Calambres, cinco horas y media de agonía y un Zverev antológico, pero Carlos Alcaraz está en la final del Open de Australia
Carlos Alcaraz está en la gran final del Open de Australia tras uno de los partidos de su vida, en el que ha peleado durante cinco horas y media de agonía, en las que los calambres casi le dejan en el camino, ante un Alexander Zverev jugando el mejor tenis de su vida

Carlos Alcaraz tras ganar a Alexander Zverev en la semifinal del Open de Australia 2026Cordon Press
Un partido para la historia. Esa es la única forma de definir lo que han hecho este viernes en la Rod Laver Arena Carlos Alcaraz y Alexander Zverev durante 5 horas y 27 minutos en las que ha pasado de todo hasta el 6-4, 7-6, 6-7, 6-7 y 7-5 con el que Carlitos ha logrado el pase a la final del Open de Australia por primera vez. El número 1 del mundo ha ejercido como tal desde el inicio, hasta que unos calambres fulminantes cuando parecía tener el partido en su mano, le han costado el tercer y el cuarto set, lo que ha dado alas a un Zverev que, aún jugando el probablemente mejor tenis de su vida, ha sucumbido ante el murciano, que ha celebrado la victoria como se merecía, lanzándose al suelo, extasiado por el esfuerzo.

Un inicio fulgurante
En el mediodía de Melbourne y bajo un sol de justicia, las condiciones parecían idóneas para los sacadores, con una bola muy viva. Pero aún así Alcaraz eligió empezar al resto. No obstante, los dos jugadores lo aprovecharon y comenzaron ganando sus turno de servicio sin el más mínimo problema. Ambos sufrían para coger el ritmo, fallando bolas que de normal entran con facilidad, pero la tensión de unas semifinales de grand Slam pesa. El que más lo sufrió fue el teutón, que dio una oportunidad de break a Alcaraz en el séptimo juego, pero la desaprovechó, no así en el noveno, en la que el murciano logró el ansiado quiebre. Y lo materializó cerrando el parcial a la primera oportunidad.
Si el primer set fue cómodo, el segundo fue una agonía. Y eso que Zverev comenzó sufriendo mucho, tanto que casi pierde su primer saque, pero lo salvó y a partir de ahí fue creciendo, hasta que en el sexto juego dio un golpe sobre la mesa y en el primer turno de servicio que se le complicó al español, consiguió el quiebre. Ahí, con 5-2 y decidido a poner la igualada, Alcaraz creció y logró devolver los golpes. Ahí volvió la igualdad, que derivó en un 'tiebreak', en el que ahí sí, se notó el ranking, y un Carlitos que venía con la flecha para arriba logró cerrar la manga y ponerse a un set de su primera final en Melbourne.

Los calambres hacen acto de presencia
Tras dos set agónicos, el tercero no podía ser de otra forma, sin embargo, nada hacía prever lo que venía, pues esta vez la clave no ha estado en el juego, si no en el físico, ya que a Alcaraz el suyo lo abandonó de forma drástica. Ya avisaba a mitad del mismo a su banquillo de que estaba mal y había vomitado, pero el drama fue a más y terminó con el murciano sufriendo unos calambres que apenas le dejaban caminar. Aún así, sufriendo y mermado, logró aguantar y llegar al desempate, sin embargo, ahí no pudo hacer nada y la lógica se impuso, dando al número 3 del mundo el primer paso de una remontada que parecía imposible.

Con Alcaraz bajo mínimos, sin apenas moverse y enfrente un Zverev jugando un tenis que bordea la perfección, sin errores no forzados y sacando como en sus mejores días. Pues aún así y a base de sufrimiento, el murciano logró sacar adelante sus turnos de saque y llegar hasta el desempate, cuando ahí sí, el de Hamburgo ha hecho valer su grandísimo nivel y el apagón físico del español, para forzar la quinta y definitiva manga, que se antojaba agónica.
Un nuevo capítulo en la leyenda de Carlos Alcaraz
La final esperaba y pese a que Alcaraz estaba ya recuperado de sus problemas físicos, el primero en golpear era Zverev, que con un break en el primer juego se ponía por delante y tenía el camino expedito hacia su cuarta final de Grand Slam. Sin embargo, enfrente tenía a un Alcaraz que tras todo el sufrimiento no se iba a dar por vencido, y lo luchó con todo, aún sabiendo que estaba contra las cuerdas. Mientras sus saques los cerraba con comodidad, enfrente presionaba con todo al alemán, sin embargo, no era capaz de materializarlo con el quiebre necesario. hasta que llegó el décimo juego, y ahí sí, con Zverev demasiado tenso, lo consiguió.
Lejos de frenar, el murciano siguió adelante y tras confirmar el quiebre con mucha solvencia, pese a toda la tensión, puso contra las cuerdas a Sasha al resto y a la primera bola de partido, no falló, cerrando el partido tras 5 horas y 27 minutos de agonía y logrando el pase a la gran final en Melbourne por primera vez en su carrera. Ahora espera rival para el domingo, que saldrá del duelo entre Novak Djokovic y Jannik Sinner.