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Opinión

Rubiales, dimite

El presidente de la RFEF se niega a pedir perdón, al entender que sus declaraciones se corresponden a un foro privado en el que queda protegido por la intimidad y la confidencialidad; el mundo del fútbol no entiende lo mismo

Alejandro SáezAlejandro Sáez
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Rubiales, dimite
Sala de lo Fotogragfía de archivo de Luis Rubiales saliendo de la Sala de lo Social de la Audiencia Nacional. - UES

“Hace saber algo que, desde su posición, no debía hacerlo; sino manifestarse más desde una posición ecuánime de cara a todos porque él representa a todos los clubes”. Así, con esa claridad, respondió Unai Emery, entrenador del Villarreal CF, al ser cuestionado sobre los Whatsapp de Luis Rubiales, presidente de la RFEF, publicados por El Confidencial. Y no le falta razón al técnico de Hondarribia, quien resume a las mil maravillas la opinión de cualquier aficionado al fútbol.

Sea cual sea la fórmula empleada para haber obtenido dichas conversaciones privadas (ahora que sea un juez quien aclare eso), lo que está claro es que el presidente de la Real Federación Española de Fútbol no puede pronunciarse así ni en público ni en privado. Y quien intente defender lo contrario no sabe lo que supone representar a una institución como la RFEF. Que Luis Rubiales no es el presidente de una comunidad de vecinos, sino de la Real Federación Española de Fútbol. “A mí me caen peor en este orden Villarreal, Sevilla y Valencia”, decía uno de los WhatsApp de Rubiales con su padre, al tiempo que durante un Real Madrid-Sevilla en el Santiago Bernabéu indicaba: “A ver si nos cepillamos a los palanganas estos”. Inadmisible. Rubiales, dimite.

Por eso, y por referirse a una entidad como el Atlético de Madrid como “El Patético”. Bochornoso. Rubiales debe dimitir. Y es que hablamos del presidente de la RFEF, de la figura que representa a nivel internacional a todos esos clubes que forman parte del fútbol español. Rubiales, dimite.

Valencia CF, Villarreal CF y Sevilla FC ya emitieron un comunicado conjunto expresando su “máxima preocupación” por las “posibles consecuencias” que pueda suponer la actitud del todavía presidente, quien se aferra al sillón de la RFEF por más que los ‘Supercopa Files’ demuestren que huele demasiado a chamusquina. Dicen los clubes afectados que “su comportamiento no contribuye a la transparencia de la competición”, y no les falta razón, amén de que es una “falta de respeto” para las entidades y para todos los aficionados a los que representan. Por eso, Rubiales, dimite.

Por todo eso, y porque el comportamiento del presidente de la RFEF, Luis Rubiales, no se corresponde con el Plan Estratégico 2020-2024 de la Federación Española de Fútbol en el que están involucradas unas 130 personas en busca de la excelencia deportiva. Un objetivo para el que prima como punto número uno la ‘Buena Gobernanza’. Para ello, según indican desde la RFEF, “se ha revisado toda la normativa de buen gobierno y el código ético” de la RFEF, buscando el “cien por cien de transparencia”. ¿Cumple Rubiales con eso? Rubiales debe dimitir.

Considera el presidente de la RFEF que no cabe pedir perdón por unas palabras pronunciadas en un foro privado y en el que, supuestamente, estaba protegido por la intimidad y la confidencialidad vulneradas por el espionaje de su teléfono móvil. Y quizá no le falta razón en eso: no debe sentirse obligado a pedir perdón, pero sí a dimitir. Y es que, Luis, el presidente de la RFEF es presidente de la misma tanto en un foro privado como en un uno público, en un whatsapp o en un atril. Rubiales, dimite.