Condiciones para la continuidad de García Plaza en el Sevilla: no vale el premio
El madrileño es la opción más idónea para el escenario actual, pero en verano el club tomará una decisión que no debe ir asociada a la salvación como premio, sino en función de más factores clave para evitar lo ocurrido con Antonio Álvarez o Mendilibar

Garcia Plaza celebra el triunfo contra el Atlético.IMAGO
Cuando la situación torna a límite, resulta inevitable tomar decisiones drásticas, pero siempre desde la responsabilidad y conscientes de que la determinación propia de tesituras desesperadas no conviene dotarlas de medio ni de largo plazo y que únicamente se asume porque en ese momento no quedan más soluciones. Una vez 'reconducida' la situación, debe revisarse lo decidido con mente fría para analizar si más adelante continúa siendo el camino más adecuado.
La directiva sevillista se merece cientos de reproches por una gestión que ha situado al Sevilla al borde del abismo en el plano deportivo económico y en el económico, pero no le tembló el pulso cuando consideró que a Almeyda se le había escapado el proyecto entre comportamientos, experimentos y decisiones erráticas. La mayoría del sevillismo se había percatado que el 'Pelado' no era el mismo, que había entrado en una espiral negativa de la que quiso salir por la senda más escarpada.
La directiva acertó con la destitución de Almeyda y, en teoría, con la llegada de García Plaza
Del Nido Carrasco cortó de raíz a pesar de haber defendido en numerosas ocasiones que le encantaría que cumpliera su contrato y acertó. La dinámica apuntaba hacia el abismo y apostó por la decisión que nunca le habría gustado tomar. Era necesaria, pero de nada habría servido con un relevo inapropiado y, en teoría, se eligió a un candidato idóneo, preparado para la guerra.
De lo que había, no se me ocurre nadie que cuadrara mejor en el perfil requerido en estas lides y ante el Atlético empezó a evidenciar que su filosofía es la que encaja en el puzzle de numerosas carencias del equipo. Ahora sí. Ahora no me cabe duda que se erige en el entrenador apropiado para evitar el descalabro del descenso a Segunda.

Futbolistas en su sitio, compromiso innegociable de correr hasta la extenuación y pragmatismo llevado a la máxima expresión. Sus conceptos se alejan del Sevila de los éxitos, pero este es el Sevilla de esquivar el fracaso.
La permanencia no debe ser una garantía de continuidad en el banquillo
No obstante, que sirva ahora no quiere decir necesariamente que se convierta en una apuesta segura para liderar un nuevo proyecto en el caso de que logre el objetivo y mantenga a los nervionenses en la máxima categoría. La salvación no puede convertirse en garantía de continuidad en ningún caso, porque el Sevilla 26/27 partiría desde un error, como ya ocurrió en otras ocasiones, con Antonio Álvarez o José Luis Mendilibar, cuando se les premió por lo conseguido, pero sin contar con la confianza plena de la alta cúpula, lo que terminó con una destitución temprana.
Pero no porque García Plaza no esté capacitado para iniciar un proyecto con su sello, sino porque esa decisión se deberá tomar desde un punto de vista diferente al de su fichaje, más en frío, con el convencimiento pleno de que es la mejor opción. Se precisa un análisis de su trabajo, de las sensaciones, de la comunión con el vestuario, de su idoneidad para empezar desde cero... y también escudriñar el mercado por si gusta más otro nombre que estuviera disponible.
García Plaza, por conveniencia en verano, no como premio
Ahora mismo en el club solo piensan obviamente en conseguir el objetivo y después ya se sentarán para estudiar un asunto determinante.

Quizás, por qué no, García Plaza, al que considero un entrenador muy válido en escenarios muy definidos, podría ser la vía más sensata y conveniente en verano, mas nunca por el mero hecho de haber alcanzado la meta marcada, porque supondría imponer una realidad que no necesariamente se ajusta a lo que precisará en ese momento el Sevilla Fútbol Club.