Honda admite una situación ''muy difícil'' y pone en jaque a Aston Martin
Los de Silverstone llegan con dificultades a Australia, sumándose a esto la falta de repuestos de Honda

Lance Stroll abandonando el AMR26 en BahréinImago
Lo que debía ser el inicio de una era dorada para Aston Martin ha mutado, repentinamente, en pozo sin fondo de incertidumbre. La causa parece que es la unidad de potencia RA626H de Honda, aunque los japoneses prefieren echarle la culpa a las exigencias de Adrian Newey. Mientras el resto de la parrilla afinaba sus armas en Bahrein de cara a Australia, el AMR26 languidecía en boxes, dejando al ingeniero como un espectador de lujo de una caída que no se vio venir.
Se hace añicos el sueño de Aston Martin
Conseguir dar la sorpresa en 2027 va a ser algo complicado. El fiasco de en la pretemporada no es un bache, es un lastre que por efecto dominó condicionará inevitablemente la evolución del próximo año. Ver a Honda llegar a Melbourne sin repuestos y con la sombra de la retirada casi planeada para los de Silverstone es algo inaudito.

''Somos conscientes de que los resultados de las pruebas indican una situación muy difícil y exigente'', explicaba Ikuo Takeishi, el jefe del departamento de Honda dedicado a la Fórmula 1: ''Nuestros ingenieros de Sakura y el personal en pista están trabajando intensamente para introducir mejoras''.
El rescate de emergencia de los de Silverstone
Para apagar el incendio, Aston Martin ha jugado su última carta: enviar a Andy Cowell a territorio japonés. El artífice del dominio híbrido de Mercedes intentará ayudar a Honda a dar con la tecla para ajustar la unidad de potencia. El jefe de estrategia de equipo de Aston Martin aportará la experiencia, pero por desgracia no se puede fabricar el tiempo mientras se enfrentan a una realidad bastante dura: antes de buscar la velocidad, deben encontrar la forma de que el coche no se detenga.

La crudeza de la situación la resume Adrian Newey con un sarcasmo que casi escuece: el motor de combustión es tan ineficiente que parece que ni siquiera es capaz de alimentar la batería. Operar con un déficit de ochenta caballos no es competir. Algo preocupante, cuando el resto de equipos siguen dando un paso adelante y pensando en seguir mejorando mientras Aston Martin se queda inevitablemente atrás.
Ahora la incógnita que rodea ahora a días del GP de Australia es si el genio de la aerodinámica, Adrian Newey, puede compensar ese corazón defectuoso que ahora mismo representa la unidad de potencia o si levantar cabeza no va a ser tarea fácil. Y más después de todas las ilusiones que sus protagonistas tenían puestos en el proyecto, lo que provocó unas expectativas que ahora se hacen añicos.