Manolo González explota tras la derrota en Mestalla: “Yo ya no sé ni para qué sirve el VAR”
Manolo González compareció tras la derrota del RCD Espanyol ante el Valencia CF en Mestalla con un discurso cargado de crítica, matices y sensación de injusticia. El técnico defendió a su equipo, señaló acciones determinantes y reivindicó el rendimiento pese a una dinámica de resultados adversa

Manolo González carga contra el VARCORDON PRESS

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El Espanyol salió de Mestalla sin puntos, pero con un relato muy definido desde el banquillo. Tras el 3-2 frente al Valencia, Manolo González compareció ante los medios con un discurso extenso, reflexivo y salpicado de evaluaciones que dibujan con precisión su estado de ánimo: orgullo por sus jugadores, frustración por el desenlace y una crítica implícita a factores que escapan al control del equipo.
El técnico perico eligió medir cada palabra, consciente del contexto y del resultado, pero no ocultó su malestar. “No soy la persona adecuada ni para perjudicar al equipo ni a mí mismo”, arrancó, antes de entrar en el foco que marcó su comparecencia: la acción final que decidió el partido.
La jugada del penalti y una falta que lo cambia todo
González fue claro al señalar el momento que, a su juicio, condiciona el encuentro. “Lo más grave de la acción del 3-2 es la acción previa a Rubén Sánchez”, afirmó, explicando que incluso antes de decretarse la pena máxima hay una falta que considera evidente. “Esa acción no la había visto en el campo, la he visto ahora en el vestuario”, añadió, con gesto serio.
El entrenador insistió en que hay límites que el equipo no puede cruzar. “Nosotros eso no lo podemos controlar”, repitió en varias ocasiones. “Tenemos que intentar hacer el mejor partido posible, intentar ganar, pero hay cosas que como jugadores o cuerpo técnico no podemos manejar”. Sin elevar el tono, dejó claro que el desenlace le genera impotencia.
Un partido más igualado de lo que dice el marcador
En su análisis del juego, Manolo González defendió que el Espanyol compitió bien durante gran parte del partido. “En la primera parte tampoco ha pasado nada realmente”, explicó. Reconoció el mérito del primer gol del Valencia, pero matizó: “Es una muy buena acción de ellos, pero tampoco han chutado más a puerta ni han llegado mucho más”.
Del lado perico, lamentó la falta de acierto: “Hemos metido la pelota en tres cuartos varias veces y hemos tenido una acción muy clara a balón parado que no hemos marcado”. Para el técnico, el punto de inflexión llegó tras el descanso. “En la segunda parte creo honestamente que hemos sido mejores que el Valencia”, afirmó con convicción.
Errores propios y un final demasiado abierto
González no eludió la autocrítica. Señaló una acción concreta como clave en contra. “Regalamos el 2-1”, dijo, detallando que llega tras una pérdida en ataque con el equipo bien colocado. “Tenemos la pelota controlada, la perdemos y regalamos la contra”.
Aun así, destacó la capacidad de reacción: “Cuando conseguimos empatar, tenemos acciones claras para ponernos por delante”, recordó, citando una ocasión de Kike García. El problema, para él, fue el tramo final. “Los últimos cinco minutos el partido se ha roto demasiado”, analizó.
Ahí apuntó a lo que faltó: “Era tener un poco más de calma, tener la pelota tranquila y no darles pie a atacar otra vez”. Incluso explicó cómo lo habría gestionado: “Intentar dejar cinco jugadores detrás del balón para que el partido muriera”. Pero entiende el contexto: “Estás dentro del campo, quieres ganar y te enganchas al ritmo”.
VAR, arbitraje y una reflexión más profunda
Cuestionado por las decisiones arbitrales, González fue tan sincero como crítico. “Yo ya no sé ni para qué sirve el VAR”, soltó, antes de añadir: “Hay muchas cosas que no comprendo”. Evitó personalizar, pero dejó una reflexión de fondo: “Hay un estamento del fútbol donde pase lo que pase, no pasa nada”.
Consciente de que hablar tras perder siempre se interpreta, lanzó una frase que resume su incomodidad: “Puedes hablar y la gente puede decir que hablas porque pierdes”. Aun así, decidió expresar su punto de vista, convencido de que el análisis no se limita a una jugada aislada.
El Espanyol perdió en Mestalla, pero su entrenador salió reforzando una idea: el equipo está vivo, compite y cree. El desafío ahora es transformar ese discurso, cargado de argumentos y citas, en puntos antes de que la clasificación los aleje de los puestos europeos.