El milagro de Carlos Sainz en la etapa maratón: "Nos tocó la lotería"
Carlos Sainz ha vivido un auténtico drama en la etapa maratón del Rally Dakar, donde tras los problemas con el embrague del primer día, el segundo ha fallado el motor, pero ha conseguido llegar a meta de milagro y sigue en carrera

Carlos Sainz en la etapa 6 del Rally Dakar 2026Cordon Press
La etapa maratón es tantas y tantas veces el último clavo en el ataúd de los candidatos a ganar el Dakar. Lo hemos visto en 2026 con el abandono en la primera parte de la misma del campeón del año pasado, Yazeez Al-Rajhi, pero en el segundo día ha estado muy cerca de costarle su futuro en la prueba a una de las grandes leyendas que pelean por el Touareg, Carlos Sainz. El español sufrió el miércoles problemas con el embrague y este jueves ha sido el motor lo que le ha lastrado, al punto de que nada más cruzar la meta ha tenido que ser remolcado por su compañero Mitch Guthrie hasta el campamento.
Pudo arreglar el embrague tras la etapa, pero solo funcionaría una vez, así que de haberse apagado el coche, lo hubiera pagado caro, y esto le ha costado más de un susto durante la etapa: "Teníamos solo ese cartucho, podíamos usarlo una vez y ha sido para arrancar en el tramo. Si te paras en un sitio cuesta arriba o con arena.. ahí te quedas. Y en las zonas de trial lo utilizas para parar un poco y poder ver. Hoy en una de esas he tenido que saltar por encima de una roca tremenda".

Pero más allá de eso, el propio Sainz ha confesado tras la etapa que el verdadero problema ha estado en la bomba de aceite del motor, un serio problema para un Ford que ya dio problemas en los propulsores en el pasado Rally de Marruecos. Por eso mismo admite que esta vez sí, la suerte le ha sonreído: "Nos tocó la lotería, entre el motor y el embrague... poder acabar la etapa son muy buenas noticias. A mitad de la etapa cuando se encendió la alarma, pensé que nos íbamos para casa. estoy ya de propina".
En la lucha por la victoria
Pese a todos estos problemas, Sainz está más en la pelea que nunca. Sin embrague, con el motor en las últimas, y con toda la tensión que eso puede llegar a generar, el madrileño ha llegado a meta sexto, a 5:23 de Mitch Guthrie, contando incluso con un minuto de penalización, por lo que sigue en la pelea, aunque en la general está algo más lejos, a 8:33 de Henk Lategan. La diferencia es amplia, pero claramente salvable, más aún si tenemos en cuenta lo grandes que están siendo los márgenes en esta edición y que parece que al menos por ahora la suerte le está siendo algo menos esquiva que el año pasado, donde terminó abandonando tras un duro golpe en su Raptor.