Giráldez espera vivir ante el Oviedo un ensayo del milagro europeo
El técnico gallego reconoció e identificó los males del descalabro ante el Friburgo pero quiso recordar las virtudes de su equipo y espera una inmediata reacción en Liga que permita volver a soñar a Balaídos el próximo jueves

Claudio Giráldez espera vivir un ensayo de gesta europea ante el Oviedo.Imago
Claudio Giráldez compareció en rueda de prensa con un mensaje muy sincero y un objetivo que comienza a sentirse en el ambiente: el partido ante el Oviedo debe ser el mejor ensayo posible para el milagro europeo que se espera el próximo jueves en Balaídos. El técnico de Porriño quiere dejar atrás cuanto antes el duro golpe sufrido en Friburgo y poner todos los sentidos en el compromiso liguero para recuperar sensaciones y encarar con mejores garantías el tramo decisivo de la temporada.
"Es un partido fundamental para nosotros. Igual que perder te hace dudar y sentirte herido, ganar te da confianza en lo que haces y tenemos que ser conscientes de que ganar al Oviedo nos va a ayudar a todo lo que viene después. Pero para ganar al Oviedo tenemos que centrarnos en el Oviedo, saber que se están jugando la temporada", advirtió el entrenador, consciente de la importancia tanto emocional como competitiva del choque.
El preparador celeste reconoció que la derrota del pasado jueves en Alemania fue especialmente dolorosa. El 3-0 encajado dejó tocado al equipo, aunque Giráldez insiste en que no hay tiempo para lamentaciones y que la mejor medicina es volver a competir cuanto antes. "El jueves fue un día duro", admitió, calificando el resultado como "un palo", pero sin renunciar a las opciones de su equipo en Europa. En ese sentido, dejó claro que siguen creyendo en la remontada y en alcanzar las semifinales de la Europa League, aunque para ello el primer paso pasa por reaccionar en el campeonato doméstico.
"Necesitamos confianza para lo que viene"
"Lo mejor es tener un partido ya y más en tu casa y con tu gente, entre todos tenemos que intentar hacer un partido bueno y completo. Es importante que nos dé confianza para lo que viene, que es lo bonito, lo importante. Llegar a estas alturas de la temporada con los deberes hechos nos tiene que dar la tranquilidad de disfrutar y centrarnos en lo que tenemos delante", explicó, apelando al apoyo de la afición y a la necesidad de cambiar la dinámica.

Uno de los aspectos que más preocupa al técnico es la carga emocional que está afectando a sus jugadores. A su juicio, el equipo está compitiendo con una presión innecesaria teniendo en cuenta los objetivos ya logrados. "Creo que estamos jugando con un exceso de responsabilidad que no toca", afirmó, recordando que la permanencia está asegurada y que el equipo se encuentra disputando los cuartos de final de la Europa League, algo que no entraba en los planes al inicio del curso.
Así explica el descalabro en Alemania
En esa misma línea, explicó que la juventud del grupo influye en la manera de afrontar este tipo de escenarios. "Como dije muchas veces, tenemos un equipo que siente mucho esto, que es muy joven y que es la primera vez que vive ciertas situaciones. El otro día jugamos un partido atenazados, en el que no fuimos capaces de ser nosotros mismos, de mostrar nuestra manera de jugar, en el que no salió nada del plan de partido de lo que teníamos establecido", analizó.
Más allá del aspecto mental, Giráldez también puso el foco en cuestiones tácticas, especialmente en la fragilidad defensiva mostrada en los últimos encuentros. El equipo ha encajado nueve goles en tres partidos, un dato que evidencia la necesidad de mejorar esa faceta. "Necesitamos volver a ser sólidos cerca de nuestra portería", señaló, haciendo hincapié en los problemas detectados en la zona central.

"Ahí está el margen de mejora, no en cómo estamos apretando si no en cómo estamos retornando y ubicando cerca de portería. Estamos adaptando a ciertos jugadores a esas posiciones en ese pasillo central que requiere un proceso y que lo van a acabar consiguiendo, pero nos hace que tengamos que ajustar aún algún movimiento de esa zona de bloque bajo. Creo que no es excusa, creo que tenemos mimbres para poder defender mejor cerca de nuestra portería", desarrolló.
Una baja muy sensible
El técnico también reconoció que la ausencia de Carl Starfelt, al que definió como un futbolista "de jerarquía", ha podido influir en ese bajón defensivo. Sin embargo, evitó escudarse en ello y apuntó a errores concretos en los últimos partidos. Según explicó, frente a Alavés y Friburgo el equipo pecó de precipitación: "quisimos salir tan rápido sin estar todavía ordenados", algo que terminó penalizándoles.
Por último, Giráldez analizó al Oviedo destacando sus virtudes y recordando que, en su opinión, exigirá al máximo a los suyos. "Es un equipo bastante fiel a sí mismo, con idea de ser abiertos, atrevidos, de intentar generar muchas situaciones de presión alta, muchas situaciones de juego de pasillos, con muy buen juego de bandas, tanto con laterales muy ofensivos como extremos que son capaces de jugar dentro o fuera y con mucha presencia en área", ahondó.
Además, advirtió de la importancia de superar la presión inicial del conjunto asturiano y de estar atentos a su juego directo, especialmente con la referencia de Fede Viñas. Para Giráldez, las claves del partido pasarán por "salir de su primera presión del rival y apretar bien", en un duelo que considera decisivo para recuperar la confianza y volver a la senda positiva.