30 aniversario

El análisis del Betis - Sporting de Braga: Sin ideas para salir de su propia trampa

Fracaso europeo de un Betis con dos caras. Su talento y el vértigo ofensivo de sus extremos, unido al buen hacer de Fidalgo, le sirvieron para ser superior en el primer tiempo. Pero tras el descanso se derrumbó, mostrándose sin ideas ni fútbol para reaccionar ante los goles que sirvió en bandeja a su rival

Fernando MateosFernando Mateos 7 min lecturaSin comentarios

Lo que se esperaba que fuese una noche histórica se tornó en uno de los golpes más duros en la historia reciente del Real Betis. Había muchas esperanzas puestas en la Europa League. Pero un paupérrimo segundo tiempo de los de Pellegrini acabó con el sueño de una afición que respondió como siempre a lo grande.

De inicio, salió mandón el Sporting de Braga, dispuesto a imponer su fútbol de toque y posesión, como hizo durante muchos minutos en la ida. Pero al contrario que en tierras lusas, donde le costó mucho entrar en el partido, el conjunto verdiblanco salió dispuesto a morder en una noche que se presumía histórica.

La presencia clave de Fidalgo en el 4-3-3 que hizo muy superior al Betis en la primera mitad

Manuel Pellegrini sorprendió en su once con la presencia de Fidalgo en la parcela ancha. Él mismo lo explicaba minutos antes de que echase a rodar el balón. “Con Álvaro buscamos creación”, explicó el ‘Ingeniero’, que hizo su particular hechizo para que el talento fluyera con la incorporación del ‘Maguito’ a un centro del campo en el que Amrabat se bastaba para contener. Mientras, Fornals realizaba una misión mixta en su ida y vuelta, ayudando al marroquí en la fase defensiva y colocándose un paso por delante, más emparejado al asturiano, a la hora de acechar el área rival.

Buscaba el técnico chileno con ese 4-3-3 un mayor dominio y aprovechar la precisión del nuevo internacional mexicano en el último pase. Pero ese dibujo también le permitió minimizar espacios por dentro, los que suele buscar el Sporting de Braga, encontrando en Fidalgo no solo una pieza indetectable que se descolgaba para aparecer en ataque, propiciando una doble ocasión del ‘Cucho’ Hernández y Antony antes del gol, sino también el trabajo necesario para dar origen al 1-0 con un robo clave en la presión.

Abde y Antony, elementos diferencias en un fútbol más veloz

Inmerso en una preocupante racha de siete jornadas sin vencer en LaLiga, el Real Betis quería resolver por la vía rápida y a punto estuvo de hacerlo con dos tantos consecutivos de Abde, si bien el segundo de ellos vino precedido de un ajustado fuera de juego de Antony. El marroquí y el brasileño son los elementos diferenciales de este equipo, los que ponen el vértigo en ataque. Ni siquiera hacía falta que los laterales se proyectasen para doblarles. Apenas lo hizo una vez Bellerín en la primera mitad y así originó la primera llegada.

Pero fue todo el bloque el que buscó jugar con más velocidad que en los últimos encuentros, imprimiendo una marcha más para descolocar a un conjunto luso que por momentos parecía estar en la lona, hasta que logró meterse en el partido en la recta final del primer tiempo tras el desafortunado choque entre Llorente y Bartra que dio paso al 2-1.

Bloque medio-bajo y rápidas transiciones ofensivas

La superioridad verdiblanca al descanso, por encima de la que reflejaba el marcador, era fruto de su mayor talento, maniatando a su rival durante muchos minutos gracias a su mayor empuje, aunque el peligro llegaba en realidad en fases de repliegue para buscar esas peligrosas transiciones ofensivas que son uno de los grandes sellos de este equipo. Esperar en un bloque medio-bajo le bastaba para controlar la situación. Pero de golpe y porrazo todo se derrumbó en los ocho primeros minutos de la segunda mitad.

Es cierto que en el gol del empate canta Pau López y en el 2-3 es Amrabat quien comete un imprudente penalti. Pero lo cierto es que todo el mundo vio el paso adelante del Sporting de Braga y quizás Pellegrini pensó que le bastaría con una contra para sentenciar el partido y la eliminatoria.

Infructuoso paso al 4-4-2 con Aitor Ruibal en punta

Los goles pusieron nerviosos a sus hombres, que llegaban tarde a todas y no daban tres pases seguidos. Ya no bastaba con esperar. Había que dar un paso al frente. Pero el 'Ingeniero' no movió ficha hasta el minuto 65, cuando dio entrada a Aitor Ruibal como delantero para pasar a un 4-4-2. Pero salvo unos pocos minutos en los que sí apretó de verdad arriba, no fue capaz del Betis de quitarle la pelota a un rival valiente que dejó helada a La Cartuja con el 2-4. El derrumbe era total e inexplicable.

Restaba un cuarto de hora por delante, pero ya solo hubo cambio de piezas para intentar remediar el fiasco en un equipo sin ideas, con Deossa por Fornals en la medular, Bakambu arriba junto al 'Chucho' Hernández, lo que llevó a Ruibal en el lateral diestro, y Valentín Gómez por Ricardo Rodríguez en el izquierdo. Un desesperado triple cambio al que se sumó luego Pablo García por un desesperado Antony. Nada funcionó, tampoco el juego directo. No hubo reacción y es es lo que más se le puede afear a Pellegrini y los suyos. Sin duda, la presencia de Isco en el banquillo era puramente testimonial. Si hubiese estado para jugar, habría estado en el campo para intentar evitar el desastre.

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