luego Elche”. Su mensaje fue claro: “Tenemos ganas de más y queremos seguir mejorando”.
El equipo, con Oyarzabal como referencia
Preguntado por Mikel Oyarzabal, Matarazzo fue directo. “Es inteligente, entiende el fútbol y sabe cómo conectar con todos sus compañeros”, describió. Sobre su rol, añadió: “Lidera a este equipo como capitán”. Y cerró con una confesión personal: “Estoy muy agradecido de tener a Mikel Oyarzabal en este equipo y disfruto cada día que trabajamos juntos”.
El técnico profundizó en la evolución defensiva. “Es una cuestión de responsabilidad”, afirmó. “Los once jugadores conocen su responsabilidad para defender”. Para él, la clave está en la unidad: “Cuando los once están activos como una unidad, tienes una potencia diferente para defender”.
También habló de flexibilidad. “No puedes tener solo una fase en un partido”, explicó. “Tienes que ser capaz de adaptarte, ya sea en presión alta o en bloque bajo”. La Real, según su visión, empieza a dominar ambos registros. “Tenemos principios claros en la presión alta y referencias claras en el bloque bajo”. Aun así, reconoció margen de mejora: “Hay partidos que necesitas ganar 1-0; aún no estamos ahí, pero esperamos llegar pronto”.
Sobre la roja a Duje Ćaleta-Car, fue mesurado. “En la repetición se puede entender la tarjeta roja”, explicó. “En directo parece que va al balón”. Reflexionó sobre el VAR: “Todo a cámara lenta parece peor”, aunque evitó polémicas. “Creo que los árbitros hicieron un trabajo decente hoy”.

Mirar la clasificación sin obsesionarse
Matarazzo cerró con una idea clara. “Mi foco sigue estando en el rendimiento”, afirmó. “El rendimiento nos llevará a las victorias, y las victorias a un buen puesto en la tabla”. Sin marcar objetivos, dejó la puerta abierta a soñar: “Si seguimos invirtiendo en lo que estamos haciendo, podría ser una temporada muy especial”.
La Real Sociedad gana, compite y transmite convicción. En Anoeta, Matarazzo ve algo más que resultados: ve un equipo que empieza a creerse capaz de sostener cualquier escenario.