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Davidovich sobrevive a sí mismo en Melbourne

Alejandro Davidovich ha ganado uno de los partidos más agónicos de lo que va de US Open, en el que tras ponerse por delante dos sets a cero, Reilly Opelka le llevó al quinto parcial tras una desconexión de la que parecía no poder salir, pero resistió para terminar consiguiendo la victoria

Davidovich sobrevive a sí mismo en Melbourne

Alejandro Davidovich en el Open de Australia 2026Cordon Press

Francisco SalasFrancisco Salas 5 min lecturaSin comentarios

Los Grand Slams son los torneos más importantes del año por algo, y es que los partidos al mejor de cinco sets tienen algo que lo hacen especiales. Agonía, épica y mucho, lo que hace que casi cualquier cosa pueda pasar. Esto se eleva a la enésima potencia cuando está en pista Alejandro Davidovich, que este miércoles ha pasado por un calvario para ganar en cinco sets a Reilly Opelka, en un partido que parecía tener controlado tras llevarse las dos primeras mangas, pero una desconexión brutal tras una serie de errores inexplicables llevó a la igualad, pero supo salir del pozo y terminar cerrando el triunfo por 6-3, 7-6, 5-7, 4-6 y 6-3, en casi 4 horas de 'guerra'.

Con escudo antimisiles

Un gran sacador como Opelka depende excesivamente de que las cosas le vayan bien en sus turnos al servicio, sin embargo, ante Davidovich podría sufrir cuando los puntos se alarguen y esto lo aprovechó el malagueño. Tras un inicio en el que el español ha ido asegurando sus turno y esperando su oportunidad entre cañonazo y cañonazo del de Michigan, la ha tenido en el sexto juego, cuando dos dobles faltas de Opelka le han generado dudas y al final ha terminado en un quiebre, que a la larga le ha permitido a Foki, que ha seguido cerrando sus saques, llevarse la primera manga por 6-3.

El segundo parcial comenzó como calcomanía del primero, con ambos manteniendo sus servicios, hasta que llegó el sexto juego, en el que esta vez sacaba Davidovich y Opelka tuvo su mejor juego al resto hasta el momento, gozando de incluso 4 bolas de rotura, pero no las aprovechó. Desde ahí se mantuvo la pelea, y fue Foki quien tuvo dos oportunidades de quiebre con 4 iguales, las cuáles desaprovechó, dando una oportunidad a Opelka, que incluso gozo de una bola de set con 5 a 4, aunque el punto de inflexión fue el siguiente turno del yankee, donde el malagueño pudo ponerse por delante en cinco ocasiones y no lo consiguió. Esto parecía ser definitivo, pero el malagueño forzó el desempate y en él no falló, para cerrar esta segunda manga y poner la directa al triunfo.

Davidovich contra Davidovich

Opelka saltó a la pista en el tercer set cabizbajo, mostrando ciertos síntomas de que el físico podía estar diciéndole adiós. Al final no deja de ser un cuerpo muy especial y que ha sufrido muchas lesiones. No obstante, poco a poco ha ido a más y a base de asegurar sin muchos problemas sus servicios, ha terminado por tener una oportunidad de quiebre en el quinto y en el undécimo juego, no pudo convertir la primera, pero sí la segunda y a partir de ahí poder cerrar el parcial en su saque. Una gran mejora del americano, que ha ido de menos a más y se ha ganado seguir con vida en el partido.

El cuarto set pudo ser el que decidiera el partido, pues en el segundo juego y después de que Davidovich ganara su saque, el malagueño tuvo una bola de rotura y en ella se le quedó una volea sumamente fácil, pero la estrelló en la red de forma inexplicable. A alguien con su cabeza un error le podía lastrar y vaya si lo hizo. Tras perder ese juego, en su siguiente turno de saque se fue por completo, regalando con cuatro errores y desde ahí buscó la forma de presionar en busca de la igualada, pero era un imposible y un partido que tenía muy encarrilado acabó en la quinta y decisiva manga.

La agonía llegó a la KIA Arena, en la que todo podía pasar y había un hueco en la tercera ronda para medirse a Tommy Paul en juego. Con la inercia de los dos sets ganados fue Opelka quien parecía tenerlo encarrilado, sin embargo, no aprovechó las dos bolas de rotura que tuvo en el quinto juego, lo que dio alas a Davidovich, que fue manteniendo sus saques hasta que llegó el a la postre definitivo décimo juego. En él fue el español quien forzó los errores del estadounidense y finalmente, tras 3:46 de guerra, cerró el partido.

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