El agravio que no cesa: tirar botellas fuera de la capital hispalense cuesta, como mucho, 200 veces menos
El lanzamiento masivo de envases semillenos en el derbi catalán supone 300 euros de multa al Espanyol, mientras que el Villarreal pagó 602 por uno que Aitor Ruibal impidió que impactara en Antony; al Sánchez-Pizjuán le cayeron 120.000 y un cierre parcial del Gol Norte

La Policía, tomando posiciones en el Gol Norte en las postrimerías de El Gran Derbi.CORDON PRESS
El RCD Espanyol ha sido multado con 300 euros, en aplicación del artículo 117 del Código Disciplinario de la RFEF, por el lanzamiento de botellas tras el 0-2 del FC Barcelona en el último derbi catalán. Ni cierres parciales del recinto de Cornellà-El Prat ni castigos ejemplarizantes. En su día, cuando Aitor Ruibal impidió que un envase del mismo tipo impactara en la cabeza de su compañero Antony Matheus dos Santos después de marcar el paulista el 2-2 definitivo, supuso 602 euros para el Villarreal CF. Y no se premia la falta de puntería, pues con hechos idénticos en el Ramón Sánchez-Pizjuán durante El Gran Derbi que ganó el Real Betis por 0-2 le cayeron inicialmente al Sevilla FC una sanción de 120.000 euros y el cierre parcial durante tres encuentros la grada baja de Gol Norte, rebajado luego por Apelación a 6.000 y uno, respectivamente, aunque todo ha quedado cautelarmente en suspenso hasta que falle el TAD.

Tres 'provocaciones' iguales: Fermín, Antony y Bartra
La excusa para que tres acontecimientos tan parecidos supongan penas, como mucho, 200 veces más bajas fuera de la capital andaluza que dentro no está en que los hechos juzgados difieran radicalmente. En todos hubo un presunto provocador (si se puede tildar así a quien simplemente celebra un acierto propio): Fermín López, el asistente de Robert Lewandowski en el 0-2 definitivo del Barça ante su eterno rival de la ciudad; Antony Matheus dos Santos, que festejaba su doblete para anular un 2-0 de los amarillos; y Marc Bartra, que acababa de impedir un gol cantado de Akor Adams, presto para recortar a Álvaro Valles y que se las prometía muy felices a puerta vacía y con poco ángulo. Los tres se dirigieron a la grada con gestos de euforia que, más allá de que puedan considerarse inoportunos y que se debieran reprimir, no fueron acompañados de ningún insulto ni ademán reprochable.
Lo que dice cada acta arbitral: tampoco hay aquí resquicio para la diferente interpretación
"En el minuto 90 se lanzaron varias botellas semillenas y cerradas desde la grada situada en la esquina derecha, saliendo desde el túnel de vestuarios, donde se ubicaban aficionados del equipo local, identificados con las camisetas y bufandas que lo portaban. Dichas botellas no llegaron a impactar en ningún jugador ni causar ningún daño, y se tuvo que anunciar por megafonía para que cesara este tipo de comportamientos, sin llegar a repetirse", escribía García Verdura tras el RCD Espanyol-FC Barcelona. También se aplicó el artículo 117 tras el incidente del Villarreal CF-Real Betis, aunque con el doble de multa, por lo que Hernández Maeso calificó de manera muy parecida: "Tras la consecución del segundo gol del equipo visitante, se observó el lanzamiento de una botella de plástico semivacía y abierta, desde la grada hacia el terreno de juego. En respuesta a este incidente, se activó el protocolo correspondiente por lanzamiento de objetos, procediéndose a emitir un aviso por megafonía instando al público a cesar este tipo de comportamientos".

Y, en El Gran Derbi, hizo lo propio Munuera Montero, con la única diferencia que el jiennense mandó a los equipos casi un cuarto de hora a los vestuarios por la reincidencia: "En el minuto 79, desde el Gol Norte, se lanzaron varios objetos al terreno de juego, específicamente hacia la zona donde se encontraba el equipo visitante, sin que ninguno de ellos llegara a impactar a los jugadores. Entre los objetos lanzados, se pudieron identificar mecheros y varias botellas de agua, algunas de ellas llenas. Ante este incidente, se activó el protocolo de lanzamiento de objetos, solicitando al delegado de campo que procediera a comunicar, a través de la megafonía del estadio, un mensaje para que cesaran dichos lanzamientos. Posteriormente, en el minuto 86, y debido a la continua repetición de los lanzamientos (...) se procedió a suspender temporalmente el partido, ordenando la retirada de los equipos a los vestuarios (...) Se solicitó al coordinador de seguridad que garantizara la seguridad de los participantes para poder reanudar el partido. Tras esperar un tiempo prudencial, informó que el ambiente se había calmado y que se podía proceder con la reanudación. Los equipos regresaron al terreno de juego aproximadamente 15 minutos después y el partido se reanudó alrededor de 18 minutos después de la suspensión. El partido continuó sin nuevos incidentes".