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El análisis del Sevilla - Real Madrid: el empuje no basta entre la polémica y los favores ajenos

La buena puesta en escena de los de García Plaza se vio ensombrecida con el polémico gol de Vinicius. Tras el descanso, con los cambios, el cuadro nervionense tiró de orgullo para buscar el empate que no le hiciera depender de otros, pero no hizo falta

Fernando MateosFernando Mateos 6 min lecturaSin comentarios
Sevilla

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Finalizado0 - 1

R. Madrid

R. Madrid
GolVinícius 15'

El Sevilla FC puede ya respirar tranquilo. Esta vez el 'manicomio' del Sánchez-Pizjuán no tuvo como resultado una cuarta victoria consecutiva, pero los resultados de otros campos echaron una mano para certificar la permanencia. No fue un mal partido de los de García Plaza, con más corazón que cabeza, pero la polémica decantó un duelo en el que los nervionenses salieron mejor y se activaron de nuevo en la segunda mitad, dando pie a un correcalles que pudo acabar también con una derrota más amplia.

De inicio, Luis García Plaza apostó por mantener la estructura que tan buenos resultados le venía dando últimamente. Un 4-4-2 que sí fue modificado durante el partido ante el Villarreal para meter más gente por dentro y darle vuelo a los laterales. En cuanto a nombres, también hubo cambios. Castrín recuperó su sitio en el eje de la zaga en lugar de Azpilicueta y Gudelj hizo lo propio en la medular por Agoumé, uno de los futbolistas más utilizados por el entrenador desde que aterrizó en Nervión.

La consigna en la salida: robar y finalizar jugadas

Con esos mimbres, la idea estaba clara: morder arriba para tratar de robar y buscar la portería rival con pocos toques. No había elaboración en el fútbol blanquirrojo. Pero con su mayor intensidad, lógica ante un Real Madrid que no se jugaba nada, le bastaba para inclinar el campo sobre el el portal visitante. Aplicados en la presión, conseguían los sevillistas hacerse con el balón en tres cuartos de campo y no se lo pensaban para armar la pierna.

En cuatro minutos ya habían ensayado tres disparos lejanos, uno de Mapupay y dos de Oso, obligando el segundo de ellos a la estirada de Courtois. La consigna era finalizar jugada para evitar las rápidas transiciones madridistas. Aunque se pecaba de falta de pausa y se caía en la precipitación, pudiendo Maupay intentar algo diferente en un par de ocasiones.

Gol con polémica y control madridista

Todo cambió con el tempranero gol de Vinicus al cuarto de hora, que vino acompañado de la polémica por una falta previa de Mbappé que pareció clara. A partir de ahí, el Sevilla FC bajó de revoluciones y el cuadro dirigido por Arbeloa logró hacerse claramente con la posesión, acabando el primer acto con un 61% de la misma. No es que asediara (tampoco le hacía falta), pues solo disparó entre los tres palos en la acción del 0-1. Pero sí lograba incomodar especialmente por banda a Carmona, haciéndole constantemente un dos contra uno ante la falta de ayudas de Vargas.

En ataque, por su parte, faltaban ideas para conectar con los de arriba. Ya los robos no eran tan lejos, sino en campo propio, y eran muchos los metros que había que recorrer y escasa la claridad para combinar y avanzar, como durante toda la temporada. Solo se producían intentos en largo de los que era realmente complicado sacar algo. Todo ello, ante un rival que tampoco apretaba, lo que dejaba un partido muy plano, con un ojo puesto en lo que sucedía en otros campos.

Agitación con los cambios y ruleta rusa

Tras el paso por vestuarios, esta vez García Plaza no tocó nada. Esperó unos minutos para dar entrada a Alexis Sánchez, como de costumbre. Pero junto al chileno también saltaron al campo Agoumé y Ejuke, que actuó a pierna cambiada por un desdibujado Vargas. Se reactivaba con ellos el ritmo de un partido que pasaba a ser un ida y vuelta, siendo el buen hacer de Kike Salas y Castrín lo que salvaba el 0-2 en sendos mano a mano ante Mbappé y Vinicius. Eran los riesgos, demasiados, de dejarle campo abierto al Real Madrid.

Con orgullo, lo intentó hasta el final

El paso adelante del Sevilla FC, no obstante, no dio para muchos más que algunos centros laterales con peligro buscando a Akor Adams. Aunque García Plaza, tras haberse librado de la sentencia en un disparo al palo de Mastantuono, quemó sus naves con la entrada de Isaac Romero, lo que devolvió a Ejuke a su lado natural. Querían los sevillistas ir arriba con orgullo para buscar el punto que daba matemáticamente la salvación y lo rozó Kike Salas con un disparo desde la frontal. Pero no hizo falta. Se acaba este calvario de temporada. Ahora, todos pendientes de Sergio Ramos.

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