Caos en Corea del Sur tras el Mundial: abucheos, dimisión e investigación de Estado
La eliminación en fase de grupos tras caer ante México y Sudáfrica desata una crisis nacional, con Hong Myung-bo fuera, amenazas y el presidente Lee Jae-myung pidiendo explicaciones

La llegada de Corea del Sur al aeropuerto internacional de IncheonIMAGO
Corea del Sur no solo ha quedado eliminada del Mundial 2026. La selección asiática ha regresado a casa en medio de una tormenta deportiva, social y política que ha convertido el fracaso en una cuestión de Estado.
El equipo de Hong Myung-bo se marchó en la fase de grupos tras ganar a Chequia y perder ante México y Sudáfrica. Lo que podía parecer una decepción deportiva ha terminado en abucheos, dimisiones, amenazas e investigación oficial.
Corea del Sur cae en el Mundial y desata una crisis nacional
Corea del Sur llegó al Mundial con la obligación de competir por el pase. El grupo no parecía imposible y el estreno ante Chequia, con victoria por 2-1, alimentó la sensación de que la selección podía cumplir sin grandes sobresaltos. Pero el torneo se torció de forma brusca.
Las derrotas ante México, por 2-0, y Sudáfrica, por 1-0, dejaron al combinado asiático tercero del Grupo A con solo tres puntos. El nuevo formato del Mundial abría la puerta a clasificarse incluso como una de las mejores terceras, pero Corea tampoco entró en ese grupo.
El golpe fue duro por el resultado y por la forma. Ni Son Heung-min ni las principales figuras del equipo pudieron evitar una eliminación que en el país se ha leído como un fracaso colectivo. No fue una caída agónica en octavos ni una derrota ante una potencia mundial. Fue una despedida temprana que Corea del Sur no ha perdonado.
Hong Myung-bo dimite tras los abucheos en Incheon
La tensión empezó incluso antes del regreso a casa. Tras el pitido final ante Sudáfrica, los jugadores ya escucharon abucheos en el estadio. El descontento continuó después en el aeropuerto internacional de Incheon, donde varios aficionados acudieron para expresar su enfado con la plantilla y el cuerpo técnico.
Hong Myung-bo no tardó en asumir la responsabilidad. El seleccionador presentó su dimisión después de la eliminación y pidió disculpas al pueblo coreano, admitiendo que las decisiones tomadas durante el torneo no habían dado el resultado esperado.
El problema es que su figura ya llegaba cuestionada. Su regreso al banquillo en 2024 generó críticas por el proceso de elección y por las dudas sobre la planificación de la Federación. El Mundial solo ha acelerado una ruptura que venía acumulando desgaste.
Lee Jae-myung exige una investigación por el fracaso de Corea
La crisis escaló cuando entró en escena el presidente del país. Lee Jae-myung no se limitó a lamentar la eliminación, sino que cargó contra la gestión de la selección y pidió al Ministerio de Cultura, Deportes y Turismo una investigación exhaustiva sobre lo ocurrido.
Su mensaje apuntó directamente a los nombramientos y a los supuestos favoritismos en la toma de decisiones. Para Lee, el fracaso no se explica solo por un mal partido o por una mala racha, sino por problemas de liderazgo, organización y responsabilidad dentro del fútbol surcoreano.
La Federación de Corea del Sur también queda señalada
La Asociación de Fútbol de Corea del Sur anunció una revisión profunda de los procesos de preparación y selección de jugadores. El comunicado buscaba transmitir control, pero no frenó la ola de críticas ni la sensación de que el problema va mucho más allá del banquillo.
El presidente de la Federación, Chung Mong-gyu, también dejará el cargo una vez termine el Mundial. Su salida abre otro frente, porque Corea deberá convocar elecciones y encontrar un nuevo seleccionador con poco margen antes de la próxima Copa de Asia.
Corea del Sur pasa del recuerdo de 2002 al golpe de 2026
La caída de 2026 contrasta con el recuerdo más potente de Corea del Sur en los Mundiales: 2002. Aquel torneo, organizado junto a Japón, llevó a la selección hasta semifinales, pero también quedó marcado por algunas de las polémicas arbitrales más recordadas de la historia reciente.
Italia todavía recuerda el partido de octavos con Byron Moreno como protagonista. España tampoco ha olvidado los cuartos de final, con dos goles anulados y una tanda de penaltis que dejó a La Roja fuera. Aquel Mundial elevó a Corea hasta un lugar inesperado, pero también dejó una sombra permanente en el imaginario futbolístico.
Veinticuatro años después, el país vive el extremo contrario. Ya no se habla de una anfitriona empujada por un ambiente histórico, sino de una selección eliminada antes de los cruces, abucheada por su propia afición y señalada desde la presidencia del Gobierno.
Son Heung-min y Corea afrontan una reconstrucción urgente
La pregunta ahora es qué queda de este ciclo. Son Heung-min sigue siendo la gran referencia emocional y futbolística del país, pero el Mundial 2026 puede marcar un antes y un después para una generación que no logró sostener las expectativas.
Corea del Sur necesita algo más que un cambio de entrenador. Necesita revisar su estructura, ordenar la transición, rebajar el ruido político y decidir qué tipo de selección quiere construir para los próximos años. La Copa de Asia aparece demasiado cerca como para permitir una reconstrucción lenta.
La eliminación en México ya no es solo una derrota. Es una crisis de confianza. Corea del Sur salió del Mundial con tres puntos, un seleccionador dimitido, una Federación en cuestión y una afición que pasó del orgullo al enfado.