El verdadero héroe del Girona que sufre en silencio
Los de Míchel llevan una sola derrota en siete partidos y fue en uno de los encuentros que no jugó porque el técnico madrileño le relegó sin motivo alguno al banquillo. Ahora, ha vuelto a la titularidad y los números le vuelven a dar la razón

Gazzaniga, celebrando junto a sus compañeros la victoria ante el Barcelona.IMAGO
No hay cosa más injusta en el fútbol que, cuando las derrotas llegan, hablar del portero y la línea defensiva y, cuando los resultados son positivos, hacerlo de lo bien que ataca el equipo o de lo acertado que está el equipo en la finalización. O lo que es lo mismo, los que fallan son los porteros y los centrales y los que aciertan son los delanteros.
Y precisamente en el Girona se está cometiendo una enorme injusticia en los últimos meses con su guardameta titular, Paulo Gazzaniga. De los últimos siete partidos que lleva disputado el equipo de Míchel, sólo han perdido uno. Fue ante el colista, el Real Oviedo, y por la mínima (1-0). Unos números que no hacen más que confirmar que el técnico madrileño ha vuelto a dar en la tecla de su vestuario para remontar el vuelo, salir del descenso y volver a ser un equipo incómodo al que enfrentarse.
Sin embargo, el meta rojiblanco ha sufrido en sus carnes una degradación total que, por suerte, ha durado dos semanas. El tiempo en el que ha recuperado las llaves de la portería. El Girona encadenó tres victorias consecutivas por primera vez esta temporada gracias a sus intervenciones magistrales en los partidos frente al Mallorca (1-2), ante Osasuna (1-0) y contra el Espanyol (0-2).
El argentino sólo encajó un tanto en 270 minutos y, sin embargo, Míchel y la directiva rojiblanca echaron toda la carne en el asador para fichar a Ter Stegen en el mercado invernal porque no le verían nivel para sacar al equipo adelante. Es cierto que necesitaban firmar otro portero, pero todos sabían que si firmaban al meta del FC Barcelona era para ser titular y mandarle a él a la suplencia.

Y ocurrió. El portero alemán llegó a Montilivi y le adelantó por la derecha sin pisar el acelerador. Bastaron un par de entrenamientos para que Míchel se justificara en rueda de prensa subrayando que el exbarcelonista había mostrado mejor nivel y por eso saltaba en el once inicial, en lugar de decir que era una condición 'sine qua non' impuesta por el propio Ter Stegen para intentar ser convocado por Alemania para el Mundial.
Pues bien, con el germano se frenó la inercia gerundense en la competición doméstica. Un empate y una derrota ante el Oviedo en el Carlos Tartiere. Y para colmo de Míchel, se volvió a lesionar para decir adiós a esta temporada y al propio Mundial.

Tras ello, al preparador madrileño le tocaría tragar saliva y volver a acariciar el lomo de un Gazzaniga que, pese a estar herido en su orgullo, ha vuelto a responderle con sus paradas para salvar la cabeza de propio verdugo. Un empate en el Sánchez-Pizjuán frente al Sevilla y una victoria contra el Barcelona (2-1) le han servido para reivindicarse aún más y para que su nombre vuelva a ser sinónimo de puntuar.
Ha vuelto el Girona a fichar a otro portero, Rubén Blanco, quien ha rescindido hace unas semanas su contrato con el Olympique de Marsella. Pero esta vez han contratado a un guardameta que sí asume el rol de portero suplente. Porque a Paulo ya no merece más castigo. Porque Gazzaniga es el verdadero héroe en silencio de un equipo que ha despegado gracias a sus altos vuelos en la portería. Y todavía nadie se lo ha reconocido públicamente.