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Mikel Merino da la razón a Luis de la Fuente: de foco de críticas a héroe de La Roja

El centrocampista del Arsenal, discutido por su lesión y falta de ritmo antes del Mundial 2026, ha justificado con sus goles ante Portugal y Bélgica la apuesta del seleccionador español

Mikel Merino da la razón a Luis de la Fuente: de foco de críticas a héroe de La Roja

Mikel Merino celebra su gol ante Bélgica en el Mundial 2026Selección española vía X (@SEFutbol)

Pablo RivasPablo Rivas 6 min lecturaSin comentarios

Mikel Merino llegó al Mundial 2026 bajo sospecha. Su convocatoria fue discutida por una lesión larga, por su falta de minutos con el Arsenal y por la sensación de que Luis de la Fuente asumía un riesgo innecesario en una cita de máxima exigencia.

Hoy, con España en semifinales, aquel debate suena distinto. Merino no ha sido titular en la Copa del Mundo, pero ha marcado los goles de la victoria ante Portugal y Bélgica. Dos apariciones decisivas que retratan al jugador y, sobre todo, al seleccionador que nunca dudó de él.

Luis de la Fuente y la discutida apuesta por Mikel Merino

La decisión valiente no fue meter a Mikel Merino en la recta final contra Portugal o Bélgica. La decisión realmente valiente fue convocarlo.

Luis de la Fuente sabía perfectamente lo que iba a escuchar. Que Merino llegaba justo. Que llevaba meses condicionado por una fractura por estrés en el pie derecho. Que había pasado por quirófano. Que el Mundial no era lugar para recuperar sensaciones… Y aun así lo llevó.

Esa es la diferencia entre hacer una lista para protegerse de la crítica y hacer una lista para competir. De la Fuente no llamó a Merino por nostalgia, por jerarquía ni por capricho.

Lo llamó porque sabía qué tipo de futbolista estaba metiendo en el vestuario: uno capaz de entender el partido, aceptar un rol menor y aparecer cuando otros se bloquean, como ya ocurrió en la Eurocopa 2024.

Mikel Merino no necesita ser titular para ser decisivo con España

Hay futbolistas que necesitan 90 minutos para justificar su presencia. Merino ha necesitado mucho menos.

Ante Portugal, en octavos, apareció en el momento exacto para marcar el 1-0 que metió a España en cuartos. Ante Bélgica, volvió a hacerlo en el tramo final para sellar el 2-1 y colocar a la Selección entre las cuatro mejores del mundo.

No hablamos de goles decorativos. Hablamos de goles de clasificación. De tantos que cambian un Mundial, que evitan prórrogas, que rompen partidos y que dejan al país a dos pasos de su segunda estrella.

Por eso la discusión sobre si Merino tenía o no ‘bagaje’ competitivo se ha quedado corta. El fútbol no siempre premia al que llega con más minutos, sino al que entiende mejor cuándo debe aparecer.

Mikel Merino, su lesión y un debate injusto

La crítica a la llamada de Merino tenía una parte comprensible. Venía de meses duros, con una lesión seria y con pocas certezas físicas antes del torneo. Pero también escondía un error frecuente: confundir ritmo con fiabilidad.

Un jugador puede llegar justo de piernas, pero sobrado de cabeza. Y Merino, incluso sin ser titular, ofrecía algo que no sobra en ningún vestuario: confianza, oficio, llegada y lectura del juego.

Él mismo reconoció que había sido un año muy difícil entre la lesión y la distancia familiar después de ser padre. Esa dimensión humana eleva su figura de héroe a leyenda. No es solo un futbolista marcando goles. Es un jugador que ha vivido la parte más dura del deporte y, aun así, ha transformado ese sufrimiento en los goles decisivos.

De la Fuente no solo selecciona jugadores, construye roles

La mayor virtud de Luis de la Fuente en este caso no es haber adivinado que Merino marcaría. Eso ha sido algo más cercano a la suerte. Su mérito está en haber construido un rol antes de que el jugador se volviera decisivo.

Merino no ha llegado al Mundial como titular, pero sí como una pieza preparada para intervenir en cualquier escenario. Partidos cerrados, rivales cansados, necesidad de llegada, balón dividido, centros laterales, segundas jugadas… Ahí el navarro tiene sentido.

Y cuando un jugador entiende que puede ser importante sin empezar de inicio, el seleccionador ha ganado una batalla interna. La gestión de grupo también es esto: convencer a los buenos de que ser suplente no significa quedar en un segundo plano.

El Mundial de Merino ya es una lección para los críticos

La convocatoria de Mikel Merino fue criticada porque parecía una apuesta sentimental o arriesgada. Ahora parece una de las decisiones más acertadas de Luis de la Fuente. Esa es la crueldad del fútbol, pero también su belleza: el terreno de juego corrige discursos.

Merino no ha necesitado ser titular para ser el héroe de La Roja. No ha necesitado llegar con una temporada perfecta para cambiar dos eliminatorias. No ha necesitado convencer con palabras porque lo ha hecho con goles. Y Luis de la Fuente, tan cuestionado tantas veces por sus decisiones, ha encontrado en él una reivindicación perfecta de su método.

Convocar a Merino fue un riesgo. Pero también fue una decisión de entrenador. De los que conocen a sus jugadores, no solo sus números. De los que entienden que un Mundial no se gana solo con los once mejores, sino con los veintiséis que, en este caso, han viajado hasta Estados Unidos, México y Canadá.

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